martes, 29 de marzo de 2022

Club de lectura: La hija de la española, de Karina Sainz

Karina Sainz durante el club de lectura.
El pasado sábado 26 de marzo, la escritora Karina Sainz nos regaló una maravillosa tarde de tertulia literaria, con gran generosidad y mucho entusiasmo por la emoción con la que acoge esta escritora los encuentros con los lectores. Cincuenta asistentes disfrutamos de escuchar y conversar con Karina, tan atentos y absortos que se nos pasaron de largo las dos horas convenidas para hablar de su primera novela, La hija de la española, en el primer club de lectura del programa «4 Lecturas 4 Continentes» de este año dedicado a la memoria.

Las novelas de Karina Sainz tienen mucho de periodismo, es desde esta óptica desde la que mira al mundo y, la prensa escrita,  las letras que la han acompañado desde la infancia. Después, quedó deslumbrada por la literatura española del s. XX, y fueron estos autores los que la impulsaron a escribir con la fuerza que tienen hoy sus novelas. Para ella no existe el mundo sin la lectura, la arrogancia nace de las personas que no leen, que no conocen, que no quieren acercarse al otro. Para esta escritora, una persona que no lee, ya está muerta. Y así lo demuestra tanto en su primera novela como en la segunda, que nos permitió sacar a colación el artículo de ese mismo sábado por la mañana en la revista Babelia, y que define muy bien lo que nos cuenta: «‘El tercer país’, de Karina Sainz Borgo: Peligro, autor con biblioteca.» 

Karina Sainz se afinca en España en 2006, en un viaje que hizo de forma inversa al que realizaron sus abuelos, exiliados republicanos, al emigrar de España a Venezuela mucho años antes. España fue, desde entonces, un tema tabú en casa, como lo fue para ella durante mucho tiempo Venezuela. Se fue de su país muy joven y muy herida, y este libro, que no cuenta su historia personal pero sí emocional, ha visto la luz cuando cree haber curado, de alguna manera, esas heridas que produce la emigración forzada, el destierro y la nostalgia. Una nostalgia definida como movimiento, acción, todo aquello que estamos dispuesto a hacer por recuperar aquello que quisimos tanto.

De la nostalgia pasamos a hablar de la memoria, un tema consciente en el s. XX, por tener muchos más elementos que antes para saber lo que se escribe. Para la autora, la memoria nos previene de incurrir en frivolidades, y de la frivolidad a la violencia hay un paso. Con admiración mencionó a otros autores latinoamericanos como Juan Gabriel Vásquez o Iwasaki, y la relación de estos autores con la memoria, una relación lúcida y civilizada. Ella, Karina, sin embargo, no consigue todavía esa relación, aún se emociona, y es por esta circunstancia que se siente más cercana a la literatura española. 

Los lectores destacaron el desarraigo y la ansiedad en la lectura, el dolor y la valentía, y alguno incluso dudaba sobre cuáles eran las partes de realidad y cuáles las de ficción, incapaces de creer las atrocidades, bien conocidas por los que allí estuvieron, que ocurren como hechos reales en la novela. Varias lectoras colombianas se sintieron apeladas, recordando la emigración venezolana de los años relatados en el libro. Una democracia y un país tan fuerte, Venezuela, receptora hasta no hace tanto de emigración, y que no pudo impedir el naufragio, ¿puede volver a pasar en otros países latinoamericanos? Una lectora turca sintió muy cerca también la historia narrada en el libro, y la fragilidad de la democracia, a miles de kilómetros. Karina cree que esa fragilidad puede encontrarse en cualquier país a día de hoy, aunque, con optimismo, espera que contarlo sirva también para paliarlo.

Ángel Hernando, moderador del club de lectura,
en el encuentro del sábado 26 de marzo.
Muy comentado también, como no podía ser de otra manera, fue el final del libro. Desde Tetuán les parecía muy cruel ese final, en Granada habrían escogido otro, y Karina confesaba que, de cualquier manera, el objetivo estaba conseguido: poner nervioso al lector en muchas de las situaciones por las que pasa la protagonista. 

Junto a otras decenas de referencias literarias que nos regaló la autora durante la tertulia, Karina Sainz nos desveló una interesante teoría sobre la literatura de mujeres latinoamericanas post boom, su contribución a contar y a denunciar la política desde el ámbito doméstico: Isabel Allende, Laura Esquivel, Ángeles Mastretta, Mariana Enríquez, Fernanda Melchor y Elena Poniatowska. Y con estas autoras, con ganas de leerlas a todas, así como de disfrutar del último libro de Karina Sainz, El tercer país, nos quedamos, con una sonrisa tan grande como la que nos regala esta periodista y escritora, compartiendo su tiempo, con una energía y una vibración que llegaron, lo sabemos, a los cuatro continentes.


lunes, 7 de marzo de 2022

Club de lectura: La España vacía, de Sergio del Molino

Sergio del Molino durante el club.
El pasado jueves 3 de marzo inauguramos club de lectura de este nuevo año con el gran escritor y periodista, Sergio del Molino. Un escritor exigente y profesional, como él mismo se declaró, que se entrega a la tarea de escribir tanto novela, como ensayo o artículo periodístico, con dedicación y oficio. Sin romanticismos ni veleidades. Todos los géneros le gustan y cambia de registro con facilidad, pero tiene claro que “escribir una columna es vociferar en una esquina de la calle y escribir una novela es susurrar en la cama”. Lo que pudimos comprobar esa tarde es que es igual de bueno como orador que como escritor.

Dedicábamos el club a un libro de gran impacto, que le lanzó a la palestra, La España vacía (2016), sobre él tuvimos ocasión de hablar largo y tendido. Repasamos con el autor el germen mismo de la idea de escribirlo, en la historia de su abuelo José Molina, al que dedicaba gran parte de su novela Lo que a nadie le importa (2014), que fue quién le incito a conocer ese mundo rural que compone el imaginario de los españoles del Gran Trauma.

Hablamos sobre el tema central, la existencia y características de esa España vacía y abandonada, sobre la evolución del concepto hasta hoy y la apropiación que de él han hecho movimientos y partidos políticos creados para ello, hechos que a su juicio pueden comprometer la independencia de los movimientos sociales y someterlos a cierta simplificación. Y otras ideas secundarias pero ampliamente desarrolladas en el libro como la teoría del aburrimiento, avalada por estudios psicológicos sobre el aislamiento y la privación sensorial, los relatos del libro de los neorrurales, una visión negra del mundo rural que sorprendió a muchos lectores. 

Comentamos también lo ocurrido entre La España vacía y Contra la España vacía, publicada en 2021. Como idea central defendió un “patriotismo constitucional” que acogiera el concepto “España vacía” para convertirlo en asunto nacional, de todos. En la introducción del libro Contra la España vacía, seis años después de La España vacía, Sergio habla del objetivo que le impulsó a escribir el primer libro, la unidad de la población frente a los diferentes nacionalismos que estaban dividiendo a la sociedad. Una unidad que se puede conseguir a partir de leyendas e hitos comunes, como es esa España rural de la que proviene gran parte de la población española, y que refleja ese éxodo rural, “el Gran Trauma” tan bien contando en la primera parte del libro. Frente a la diversidad cultural y lingüística que pueda tener cualquier país, también encontramos esos mitos e historias comunes que fortalecen y unen, aunque a veces son precisamente los episodios más desagradables y oscuros, los que más unan. En este punto recordamos a Ucrania, y a todo un pueblo luchando unido por un objetivo común, y contra un enemigo común.

Hoy, que ya no somos los viajeros descubridores del siglo XIX, cuando no queda nada por descubrir y el mundo es hartamente conocido, tenemos el deber de reflexionar, de “mirar y repensar, porque el redescubrimiento tiene más valor que el descubrimiento”.  Y a ello nos invita el autor en La España vacía al igual que en el resto de su obra. Así como a establecer un juicio, subjetivo por supuesto, sobre lo que representa, a componer un relato sobre ella e impulsar a que sus propios habitantes lo compongan también. Sergio del Molino dejó muy clara la importancia del relato. En la segunda parte del libro nos cuenta las diferentes formas de dar a conocer España a través, por ejemplo, del pueblo de Las Hurdes, en Extremadura, que Buñuel quería denunciar en su película, o de los textos de Legandre, y nos invita sobre todo a preguntarnos quién cuenta las cosas, ¿nos contamos o nos cuentan? Desde ambos puntos de vista hay una subjetividad que oscila entre el interés y la condescendencia. Para él no es nada fácil contar la vida de otros, por eso nunca ha querido ser periodista de sucesos, porque es muy difícil contar sin usurpar.

