lunes, 29 de junio de 2026

La historia grande y pequeña con Irene Reyes-Noguerol. Club virtual de «Alcaravea»

Cartel del club de lectura Leemos con... 
Irene Reyes-Noguerol: «Alcaravea»
Alcaravea, el libro de relatos de Irene Reyes-Noguerol, reúne doce historias aparentemente inconexas entre sí, pero atravesadas por una misma emoción: el dolor. Durante una de las sesiones virtuales del ciclo de lectura «Leemos con...», organizado por el Instituto Cervantes, los lectores tuvimos la maravillosa oportunidad de conversar con la autora sobre los temas, personajes y procesos creativos que dieron forma a la obra.  

En el encuentro Leemos con Irene Reyes-Noguerol, la autora nos habló de una de sus principales intenciones a la hora de escribir el libro: poner en diálogo la Historia en mayúsculas, esa que nos cuentan en las aulas y tanto conocemos sobre personajes importantes, con la historia con minúscula, la de una madre con su hija, vecinos, amantes anónimos... Historias de las que vivimos rodeados y no aparecen en los libros de texto. Su intención era interconectar ambos mundos a través de una sensibilidad común. Cada relato posee un ritmo y una voz propios. Reyes-Noguerol señaló que le interesaba explorar distintas formas de acercarse al monólogo interior y a la sensibilidad de sus personajes: cómo sienten, cómo recuerdan y cómo interpretan su experiencia, y para ello recurrió a registros diversos, desde la reflexión filosófica hasta el narrador omnisciente o el género epistolar.  

La autora nos contó en la videoconferencia que el primero de los relatos, Carta a Theo, pretendía ser una carta, no solo en un sentido literal, sino también simbólico. Una especie de puerta de entrada a lo que nos íbamos a encontrar en el resto de los relatos: miedo, soledad, vacío, esperanza. La ausencia de signos de puntuación, más allá de las comas, responde a la necesidad de construir una voz torrencial y desbordante, capaz de transmitir la experiencia de un hombre enfrentado a la inmensidad, la incertidumbre y la locura. Sin embargo, la autora también quiso incorporar un momento dulce de salvación, entendido como la familia o los seres queridos que están ahí, intentado evitar plasmar una experiencia puramente negativa. 

Cubierta del libro del club de lectura
En el relato titulado Entre los dientes, pretendía que el lector fuera descubriendo poco a poco, conforme leía, el misterio de lo que verdaderamente ocurría en el relato. La protagonista va tomando conciencia de la idealización que había construido en torno a su relación hasta comprender el papel que desempeña dentro de ella. Nos habla del maltrato psicológico, más difícil de detectar que el físico. Nos habla de cómo los silencios tienen que ver con el poder que ejercemos sobre otras personas; cómo el personaje se va dando cuenta de que se encuentra encerrado en un palacio de cristal donde, visto desde fuera, todo parece idílico. La protagonista empieza a ver cómo los ojos de su hijo se van transformando, a medida que pasa el tiempo, en una réplica de los de su marido y la vigilancia que ejerce sobre ella. Reyes-Noguerol quiso que el personaje asumiera finalmente una posición activa frente a aquello que le sucede y tomara una decisión que alterara el curso de la historia: intenta matar a su marido.  

Todos los relatos, como destacó la autora, están atravesados por zonas oscuras, y en todos hay una necesidad de seguir adelante, una voluntad de resistencia. El intento de la mayoría de los personajes por sobreponerse a la situación y encontrar la belleza de este mundo es lo que les hace no caer por completo. Esto se ve claramente en el último relato: Alcaravea, dedicado a su bisabuela Paca. El relato narra la historia de una niña huérfana, abandonada y herida, que aprende a sobreponerse a su dolor y rescatar aquello que merece ser conservado de las experiencias vividas. 

Desde la editorial, comentaba la autora, le advirtieron de que, tal vez, poner Carta a Theo como primer relato podría causar un efecto contrario al deseado: que el lector se sintiera asfixiado por una intensidad de emociones concentrada. Sin embargo, muchos lectores concuerdan en que fue el primer relato el que los cautivó para seguir adentrándose en el libro. Comenzar la lectura sin saber qué relato habla de un personaje histórico conocido, Van Gogh, Antonio Machado, Silvya Plath o Lope de Vega; o qué relato narra la experiencia de una persona anónima puede llegar a ser una bendición. El objetivo de la escritora es no prestar más atención a un relato u otro, brindando así la oportunidad de equiparar todas las experiencias humanas. La autora bromeaba con que fue gracias al ejercicio de la empatía, que todos podemos practicar, que consiguió conectar con tan variados personajes y situaciones. Sin embargo, creemos, que la delicadeza y el arte con el que sabe sumergir al lector no es simplemente empatía: su manejo del lenguaje convierte cada historia en una experiencia íntima y profundamente humana. 