Las referencias literarias y cinematográficas son constantes en su obra, y durante el encuentro nos las recordó de nuevo, incidiendo en figuras imprescindibles como Miguel Delibes o Azorín, cuya lectura recomendó especialmente. Así como “hacer patria desde la suela de los zapatos con la vista restregada en frescor de verduras” como decía Unamuno. Su nuevo libro, Atlas sentimental de la España vacía (2021), es una invitación a descubrir esos mares de llanuras, con historias más íntimas, donde va hilando historias personales con lugares que va visitando.

Nuestro autor se mostró encantado con la idea de venir a presentarnos “en vivo y en directo” alguna de sus obras próximamente en Tetuán, porque colgarse la mochila y salir de viaje es una de sus actividades favoritas. Mientras tanto, le seguiremos incondicionalmente, porque sus referencias, reflexiones y anécdotas, merecen más de una lectura.

Algunos de los lectores en el club de lectura del jueves 3 de marzo.


martes, 14 de diciembre de 2021

Club de lectura: Piedras negras, de Eugenio Fuentes

El sábado nos reunimos con el escritor Eugenio Fuentes en el último club de lectura del programa «4 Lecturas 4 Continentes» de este año, dedicado a la novela negra. Inauguró la sesión Ana Vázquez, directora del Instituto Cervantes de Bruselas, presentando al maestro de ceremonias que nos ha acompañado a lo largo de este año, Ángel Hernando, moderador del club, que siempre acaba sorprendiendo a los escritores con sus preguntas e investigaciones. Y recordamos también, como no podía ser de otra manera, a la recién fallecida escritora Almudena Grandes, una gran pérdida como persona y para las letras españolas. 

Eugenio Fuentes comenzó desvelándonos que llegó a ser escritor, promovido básicamente por su afán por contar historias y su pasión por la lectura, que le acompañó desde bien pequeño gracias a la biblioteca del colegio de maristas donde estudiaba, y que le llevó a descubrir, a una edad quizás demasiado temprana, a Borges o Faulkner, entre otros. Con este bagaje, durante la veintena escribió varios cuentos que tuvieron gran aceptación, y así, casi jugando, y gracias al azar, decía humildemente el autor, llegó a Tusquets y a publicar con esta importante editorial la mayoría de sus novelas. Y a la novela negra, nos confesaba, llegó practicando la escritura de diálogo, prácticamente como un trabajo de estilo, pues ¿dónde hay más preguntas que en una novela negra? con la riqueza y variedad, además, de personajes y de registros claves para descifrar el misterio. 

Y sin embargo, y con tantos títulos a sus espaldas, no se siente encasillado en la novela negra, aunque no le importaría que así fuera, para él no hay diferencia entre una novela negra o una novela de amor, de hecho cree que algunos de sus títulos son más lo segundo que lo primero, tragedias familiares, dilemas éticos, ahí están las historias. En su opinión, hoy día un escritor de novela negra es capaz de escribir cualquier cosa. Con esta afirmación nos introdujo en los comienzos del género, un género que llegó tarde a la historia de la literatura, que nace con Edgar Allan Poe, y que se empieza a difundir en la segunda mitad del s. XIX, dejando aparte el componente literario para abrirse a los lectores, dejando las bibliotecas para incorporarse a los quioscos. En el s.XXI, una vez incorporado a esa historia de la literatura, el nivel literario aumenta considerablemente, y se diluyen los límites de la novela policíaca. Al preguntarle por la crítica social incluida en la novela negra, aseguraba no estar de acuerdo, de hecho, en su opinión el detective está más cerca del romanticismo que del realismo. 

Y de los tintes negros llegamos a Breda, a ese lugar inventado donde Eugenio Fuentes se siente libre, por el que entra y sale a su antojo, y en el que hace lo que quiere con sus personajes, un territorio geográfico en sus novelas, pero también moral. Precisamente de los personajes destacamos la humanidad que desprenden, y el autor confirmó que son lo que más le importan, más que la historia o la intriga, ya que para él, lo más importante es emocionar, y es a través de ellos, y de sus historias y circunstancias. que lo consigue. Si algo pusimos en común los lectores esa tarde, es el ritmo y adicción que suponen sus títulos, un artefacto mágico para olvidarse de todo lo demás, en palabras textuales de una lectora: "el libro no se me cerró". Nos encantó escuchar que Piedras negras es la continuación de su libro Si mañana muero, su sueño de escribir un libro de 1.000 páginas, "el libro que todo novelista quiere escribir", bromeaba, donde Marta Medina, era el personaje por excelencia y del que más orgulloso se siente. Desde el público también detectaron la evolución de los personajes en la novela, el mejor ejemplo, el hijo de su principal personaje, Alejandro Garcilaso.

Nos contó diferentes experiencias sobre historias y anécdotas que le llegan como escritor, y que agradece, aunque para él lo verdaderamente mágico es escuchar a alguien hablando de su oficio, de un tema que domina y comparte. Y así destacamos la variedad de temas retratados en su serie del detective Ricardo Cupido: mundo rural (esa especial ciudad de Breda), especulación urbana, reconstrucciones familiares, exilio, adicción al poder, o los bebés robados, que narraba en esta novela, y que no son solamente bebés robados, sino madres también robadas, favorecidos además por una legislación, vigente hasta 2011, en la que un bebé no era considerado persona hasta las 24 horas de su nacimiento. 

Lo que más nos sorprendió fue la confesión del autor de que escribía sin planificación, sin tener clara la estructura y los sucesos previamente, creando la novela a medida que iba escribiendo, a mano normalmente, absorto en la historia, igual que nosotros, los lectores, la vamos descubriendo. Muy interiorizado tiene que tener sus tramas e ideas viendo las relaciones implícitas en la novela, como por ejemplo la relación entre el tema principal y el trasfondo de la novela con la trágica y pintoresca muerte del personaje in media res, que destacaba una lectora: el rancio abolengo de los herederos de los crímenes iniciales. 

Lo que sí le ha preocupado mucho desde siempre es el estilo, que cuida con mimo e intensidad, tanto en su calidad de reportero como de narrador, y disfruta con la magia del lenguaje por las diferentes posibilidades y combinaciones que tiene, capaces de disparar la imaginación en el momento menos pensado. Diferentes lectores destacaron algunos guiños de la novela a Psicosis de Hitchcock, a La Regenta de Clarín, o al detective Plinio, de las novelas de García Pavón, que el autor confirmó asombrado. Y para terminar anunciamos su próximo libro, muy actual, en el que se mata y se muere por la pandemia, con un trasfondo de homenaje al personal sanitario, y que tendremos disponible ya el próximo año: Perros mirando al cielo.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Club de lectura: El lunes nos querrán, de Najat El Hachmi


El martes 23 de noviembre, en una lluviosa tarde de Tetuán, nos encontramos por videoconferencia con Najat El Hachmi para comentar, en el club de lectura de noviembre su obra, galardonada con el Premio Nadal 2021: El lunes nos querrán. La actividad la realizamos en en coordinación entre los Institutos Cervantes de Tánger y Tetuán, y en colaboración con la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, con la que tantos clubes de lectura y experiencias hemos compartido, difundiendo y acercando la literatura mediterránea a través de sus autores.

Javier Rioyo, director del Instituto Cervantes de Tánger presentó a la autora comparándola con Carmen Laforet, a quien homenajean esta semana desde esta ciudad, por ser dos escritoras galardonadas con el Nadal, a su juicio el premio literario español más importante, a nivel de crítica y de público, así como por los paisajes de la vida y obras de estas dos grandes mujeres: Barcelona y Marruecos. Desde Tetuán, el director del Instituto Cervantes, Francisco Oda, dio la bienvenida a la autora y entre ambos, le lanzaron las primeras preguntas relacionadas con fronteras y espacios transfronterizos que la lectura de sus libros sugiere, esa mezcla de culturas, de identidades y de lugares. 

Najat confesaba sentirse exiliada, y aseguraba que la actual situación de fronteras cerradas la recuerda a las historias que retrata en sus textos, cuando ser emigrante era una importante decisión, donde volver no era tan fácil, donde los viajes no eran tan habituales, y algunas veces pasaban años antes de poder regresar a visitar a la familia, y que, de algún modo, sirve para tomar conciencia de que el emigrante, en algunas situaciones, no vuelve nunca. Hablamos entonces de un cambio irreversible que tiene consecuencias a muy largo plazo, tanto para el que emprende el camino como para los que vienen detrás. Y en relación a los espacios transfronterizos, aseguraba sentirlos muy próximos, desde la segregación de sexos que pudo contemplar desde bien pequeña, hasta el descubrimiento de la frontera entre lo árabe y lo rifeño, para más tarde, sí, ser consciente de la diferencia que podía contemplar, por ejemplo, en las mujeres rifeñas a un lado y a otro de la frontera de Melilla.

La primera pregunta del público destacó los nombres que no aparecían en el libro, unas protagonistas que no desvelan su identidad, refugiadas, y a quien nadie las ve realmente como son, porque no hay interés en ello. Najat contaba como sus historias son fruto de la escucha, en su oficio como mediadora intercultural ha tenido acceso a cantidad de historias, tristes y duras, de la emigración o del Rif, de mujeres que no encontraban otro espacio para romper el silencio. Reveló que siempre ha estado muy atenta a esas injusticias sociales, y que ha sido la escritura la que, ante la frustración de la impotencia de no poder arreglar el mundo, permitía convertir esas historias en un relato que la ayudaba a esclarecer las ideas y ver más claro en qué consistían esas injusticias. El efecto sanador de la escritura. Ahora, además, y a raíz de este merecido premio que tantos lectores celebraron, resulta un altavoz para muchas personas que le agradecen sus escritos y la difusión de esas historias, en las que cualquiera nos podemos ver identificados en algún momento. 

Algún lector quiso ver en esta novela una continuación de la primera, El último patriarca, y destacó la presencia rifeña tan implícita en los textos. Otros preguntaron por las pautas que se marca antes de lanzarse a escribir, a la que Najat contestaba que para ella era muy importante escoger bien las palabras, depurar el lenguaje, no utilizar palabras demasiado rebuscadas, ofreciendo un ritmo de lectura ágil, debido quizás a esa oralidad de la que proviene y a la que está acostumbrada. También nos habló de esa mágica atmósfera que crea al enfrentarse al papel en blanco, donde todos los sentidos están presentes, por los que se deja llevar, y que además, consigue trasladar a los lectores. Ilustraba la situación con el primer relato que escribió dedicado a su abuelo, en el que todos pudimos oler la chilaba de lana que éste llevaba camino del consultorio, a lomos del burro familiar, en Yo tambe sóc catalana

Algunos profesores hablaron de establecer esta lectura como obligatoria para estudiantes del BAC o de secundaria, por esa etapa de tránsito de la adolescencia a la edad adulta que relata, combinando dos discursos que acaban dándose la mano y que tienen todo que ver: el feminismo y la obsesión por el cuerpo. Tanto en oriente como en occidente, cree que las mujeres no saben cómo expresar su insatisfacción, y el sexo y el deseo se convierten en un instrumento en contra, precisamente, de ellas mismas. Desde su punto de vista, aún queda un largo camino por recorrer porque para ser libres, primero, tenemos que saber bien lo que queremos. Esta situación la relataba en otro de sus libros, La cazadora de cuerpos

Frente a la pregunta de si la situación había mejorado de antes a ahora, de las historias que nos narra en este libro, no es optimista, opina que la negación del feminismo y del racismo condiciona todo el debate, y así, no se puede combatir. Frente al negacionismo de algunos y a la instrumentalización de otros, la situación no mejora, aunque sí hay más voces, esperanza, y propone romper silencios, protegerse y esperar el momento adecuado para hacerse escuchar, establecer estrategias, y aliarse con otras mujeres en el camino.

Desde esta orilla le agradecieron dar voz y representación a los silencios recogidos dentro de una educación discriminatoria con muchas mujeres, la agradecieron retratar en sus libros esas situaciones cotidianas que todo el mundo debería conocer, con las que deberíamos acabar, en esa soñada libertad, tantas veces frustrada, de esas generaciones, algunas veces, perdidas, Y frente a las críticas recibidas en ocasiones, ofrece un buen remedio: leer sus libros, no dejarse llevar por frases o entrevistas en momentos puntuales, proporciona sus textos para que, a partir de ahí, se pueda establecer un diálogo que sabemos, enriquece a todas las partes. Gracias Najat, y enhorabuena por este merecido premio. 


martes, 5 de octubre de 2021

Club de lectura: Black, black, black, de Marta Sanz.


En la tercera sesión del club de lectura 4 Lecturas 4 Continentes nos reunimos en torno a la novela Black, black, blackPam, pam, pam, o incluso Bla, bla, bla... todas ellas la misma, de la genuina escritora Marta Sanz. Una mujer tan franca como inquietante, y que maneja, de manera magistral, la palabra escrita y oral. El pasado sábado 2 de octubre lectores de Bruselas, Chicago, Estambul, y hasta de Belgrado en esta ocasión, pudimos comprobarlo.

La escritora nos empezó desvelando sus primeros pasos en la literatura gracias al empeño de su padre, que la animó, además de a licenciarse en Filología Hispánica, a formarse en enseñanza ELE y en talleres literarios que perfeccionaron su estilo y la lanzaron a la escritura literaria. También es doctora y especialista en la poesía española de la transición. Desde un punto de vista intelectual, así como desde la construcción de la sensibilidad, ambas formaciones suplementarias fueron fundamentales para encontrar a la gran escritora que descubrimos hoy. Sus padres están muy presentes en su obra (su madre especialmente en  Lección de anatomía y su padre en Parte de mí, escrito durante la pandemia)

Le preguntamos qué suponían para ella los premios literarios, y admitió que es muy gratificante que te reconozcan la labor, aunque también puede abrumar. En Clavícula, narra la ansiedad que le produjeron los premios (Ojo Crítico, Herralde...) en su trayectoria literaria, un mundo distorsionado que la colocó al borde del abismo. Nos adelantó que esta obra será llevada al teatro en formato musical. De igual manera, admitió que los galardones son más placenteros que dolorosos, y pudimos comprobar la sonrisa de oreja a oreja que se la pone cuando reconocen su trabajo.

Una lectora hizo alusión a la consideración que de ella hacen como escritora de lo feo, Marta corrigió, de lo desagradable. Aprendió hace mucho que escribir no era sólo escribir bonito, que también se puede, en efecto, escribir feo, que cada cosa encuentra su camino, y su espacio: "contar las cosas de manera adecuada es añadir un plus". Se manifiesta como una escritora autobiográfica, que habla de las mujeres, de su forma de relacionarse, entre ellas y con su cuerpo. Para Marta hay dos maneras de entender la literatura, algo que te agranda los ojos y te muestra lo que no siempre quieres ver, o algo que te tranquiliza y adormece. Ella escoge la primera, y desde siempre ha preferido plantear conflictos a través de la palabra literaria, ese es su compromiso. Al escribir pone su cuerpo y su alma. Frente al concepto de literatura anoréxica, perezosa, asequible y altamente comercial, ella opta por el "barroco radical", la literatura llena de grasa, un libro que según ella puede ejemplificar esta tesis es Farándula. Marta necesita ir a la contra para dar otras alternativas a lo que debe ser.

La novela y el cine negro, asegura, forman parte de ella. Se ha sentido desde siempre muy atraída por la reinterpretación que el género hacía del realismo, y toda esa dimensión ética y política, fascinada por la música, la fotografía, el ritmo o los personajes de los grandes clásicos, Chandler, Highsmith... Sin embargo, en el s. XXI, se dio cuenta de que el género negro se había convertido en algo altamente previsible, y que no colocaba en ningún conflicto al espectador. Por eso decidió escribir esta novela negra Black, black, black, aunque con tintes reivindicativos, críticos con el devenir del género. Por aclamación editorial, continuó la segunda (Un detective no se casa jamás) y la tercera novela de la saga del detective Arturo Zarco (Pequeñas mujeres rojas), cerrando un círculo perfecto de percepciones y formas de entender la vida, el romántico y soñador Arturo Zarco, y la realista, deductiva e inteligente Paula Quiñones, la que conecta a Zarco con una realidad que este no quiere ver. En la trilogía pone de manifiesto la violencia entre Paula y Zarco, la violencia en las relaciones sexuales tóxicas, de lucha, de dominio.