Para quienes aún no se han acercado al libro, los pocos relatos que dieron tiempo a comentar, y de los que aquí dejamos constancia, constituyen solo una pequeña muestra de un universo narrativo mucho más amplio. Alcaravea invita a recorrer historias atravesadas por el dolor, pero también por la capacidad humana de resistir, comprender y encontrar sentido en medio de la incertidumbre. Os invitamos a seguir descubriendo todos los clubes virtuales de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes, tanto de literatura como de cine, que no solo brindan la oportunidad de consultar la obra, sino de ir comentándola con un profesional o con el propio autor del libro.  

martes, 23 de junio de 2026

El Marruecos «noir» de Javier Valenzuela, un club de lectura muy esperado

El pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de descubrir, de la mano de uno de los grandes periodistas y expertos en las relaciones hispano-marroquíes, Javier Valenzuela, distintos matices de Marruecos que el autor ha sabido plasmar en sus novelas, en especial en la trilogía Tánger noir, comenzando por Tangerina

Se trataba de una cita inicialmente prevista para febrero de este año que, debido a las intensas lluvias que asolaron el norte de Marruecos y el sur de España a comienzos de año, tuvimos que posponer hasta junio. Como el propio escritor comentó con humor, «no estaba de Dios». Para Valenzuela, en Marruecos todo sucede de la mejor manera posible: una vez que se cruza la frontera, dice, hay que ponerse en manos de Alá y dejarse llevar. Quizá sea esa una de las razones por las que siente una profunda atracción por este país vecino al que viaja constantemente. Un país que ama y admira, y cuyo afecto se percibe tanto en sus novelas como en sus crónicas periodísticas, como De Tánger al Nilo o La última frontera: Marruecos, el vecino inquietante.

Abrimos este intenso fin de semana en la Librería Ágora, donde celebramos el club de lectura con lectores de las bibliotecas de Ceuta, Tánger y Tetuán. El encuentro comenzó con un emotivo vídeo preparado por la librería, en el que amigos del autor repasaban su trayectoria y su bibliografía. Visiblemente emocionado, Javier Valenzuela agradeció el gesto recordando anécdotas con los presentes y evocando a otros periodistas a los que admira y que, como él, han dado el salto a la narrativa, como Manuel Vázquez Montalván, Rosa Montero o Maruja Torres.

Encuentro con los lectores en la librería Ágora, en el club de lectura con Javier Valenzuela el viernes 19 de junio de 2026.

Durante la conversación, explicó que la principal diferencia entre la escritura periodística y la narrativa radica en que la primera debe ser demostrable, mientras que la segunda solo necesita ser verosímil. Así fue como concibió Tangerina, llegando incluso a compartir la trama con un comisario del CNI, quien no solo la aprobó, sino que la consideró una idea excelente. Con su habitual sentido del humor, Valenzuela hizo también referencia a los servicios secretos, arrancando más de una carcajada entre los asistentes.

La charla dio paso a un animado debate sobre los protagonistas y la metaliteratura en sus novelas. Para el autor, es esencial que sus personajes no sean guardias civiles o policías y no dispongan de todos los recursos del Estado, además, que sea un profesor de literatura le permite introducir reflexiones filosóficas y literarias. De ahí las numerosas referencias a grandes obras del siglo XX español, como La vida perra de Juanita Narboni, de Ángel Vázquez, o La reivindicación del conde don Julián, de Juan Goytisolo. Entre los autores vinculados a Tánger, destacó a Mohamed Chukri —a quien profesa una gran admiración—, Jean Genet o William Burroughs. Sobre Chukri, confesó que durante mucho tiempo cargó con una mala reputación y que solo en sus últimos días comenzó a ser reconocido como el gran escritor que era.

Algunos lectores apuntaron que en Tangerina conviven varios géneros: un thriller geopolítico, una novela histórica y, en cierto modo, una guía de la ciudad. El autor coincidió con esta interpretación, vinculándola al carácter internacional de Tánger, una ciudad de la que muchos quedan irremediablemente fascinados. Otros señalaron la coexistencia de dos estilos narrativos en la obra: uno más evocador y nostálgico en la parte ambientada en 1956, y otro más directo y sobrio en la trama situada en 2002, diferenciados también por el uso de la primera y la tercera persona.

También se destacó la ausencia de exotismo superficial en sus novelas, algo que los lectores valoraron especialmente. Entre los personajes, se mencionó a la femme fatale de Limones negros y al carismático Rivaldo de Tangerina, que evoluciona a lo largo de la trilogía. Para Valenzuela, el fútbol es la auténtica lengua franca del siglo XXI. Ante la pregunta de si la literatura puede impulsar la modernidad, su respuesta fue rotunda: «por supuesto; es, de hecho, lo único que puede hacerlo. La literatura es lo que da esperanza; una tarde como esta es, en sí misma, esperanza».

Comienzo de la ruta en la exposición bibliográfica de la biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger.

El sábado continuamos con una ruta literaria por el Tánger noir del profesor Sepúlveda. El recorrido comenzó en la biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger, donde pudimos disfrutar de una cuidada exposición bibliográfica sobre la obra de Valenzuela y las referencias literarias presentes en sus novelas. Entre las piezas más curiosas, destacaba un anuncio de medias del Diario España que inspiró la cubierta de la nueva edición de Tangerina.

Desde allí, iniciamos un paseo por el skyline tangerino, deteniéndonos en la mezquita que comparte protagonismo con la catedral, cuyo diseño fue encargado a Gaudí por el marqués de Comillas. A partir de este punto, nos dejamos llevar —como sugiere el propio Valenzuela— por el espíritu de la ciudad, avanzando hasta las distintas viviendas del profesor Sepúlveda y descendiendo por la calle México hasta el vestíbulo del hotel Chellah, escenario inicial de Limones negros. La ruta concluyó en la Librairie des Colonnes, donde evocamos a Patricia Highsmith y a otros escritores que pasaron por Tánger a lo largo del siglo XX, cerrando así un recorrido cargado de historia, literatura y memoria. 

En definitiva, un fin de semana repleto de literatura, anécdotas y buen humor, marcado por la cercanía y la simpatía de Javier Valenzuela, quien además nos adelantó que su próximo libro está a punto de publicarse. Javier Valenzuela nos dejó, una vez más, el mejor reflejo de su energía y de su pasión por Marruecos y sus gentes.