Otro punto en común de toda su obra que destacamos en el club fue su humor, un humor negro, irónico, inteligente, que dice formar parte de su ADN, y que lo utiliza desde un punto de vista narrativo como la única manera de meter el dedo hasta el fondo de la llaga y que, aparentemente, no duela. Y la primera que pasa por ahí es ella misma. Opta por no tomarse las cosas demasiado en serio, "hay que reírse". 

El público aclamó, en diferentes opiniones el recurso del diario de Luz en la novela, segundo black, que nos invita a reflexiones como hasta qué punto somos responsables de nuestras ficciones, o si las ficciones pueden manipular las acciones cotidianas. Existe un juego continuo en el libro sobre la capacidad que puede tener la literatura para transformar la realidad. La autora lo ejemplificaba con los modos de representación de la violencia, y hasta qué punto pueden denunciar o normalizar diferentes acciones. Para ella, en este libro está todo, toda la violencia estructural de nuestro día a día: las envidias, la violencia machista, el abuso sexual, el maltrato a los mayores... pero también está implícita la posibilidad de cambiar todo ello, de cuidarnos y de cambiar lo que nos rodea.

Esta escritora atípica y valiente, busca lectores intrépidos y activos. Afirma que la literatura es un contrapeso a esa nueva forma de asimilar la información, pide al lector compromiso con su vida y experiencia para descifrar lo que hay debajo de la red de palabras, y tomarse su tiempo para ello. Hay una crítica política profunda en sus libros respecto al mundo en el que vivimos. Un buen libro no depende del tiempo que te lleve su lectura, sino de cómo la misma puede cambiarte la vida.

martes, 13 de julio de 2021

Club de lectura: Una novela criminal, de Jorge Volpi

Jorge Volpi, intelectual mexicano, inquieto y polifacético, un escritor del Renacimiento o simplemente una persona dispersa, como decía el mismo autor en clave de humor, nos regaló la tarde del sábado, desde Salamanca, a las orillas del Tormes, una maravillosa segunda edición del club de lectura 4 Lecturas 4 Continentes, en torno a la literatura, dedicada concretamente a la lectura Una novela criminal, Premio Alfaguara 2018. Política y literatura, poder e intelectualidad, esta relación es el motor de escritura de este autor valiente, comprometido, que no deja en ningún caso indiferente y que relata la cruda realidad tal y como es, para que después, el lector, pueda sacar sus propias conclusiones. 

Nos contaba como el Derecho, la carrera escogida en su juventud, nunca le apasionó y que, sin embargo, se ha visto obligado a ponerlo en práctica y a utilizar los conocimientos adquiridos en diferentes circunstancias, por ejemplo la novela que nos ocupaba, Una novela criminal, para la que estuvo cinco años investigando y leyendo expedientes, en el afán de recomponer un puzle que, bien tamizado, pudiera entregar a los lectores. Una historia donde además de relatarnos la vida y sucesos de Vallarta y Cassez, se pusiera sobre la mesa la manipulación política, la vulnerabilidad de los ciudadanos antes los medios de comunicación, y un sistema de justicia fallido, en este caso, en México.

Una novela criminal fue la vuelta para este escritor a escribir sobre su país, México, después de la novela La guerra de las palabras, el movimiento zapatista del año 1994, y que para él es el suceso mexicano más importante de los últimos tiempo por el impacto que tuvo a nivel mundial, por esa relación que el subcomandante Marcos tenía con intelectuales de todas partes del mundo. Y volvió a escribir sobre México después también de reivindicar durante varios años que los escritores latinoamericanos pudieran escribir sobre temas más allá de sus fronteras. 

Volpi, junto con esos otros escritores del Movimiento Crack, que él denominaba este sábado un grupo de amigos, que comenzó mientras estudiaban el bachillerato con tres integrantes y después se conformó con otros dos más y hasta 1993 no tuvieron nombre, comenzaron como un grupo de lectura y escritura que cometían excentricidades tales como la escritura a cuatro manos. Algunos mencionaron a Roberto Bolaño, como posible integrante, aunque chileno, de este grupo literario. Precisamente este grupo buscaba legitimidad para escribir sobre otros temas que no fueran puramente mexicanos, romper con el boom latinoamericano, sin embargo, al volver a México después de largas temporadas fuera, Volpi regresó en plena guerra abierta contra el narcotráfico, y se encontró con cadáveres, violencia, corrupción… ¿Cómo no escribir sobre todo eso? Ahora sí, quería volver a escribir sobre México, sobre lo que estaba pasando, y el caso Vallarta-Cassez le permitía, además de contar la intrigante historia, denunciar el sistema de justicia fallido en su país, consecuencia de esa ola de violencia tan terrible. 

Nos contó las razones que le llevaron a escribir esta novela, la historia era muy buena, contenía ingredientes propios de la buena literatura: tintes policíacos, una potente historia de amor, o interesantes conflictos diplomáticos; la segunda razón fue que pensó que también podía llegar a la verdad del caso, y aunque al poco de comenzar entendió que nunca llegaría a ese punto, sí creyó en poder escribir una novela de denuncia, capaz de incomodar, esto le pareció ya lo suficientemente importante. El público le preguntó si pasó o estaba pasando miedo por este libro, a lo que respondió que si no miedo, sí precaución. Las personas que aparecen en el libro son personajes reales, que si bien, ahora, muchas están en prisión o fuera del poder, en ese momento no lo estaban. De igual manera, presentarlo al Premio Alfaguara era una apuesta, un blindaje, y ganar el premio en 2018 el golpe definitivo para sentirse respaldado, pues para él la literatura no es sólo entretenimiento, es mucho más, en este caso, una puerta abierta a una dura realidad, importante de conocer.

En México se resuelven solamente el 4% de los delitos que se denuncian, y se denuncian el 10% de los que se comenten, con lo que se resuelven en total el 0,04% de los delitos cometidos, la cifra es pasmosa, y terrible. Esta increíble realidad, junto al resto de denuncias que aparecen en Una novela criminal, dan a conocer al lector una realidad mexicana desgarradora, todos los participantes pusimos sobre la mesa que se trata de un libro duro, que requiere de un esfuerzo, que después se ve recompensado, pues se trata al mismo tiempo, de una lectura imprescindible para conocer una realidad de la mejor pluma. 

El autor defendió el género de esta novela sin ficción, que no es una novela periodística, al estar escrita desde un punto de vista literario. Ante la pregunta de otro lector acerca de la complejidad y la cantidad de personajes, también destacó que en una novela sin ficción los personajes exceden al control y a la capacidad inventiva del escritor, los personajes son los que son, y no se pueden obviar o manipular. Y otro ávido lector destacó la interesante parte del libro de la pelea de gallos entre Sarkozy y Calderón, presidentes de Francia y México respectivamente, y cómo la opinión del narrador se entreveía más en estos capítulos que en el resto de la obra. 

Nos terminó contando la expectante primicia de que además de la radio novela, destacada por algún lector durante la tertulia por su calidad, próximamente se estrenará en Netflix una serie de la novela, actualizada con los asuntos ocurridos desde la publicación del libro hasta hoy. También nos desveló que le encanta Marruecos, y especialmente la comida marroquí, que lo ha visitado muchas veces, pero que nunca ha estado en Tetuán, así que quizás próximamente podamos verlo por la medina, o escribiendo sobre esta orilla, seguiremos leyéndole igualmente, pues la realidad que nos ofrece en cada libro es tan desgarradora como auténtica.




jueves, 27 de mayo de 2021

Club de lectura: Insolación, de Emilia Pardo Bazán

Este año 2021, en el centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán, redescubrimos a la autora de la mano del gran dramaturgo Pedro Manuel Víllora, profesor, crítico, escritor, director de escena... y muchas más cosas, pero sobre todo gran apasionado del teatro, de los clásicos, y por encima de todo, de Emilia Pardo Bazán, esa gran mujer que descubrió gracias a Ana María Matute, y de la que ha leído tanto lo que dice como lo que dicen de ella, en diferentes biografías que se han publicado sobre esta escritora decimonónica, especialmente en los últimos años. Nos recomendó la última biografía de la autora, de Isabel Burdiel, o la de Eva Acosta. También nos dejó con ganas de descubrir una perspectiva diferente con «La biografía canalla», de Ana Martos. 

A Pedro le encanta trabajar sobre el patrimonio cultural español, investigar sobre la herencia cultural, social y política, que conforma la actualidad que hoy conocemos, y por eso gran parte de su trabajo son adaptaciones de grandes autores que acercan la literatura a ese maravilloso balcón que es el teatro. La tarde del pasado jueves 20 de mayo consiguió transmitirnos esa pasión por Emilia Pardo Bazán, una mujer valiente, adelantada a su época, que hablaba de sentimientos, de política, que reflexionaba en alto, y muy claramente además, y que también se documentaba minuciosamente para poder retratar la sociedad del s.XIX de forma impecable en sus novelas, cuentos y artículos periodísticos. Una mujer muy prolífica y apasionada, que a día de hoy es un placer leer, tanto por la sencillez y amenidad de sus textos, como por la vigencia de muchos de los temas que retrata y pone sobre la mesa. La semana anterior, pudimos disfrutar de diferentes homenajes a la autora, el día que se cumplía, exactamente, el centenario de su muerte, 13 de mayo: desde el Instituto Cervantes de Fez, La habitación propia de Doña Emilia Pardo Bazán, una conferencia de Rosa Amor del Olmo, que el año pasado nos acompañó para hablar de Benito Pérez Galdós en el club de lectura de «Aita Tettauen», y el homenaje de la RAE, que le otorgó, simbólicamente. el asiento número 47, negado en su día por el simple hecho de ser mujer. 

El club de lectura dedicado a Doña Emilia en Tetuán, contenía en esta ocasión un ingrediente nuevo, diferente, la posibilidad de visionar la adaptación teatral de la novela «Insolación», desde la Teatroteca del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música, realizada precisamente por Pedro M. Víllora, y con un elenco de actores digno de mención: María Adánez, Chema León, Pepa Rus y José Manuel Poga. Nos contó cómo la obra no había sido un encargo, sino un empeño personal, para el que contó con un presupuesto ajustado, que supo aprovechar muy bien, jugando, entre otros aspectos, con una escenografía sencilla pero muy original, con vestuario, luces y colores, que nos hacían sentir ese poder del sol y la embriaguez de la naturaleza, ese naturalismo que envuelve la literatura de la autora.

Y así los días previos, y también los posteriores, pudimos disfrutar tanto de la obra literaria de Emilia Pardo Bazán como de la adaptación teatral. En esta adaptación, nos confesaba Pedro Víllora, se tomó licencias varias para poner en boca de la protagonista palabras que en la novela son reflexiones, para hacer conclusiones y orientar al espectador sobre la gran figura de esta escritora, así como de la parte biográfica que contiene esta obra: la historia de amor de Emilia Pardo Bazán con Lázaro Galdeano, el juego con su apellido en uno de los personajes de la historia, que aparece también en otra de sus grandes novelas: «La madre naturaleza». Un libro, compendio de artículos de la autora, fue el que más ayudó al dramaturgo en la adaptación, especialmente par ala creación del guion: «La mujer española y otros escritos».  

Los lectores destacaron la intensa historia de amor, la relación entre los personajes, alguno quiso vaticinar que la protagonista quizás podría sentirse un poco por encima del amado, otros vimos que las reflexiones de la escritora reflejaban muy bien sentimientos contrapuestos, lo que uno siente y lo que se puede permitir, la débil línea que separa la corrección y la pasión... También nos divertimos recordando conversaciones políticas del libro, entre la protagonista y su alter ego, conversaciones de perfecta actualidad, como parece que lo estaban hace ciento cuarenta años. Es en la vigencia de los escritores donde se demuestra su valía e interés, No hay duda entonces de la valía y el interés de Emilia Pardo Bazán.  

Si aúno no os ha entrado el gusanillo de descubrir a esta gran escritora, sólo nos queda recomendaros la entrevista realizada ayer 26 de mayo, en el programa de radio Punto de enlace de RNE, donde podréis escuchar de nuevo a Pedro Manuel Víllora, que seguro os transmitirá esa pasión suya por Emilia Pardo Bazán. Y para seguir disfrutando de ella, os invitamos también a reuniros con lectores de todo el mundo en el próximo club virtual de lectura del Instituto Cervantes, en junio, dedicado a la obra «La madre naturaleza»

martes, 20 de abril de 2021

Club de lectura: Don de lenguas, de Rosa Ribas


Inauguramos club de lectura a cuatro bandas de título sugerente: 4 Lecturas 4 Continentes. Este club, además de estar acompañado por un blog que comenta la lectura y fomenta el debate asíncrono entre lectores, tiene la característica de permitir el debate e intercambio de impresiones con lectores de diferentes partes del mundo en torno a la misma obra, ¿habremos leído todos el mismo libro? Rosa Ribas dice que siempre es un libro diferente, y pudimos descubrir que las reflexiones de los lectores no atienden tanto a fronteras políticas como al bagaje lector de cada uno de nosotros. 

Este sábado inauguramos este proyecto con el libro Don de lenguas, de la escritora Rosa Ribas, con la que nos reunimos por videoconferencia cincuenta apasionados lectores de las bibliotecas de Estambul, Chicago, Tetuán y Bruselas, y pudimos comentar la lectura en este orden. Nos quedamos con dos frases y mensajes de la autora en este club de lectura, que resumen y definen la obra que teníamos entre manos: "La literatura te puede salvar la vida" y "los filólogos no somos aburridos, y los bibliotecarios tampoco". El contexto lingüístico, presente en toda la trilogía, era la premisa para la creación de esta interesante y original obra, y de los otros dos títulos que le siguen: El gran frío y Azul marino, que conforman la Trilogía de los años oscuros, publicado también en un solo volumen. 

Rosa nos contaba esa tarde de sábado cómo se mete de lleno en su proceso creativo, la escritura, como antes lo hacía como profesora de español, al cien por cien, definiéndose como una persona que se entrega a todo lo que hace y no deja nada a medias tintas. Hablamos de su trayectoria profesional, de Barcelona y su periferia, de los ambientes que retrata, o de cómo se ilusiona con sus personajes, a los que cuida y admira y de los que nunca se cansa, pues si así fuera asegura no podría continuar escribiendo sobre ellos, por eso en sus sagas no supera nunca los tres o cuatro libros. Confesó también que jamás podría deshacerse de ellos, por ejemplo matándolos. Y tras la pregunta de algún lector, confesó que con la que más se identifica de todas sus investigadoras es con Irene Ricart, de La detective miope. Nos desveló también que no puede estar escribiendo dos novelas al mismo tiempo porque se vuelca en la historia y los personajes por completo.

Desde Estambul nos descubrieron algunos anacronismos del libro que dieron cancha libre a la autora para dictaminar cómo algunos lapsus o imaginativas referencias eran tan absolutamente necesarias como propias del autor que las crea, que hasta los fallos o errores dentro de los libros de un autor dotan a esa novela de un carácter y autoría muy propio, único, y en definitiva nada aburrido. También desde Estambul destacaron la curiosidad por la escritura a cuatro manos de esta trilogía, Don de lenguas, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann, y la escritora nos habló de ese proceso de escritura donde cada una tenía una constelación de personajes, y cómo desde esa perspectiva de los diferentes personajes, decidían quién contaba la historia en el siguiente capítulo, un proceso sin duda interesante y nada fácil, organizar era lo más sencillo en la escritura a cuatro manos, decidir cómo contarlo, es decir, la escritura en sí misma, no tanto. 

Precisamente, una lectora de Chicago destacó un personaje de la novela al que calificó como uno de los grandes de la novela: el policía Isidro Castro, un ser despreciable que se transforma al entrar a su casa, y que va creciendo a medida que le vamos conociendo, con una parte muy oscura y otra, sin embargo, también luminosa.

Al hilo de la importancia de la contextualización histórica de sus tramas, Rosa nos desveló el placer de documentarse para recrear una época, en este caso una Barcelona gris, de posguerra, que nada tiene que ver con la Alemania de posguerra, país que conoce bien. Donde sí eran igual de tenebrosos ambos paisajes era en los ambientes rurales, pues si hablamos de una Barcelona gris en la década de los cincuenta, en los pueblos podemos hablar de la España negra. En este ambiente sucede el segundo título de la trilogía, El gran frío, ambientado en uno de los inviernos más fríos que se recuerdan, el de 1956, en una España rural, pobre, deprimida y llena de miedos... una de sus obras más cinematográficas, respondió Rosa a una pregunta de Bruselas, aunque muy oscura. En Bruselas destacaron también cómo cada libro de esta autora te produce sensaciones tan diferentes.

En Chicago estaban fascinados por ese contexto histórico retratado en Don de lenguas, por el que viajaron al pasado durante muchas páginas. También compararon a Rosa Ribas con Carmen Mola, como escritora actual y relevante del género negro, y preguntaron a la autora por sus referentes literarios. Entre otros, Rosa Ribas destacó su predilección por la escritora francesa Fred Vargas, de la que le fascina dice, todo lo que escribe. También destacó a Raymond Chandler y la lectura sin prisas. Asegura que todo lo que leemos nos da modelos de vida, ideas... que van llenando la mochila de cada uno de nosotros, junto a otras referencias culturales como la familia. Y es que si en la trilogía que nos ocupa las referencias lingüísticas y literarias son dos protagonistas más, en su última saga, que se encuentra actualmente promocionando, ese protagonista es la familia: Los buenos hijos, continuación Un asunto demasiado familiar.  

Desde Tetuán, ya apurados al encontrarnos completamente fuera de tiempo, precisamente un filólogo apuntó la frase de Rosa Ribas con otra suya: "los filólogos somos necesarios, parece que no pero sí", otra lectora apuntó que se había leído la obra en un sólo día, completamente absorbida por la trama y la forma, y ambos destacaron igualmente el contexto histórico, felizmente olvidado, y la naturalidad, frescura, humor y originalidad de la escritura de la obra. Rosa Ribas puntualizó entonces la importancia de la lengua también en la evocación, sin necesidad de contar todo lo que escribe, dejando al lector averiguar y descubrir por sí mismo, y es que quizás ahí radica la magia de sus libros, ese factor sorpresa que produce experiencias tan placenteras. 

Os recomendamos seguir leyéndola, por este placer tan sugerente primero, y porque esta autora consigue trasladarnos a otras épocas, nos descubre personajes que por malos que parezcan siempre tienen también otra cara, donde algunos ven tristeza y otros mucho optimismo, ¿y tú de quién eres?

lunes, 7 de diciembre de 2020

Club de lectura: Encuentro con Saïd El Kadaoui

El pasado jueves 3 de diciembre nos encontramos más de veinte lectores con Saïd El Kadaoui, de forma virtual, para comentar con él tres de sus libros: Límites y fronteras, No y Radical(es). Una tarde de reflexiones, preguntas y mucha honestidad en las palabras de autor y lectores, que nos llevaron a hablar de tabúes, los que Saïd rompe en cada libro que escribe, de identidades colectivas, de la fragilidad de la democracia, o de la importancia de la calidad humana en la política actual. 

El escritor Saïd el Kadaoui durante el encuentro.
Estas son las palabras que le lanzamos a Saïd El Kadaoui, para conocerlo un poco más, algunos días antes del encuentro, y estas son, en mayúsculas, las palabras sugeridas por el autor. 

Leer: VIVIR: Escribir: LUCHAR; Literatura: SABER;

Marruecos: ANHELO; España: REALIDAD; 

Nacionalidad: ALGO; Identidad: CAMINO; 

Emigración: VALOR; Éxito: REALIZACIÓN; 

Pasado: MINA; Futuro: QUIMERA

Nos ha contado también que en su tiempo libre le gusta leer, viajar cerca, lejos, moverse, esquiar en invierno y el mar en verano. Su destino preferido por encima de todos es Marruecos. Su mejor etapa vital es ahora, a partir de los cuarenta. Dice que las catedrales se construyen a los treinta: consolidar la relación de pareja, los hijos, los proyectos... Y a los cuarenta empiezas a disfrutar de lo conseguido. Su sueño por cumplir, escribir el próximo libro. Al preguntarle por su género literario favorito, no sabe elegir, nos dice que novela, ensayo, biografías... y cuando le preguntamos por un libro que le acompaña siempre, tampoco puede quedarse sólo con uno: El mundo de ayer, de Stefan Sweig, El mal de Portnoy de Philip Roth, El buda de los suburbios, de Hanif Kureishi, y Una educación sensorial de Rafael Argullol.

Sin duda lo más interesante es leer a este gran escritor y psicólogo que, de manera ágil, amena y comprometida nos habla de identidad(es), migración, política, cultura, sociedad... ¿todo esto en un sólo libro? No, en varios, en todos los que lleva escribiendo desde los veintitrés años, en torno a temas que le tocan muy de cerca, que vive de forma personal y profesional, y nos traslada a los lectores haciéndonos partícipes de sus reflexiones. Muchos lectores nos dimos cuenta, a través de sus textos, de la importancia de la psicología para transformar la mente, y con ella el mundo.

Límites y fronteras es un viaje, y el personaje principal, Ismael, representa a mucha gente a la que se ha ido encontrando en el camino. En este libro hay violencia, locura, incomprensión, y también mucho amor, y diferentes formas de canalizarlo. La sutil diferencia entre la locura y la cordura, la importancia de sacar a la luz los conflictos internos, que pueden derivar en un enriquecimiento personal, o en una rotura completa.

Yasmina, profesora y lectora, con el libro NO.    

No son las memorias fragmentarias de un personaje, marroquí del Rif trasladado a Cataluña a los siete años, compuestas por todas las piezas del rompecabezas de su vida: la identidad, el sexo, los amigos, la familia, la escritura, la literatura, la docencia, el amor o la paternidad. Especialmente destacables, el sexo, para algunos de los presentes en el debate es el motor del personaje, que el autor también apuntó como tema presente en importantes libros de la literatura marroquí y tradicional fuente de frustración. Y, sobre todo, la identidad, una identidad ambivalente y compleja, en continua evolución. Su análisis es lúcido y crítico. Apela siempre a la racionalidad, o a la falta de ella, en la relación que se establece hoy con el islam. Ese islam para él, puramente ritual, fuera de la historia, que se resiste a evolucionar. Pero en la reacción está la esperanza, en sus propias palabras: 

"Es en el decepcionar, en el transgredir y en el subvertir donde se halla la semilla de ese nuevo ser que anhelamos".

Radical(es) es la culminación de esta "saga" identitaria del autor, en la que nos va explicando en forma de ensayo todas esas preocupaciones vitales expuestas en las novelas anteriores. Destacan las anécdotas ilustrativas de cada teoría, y la urgencia de muchos de los temas tratados: la importancia de conocer el humanismo islámico, la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, los beneficios de la identidad múltiple, y las dificultades de la integración en el proceso migratorio.

Todo esto rodeado de los autores y las obras que inspiran y acompañan al escritor, entre ellos, El hombre roto o las lecturas del feminismo islámico en autoras como Fátima Mernissi o Naoual El Saddawi. Saïd El Kadaoui viene mucho a Tetuán, decía que sería su próximo destino en cuanto se pueda volver a viajar normalmente, y esperamos poder verle pronto por aquí, saludarle personalmente y poder realizar más actividades con él. Mientras tanto seguiremos leyéndole, a él y a los autores que nos regala en  las bibliografías de sus libros. ¡Gracias Saïd! Por tu tiempo y por tus palabras.

Algunos lectores durante el encuentro con el autor, destacado en amarillo el autor, Saïd El Kadaoui.



viernes, 16 de octubre de 2020

Club de lectura: Microrrelatos



El pasado 24 de septiembre nos reunimos, en Tetuán y en Ceuta, por separado, y en línea los primeros, para comentar el primer club de lectura de este curso académico que, como ya veníamos haciendo durante el curso anterior, contaba con la presencia de los autores de los textos, en esta ocasión, los lectores del club de lectura, convertidos ahora también en escritores. Desde la biblioteca de Ceuta leyeron y grabaron los microrrelatos antes de comentarlos, y así podemos disfrutarlos en el siguiente vídeo editado por Radio Televisión Ceuta. Próximamente los difundiremos en podcast, por separado, y en la voz de los autores de los microrrelatos. 

En Tetuán contamos con ocho microrrelatos que tenían en común un exquisito uso del lenguaje utilizado, diciendo mucho con pocas palabras y creando sorprendentes imágenes mentales. Así, de la mano de estos autores noveles viajamos a recuerdos de la infancia grabados en la memoria, sentimientos pasados que determinan el presente, donde lo que nos rodea se convierte en respuesta de lo que llevamos tanto tiempo buscando. Y una temática variada y compartida por los clubes de ambos lados de la frontera: malos tratos, amor, migraciones, libros y COVID. 

Aventuramos conocer la clave del éxito literario a raíz de estas lecturas: partir de la experiencia propia para después poder ponerte en el lugar del otro, hacer sentirse al lector identificado, atraído, interesado... Relatos intimistas y sinceros que dieron para comentar largo y tendido al mismo tiempo que jugamos a descubrir a los autores de los mismos a partir de las valoraciones a ciegas de los textos. Interesantes interpretaciones las que habían producido los textos en los lectores, imaginando finales o situaciones completamente diferentes, como el caso de Mar de sueños, con perfecta intención de final cerrado, aunque resultó estar abierto a infinitas interpretaciones.. 

Nos sorprendieron poéticas metáforas encontradas en los textos como "el mar se hizo tal vez para la espera", "soy como espada mellada en vaina acicalada", o "coged las rosas mientras podáis"; la esperanza e ilusión en títulos como Hakuna matata; la pasión de El eunuco, la verdad de La mujer desnuda; o la sugerencia implícita del microrrelato más corto de todos, de tan sólo siete palabras, Un mundo extraño a mi. Y de los microrrelatos de Ceuta destacamos el desconcierto que produce Pasar página, la originalidad de Carpe Diem o Indignación y los buenos prototipos de microrrelatos como Doña Leticia y Carmen, Pilar, playa silla, libro... Os invitamos además a leer la reseña del club de lectura de Ceuta disponible en el blog del grupo de lectura

miércoles, 22 de julio de 2020

Club de lectura: La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero


Buscar el sentido de la existencia contándonos nuestra propia historia, liberarnos a través de la narración, de la literatura... esto nos propone Rosa Montero en su inclasificable libro La ridícula idea de no volver a verte, una historia de dos grandes mujeres que nos cuentan el desgarro interior, el inmenso sufrimiento, ante la pérdida del ser querido: "cuando el dolor cae sobre tí, lo primero que te arranca es la palabra". 

Rosa Montero durante el club de lectura.
Y precisamente la palabra es lo que nos ofreció Rosa Montero en el audiolibro narrado por ella misma, y durante la tertulia del pasado 9 de julio que celebramos en colaboración con la Embajada de España en Marruecos, y con el resto de centros del Magreb. Una palabra tierna y cercana, curtida y coherente, que hacen de esta gran escritora una de las voces más importantes de la literatura española actual, y que nos lleva contando la historia de España, de importantes mujeres, y la suya propia a través de los personajes que crea en sus textos, desde el fin de la dictadura española. Imaginación y sentimiento en perfecto equilibrio, un imán para cualquier lector que tan sólo tiene que comenzar cualquiera de sus títulos, todos disponibles en la biblioteca del Instituto Cervantes.

La ridícula idea de no volver a verte es un libro que habla de la muerte, de la pérdida, y del valor y de la reinvención que uno mismo debe experimentar ante situaciones inesperadas, con las que no contábamos. Rosa nos contó que no es un libro de autoayuda, ni de duelo, pero que es el lector el que clasifica sus propias lecturas a su antojo. Sí estuvo de acuerdo en cambio con algunos lectores en que este libro es un canto a la vida, y que lo que le han transmitido los lectores no han sido historias tristes sino todo lo contrario, historias llenas de luz, el descubrimiento de la belleza dentro del horror. Un libro que nos introduce de lleno en las grandes cuestiones vitales, con mucho peso dentro de nuestra existencia, para, poco a poco, y a medida que vamos avanzando, alzar el vuelo y alcanzar así... la ligereza.

Mujeres fuertes, con voluntad y pasión, que rompen el mundo, continuas referencias científicas y humanísticas, la importancia del amor y de la pasión, la culpabilidad, el peso de la familia y de la infancia en nuestro "yo" adulto, la lucha entre nuestro consciente e inconsciente, la libertad... tantos temas, tantas impresiones..., alguna lectora transmitió la imposibilidad de trasladar sus comentarios en apenas cinco minutos, era la tercera vez que leía el libro, en diferentes momentos vitales, y cada lectura le sugería nuevas reflexiones. 

Aunque Rosa Montero nos contaba que había sido su primera experiencia en audiolibro y que no tenía ningún otro en mente, le animamos a seguir haciéndolo, porque la experiencia del oyente ha sido maravillosa, porque este título, quizás por el contenido, quizás por la esencia misma de la escritora, parece haberse escrito para ser narrado, precisamente por ella. Y queremos más experiencias de este tipo, que Rosa Montero nos siga acompañando con sus letras y con su voz en otros audiolibros. 

"Pero supongo que no hace falta vivir mucho, y lograr aprender de lo vivido, para llegar a comprender que no hay nada tan importante ni tan espléndido como el canto de una niña bajo una higuera"
Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte.

Lectores y asistentes, de África, América y Europa, al club de lectura celebrado a través de Zoom.

viernes, 15 de mayo de 2020

Club de lectura: Aita Tettauen, de Benito Pérez Galdós


Hemos escogido a Benito Pérez Galdós para disfrutar de la lectura en estos momentos donde hay más tiempo para leer que hace unas semanas, en los que confiamos en la literatura para salir reforzados de esta crisis mundial. Quizás también ha influido en la elección del autor el hecho de que este año celebremos el centenario de su fallecimiento, que todas las actividades que se han podido realizar a finales de 2019, y los primeros meses de 2020, en torno a este gran escritor nos animan a conocer sus obras, y que las actividades que se han pospuesto, quizás nos encuentren mejor preparados, con más títulos leídos, para seguir conociendo a este genio de la literatura cotemporánea en su faceta de novelista o de historiador, a través de sus novelas o de sus Episodios nacionales.

Además del hecho de realizarlo en línea, la originalidad de este club de lectura radica en que se celebra hasta en tres ocasiones con diferentes especialistas para cada momento, desde los Institutos Cervantes de Tánger, Tetuán y Fez. Diferentes visiones de la obra contando con la experta galdosiana, Rosa Amor del Olmo, la periodista y escritora Ada del Moral, el traductor Omar Bouhachi, premio nacional de traducción 2014, y el hispanista Hassan El Arabi; y por supuesto el entusiasmo de los lectores e interesados en este escritor, que enriquecen con sus experiencias lectoras estos encuentros literarios.

Aita Tettauen, una llamada para movilizar a voluntarios a la Guerra de Tetuán. Así nos traducía, del árabe, el título Omar Bouhachi, el gran traductor de Galdós, que asegura que la dificultad de traducir las obras de este prolífico autor, que impregna sus textos con gran cantidad de referencias culturales y expresiones coloquiales, se van diluyendo a medida que se va introduciendo en su rico universo, en ese estilo realista que caracteriza sus obras, mostrando lo que hasta entonces nadie se había atrevido a mostrar: la verdadera cara de la sociedad de la época, contando la historia desde abajo, y desde dentro, con sus luces y sombras, narrando la hipocresía de las clases acomodadas, las fortalezas del pueblo español y la esperanza en las nuevas generaciones. 

La batalla de Tetuán, de Mariano Fortuny. Cubierta del libro electrónico: Aita Tettauen (Linkgua).
Don Cuco lo llama Rosa Amor, por esa pericia que demostraba en sus textos, entre la denuncia de la barbarie y el placer que quería ofrecer a sus lectores, donde posicionarse era demasaido arriesgado, para que siguieran leyéndole, recordando que su economía doméstica dependía de ello. De ahí el desencanto final, el último capítulo, una licencia que se permite Galdós para asegurarse su éxito como escritor, autocensura que él mismo se aplicaba. Rosa, gran admiradora del escritor, lleva más de treinta años estudiando y difundiendo la obra de Galdós desde la editorial Isidora, y durante el club de lectura nos introdujo en la mirada de Galdós, en su visión de denuncia de un escritor adelantado a su tiempo, feminista, ecologista, defensor de los derechos humanos...  grandes actitudes que aplicaba tanto a sus novelas como a su vida cotidiana. Una de las curiosidades personales del autor que más sonrisas despertó fue la máquina de coser que Galdós regalaba a todas sus conquistas, una forma de apoyar a que se ganaran la vida sin depender de ningún hombre.

Por esta y por otras curiosidades desveladas, con inmenso respeto y admiración, Ada del Moral nos recomendó intensamente la biografía de Benito Pérez Galdós novelada por Rosa Amor, Galdós: diálogos biográficos. Y lanzó una reflexión en torno a los personajes de los episodios, arquetipos vigentes en la actualidad, un tema que ya había surgido además en el club de lectura de Tánger: los debates familiares, las identidades móviles entre dos y tres culturas, o personajes como Juan Santiuste, que si bien en este episodio nacional parece un romántico pacifista, se acaba convirtiendo en un ególatra sin fundamento en La rapita, el episodio que sigue a Aita Tettauen, y que últimamente se están editando juntos, por la editorial Akal e Isidora (en árabe). Circunstancias que nos obligan a seguir leyendo a Galdós, maestro sutil, también de la intriga. 

Algunos lectores compartieron la oportunidad de coger de casa esos libros que les llevan acompañando toda una vida, mirándoles desde las estanterias, ediciones antiguas que han encontrado en ésta la ocasión ideal para leer y compartir la obra en compañía. También destacaron, desde la orilla marroquí, la admiración hacia el autor por el recorrido descrito en el libro, una mirada que construye la realidad pasajística de la época desde Ceuta hasta Tetuán pasando por los Castillejos, el lago Asmir, Monte Negrón o Río Martín, acompañados del intenso levante en ocasiones, el clima característico de la zona. Hasta llegar finalmente a la medina de Tetuán, con sus diferentes barrios y la alcazaba, zonas que desde aquí reconocimos con emoción, y que demuestra lo bien documentado que estaba el autor.  Esta forma de describir los paisajes trajo a colación a otro gran escritor del realismo decimonónico, Vicente Blasco Ibáñez.

También sorprendió Galdós por la lucidez de la narración y los detalles de las diferentes batallas, donde Omar nos contó cómo se documentó. Benito Pérez Galdós publicó en un periódico de la época la intención de escribir sobre la Guerra de África (o de Tetuán), y Juan Ruíz Orsatti tradujo para él de fuentes árabes la contienda, que le enviaba a través cartas. Así presenta Galdós este gran episodio, documentándose desde la visión marroquí y la española, ofreciendo uno de los episodios nacionales que más trabajo le costó escribir.

Nos dio tiempo a imaginar lo que hubiera escrito Galdós sobre el coronavirus, soñamos con rutas literarias una vez se restablezcan las comunicaciones terrestres, con la presentación de la nueva edición ampliada en árabe de Aita Tettauen, y nos animamos a seguir leyéndole a través de las recomendaciones e impresiones de los lectores. Una de las lectoras recomendó además Trafalgar y Miau. Rosa nos recomendó también algunas de sus obras imprescindibles: Marianela, Gloria, La desheredada, Doña Perfecta, Misericordia, Tristana o Electra. 

Y nosotros os recomendamos, actualmente, la lectura en formato digital de las novelas y episodios del autor, o descansar de las pantallas disfrutando de las adaptaciones dramatizadas en formato audio de los Episodios nacionales en RNE, y enriquecer las lecturas con los estudios críticos de la revista Isidora, disponible en el recurso electrónico Digitalia

Además de los diferentes enlaces de prensa, radio y televisión sobre el autor que nos ofrecen una completa visión que anima y promueve la lectura del máximo representante de la novela española después de Cervantes:

viernes, 21 de febrero de 2020

Club de lectura: El tiempo de los emperadores extraños, de Ignacio del Valle


El pasado 20 de febrero celebramos el primer club de lectura de 2020 dedicado a una de las obras más premiadas de Ignacio del Valle: El tiempo de los emperadores extraños. Segundo título de la saga de suspense histórico, que abarca un convulso periodo del s.XX, de 1939 a 1947, protagonizada por el sargento Arturo Andrade, un investigador vivo, sagaz, y con interesantes matices que nos acercan un poco al autor de la serie, Ignacio del Valle, que, además de compartir unos intensos ojos azules, tienen en común el talento de saber mirar, escuchar, y fijarse en los pequeños detalles para descubrir todo lo que no aparece a simple vista. Ignacio del Valle nos acompañó durante la tertulia literaria, y con él pudimos hablar largo y tendido de toda su obra así como de su faceta como escritor. 

Ignacio del valle y sus lectores durante el club de lectura en la Biblioteca Vicente Aleixandre del Instituto Cervantes de Tetuán el pasado 20 de febrero de 2020.
Este escritor, como tantos otros, decía, se sabe vanidoso, no confía en la inspiración y sí en el trabajo diario y en la lectura para llegar a alcanzar el éxito con cada título que publica. Asegura tener claro antes de arrancar una novela el punto de partida y hacia donde quiere ir, mientras tanto va inventando el camino para llegar hasta allí. Es la historia, y las mil historias que esta encierra, lo que le anima a escribir, su pasión por la realidad es absoluta, a la que adhiere creativas ficciones policíacas que enganchan al lector. 

En esta ocasión, en esta novela, es la masonería el importante elemento de suspense y, a ritmo trepidante, Ignacio nos relata un importante episodio histórico de mitad del s.XX desde las entrañas: la participación de España en la Segunda Guerra Mundial con la División Azul, y la dureza del día a día de esos militares en el Frente de Leningrado, su relación con rusos y alemanes y el genuino carácter español que acompañaba, con sus luces y sombras, cada personaje del libro. Un carácter que causaba mofa entre los alemanes y que, al contrario, era mejor recibido por los rusos. El frío es también un protagonista en la novela, un silencio sobrecogedor que te acompaña en cada página, con el que el autor consigue transportarte a aquella época y a aquel lugar, a través de rigurosa información histórica y una creatividad infinita, forjada a base de historias encontradas en conversaciones, viajes, lecturas o películas.

Ignacio del Valle en la biblioteca.
Hablamos también del rodaje de la película, Silencio en la nieve, basada en la novela, en la que el autor pudo estar presente y resumió de la siguiente manera: Lituania, -25ºC, y kilos y litros de té y pastas. Durísimas condiciones de rodaje que, por otro lado, dieron credibilidad y consiguieron una magnífica obra bélica, con actores de la talla de Juan Diego Botto o Carmelo Gómez. La primera imagen de la película, las cabezas de los caballos congelados en el lago son el pistoletazo de salida a una historia de continuo suspense con grandes episodios de acción que Gerardo Herrero, el director, ha sabido trasladar de forma magistral a la gran pantalla, aunque, como suele pasar, toda la información y creatividad del libro no se haya visto igualmente reflejada. 

Y de ahí pasamos al romanticismo del s.XIX, no el del ramo de flores y los poemas de amor, sino la cuna del nacionalsocialismo, todos los demonios que nacen debajo de la corteza de la civilización, demonios que el escritor encierra en sus personajes, visibilizándolos, mostrando la humanidad de cada uno de ellos a través de sus contradicciones, la ausencia de lo absoluto, del bien o del mal, y la percepción de todo lo fantástico que podemos encontrar en la realidad a través de las referencias culturales de cada uno de nosotros.

Una tertulia que dio mucho de sí, que nos permitió preguntar y conocer todos los secretos de este gran escritor que sin tapujos compartía sus referencias culturales y sus rutinas, que nos permitió comparar su estilo con otros del todo diferentes, como la autoficción de Manuel Vilas; recordar otras obras sobre la División Azul de Almudena Grandes o Lorenzo Silva. Y otras obras suyas como Busca mi rostro, novela que deja de lado la saga de Arturo Andrade para mostrarnos un importante hecho histórico mucho más reciente: La Guerra de los Balcanes, y algo más importante aún, el implícito mensaje de la fragilidad de la civilización tal y como la tenemos construida. Un título que enganchó también a algún lector aducido en el universo de Ignacio del Valle, con el que esperamos contar en otro club de lectura, quizás el de su próximo libro de la saga Andrade, el sexto ya, que aparecerá próximamente.