El pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de descubrir, de la mano de uno de los grandes periodistas y expertos en las relaciones hispano-marroquíes, Javier Valenzuela, distintos matices de Marruecos que el autor ha sabido plasmar en sus novelas, en especial en la trilogía Tánger noir, comenzando por Tangerina.
Se trataba de una cita inicialmente prevista para febrero de este año que, debido a las intensas lluvias que asolaron el norte de Marruecos y el sur de España a comienzos de año, tuvimos que posponer hasta junio. Como el propio escritor comentó con humor, «no estaba de Dios». Para Valenzuela, en Marruecos todo sucede de la mejor manera posible: una vez que se cruza la frontera, dice, hay que ponerse en manos de Alá y dejarse llevar. Quizá sea esa una de las razones por las que siente una profunda atracción por este país vecino al que viaja constantemente. Un país que ama y admira, y cuyo afecto se percibe tanto en sus novelas como en sus crónicas periodísticas, como De Tánger al Nilo o La última frontera: Marruecos, el vecino inquietante.
Abrimos este intenso fin de semana en la Librería Ágora, donde celebramos el club de lectura con lectores de las bibliotecas de Ceuta, Tánger y Tetuán. El encuentro comenzó con un emotivo vídeo preparado por la librería, en el que amigos del autor repasaban su trayectoria y su bibliografía. Visiblemente emocionado, Javier Valenzuela agradeció el gesto recordando anécdotas con los presentes y evocando a otros periodistas a los que admira y que, como él, han dado el salto a la narrativa, como Arturo Pérez-Reverte, Rosa Montero o Maruja Torres.
![]() |
| Encuentro con los lectores en la librería Ágora, en el club de lectura con Javier Valenzuela el viernes 19 de junio de 2026. |
Durante la conversación, explicó que la principal diferencia entre la escritura periodística y la narrativa radica en que la primera debe ser demostrable, mientras que la segunda solo necesita ser verosímil. Así fue como concibió Tangerina, llegando incluso a compartir la trama con un comisario del CNI, quien no solo la aprobó, sino que la consideró una idea excelente. Con su habitual sentido del humor, Valenzuela hizo también referencia a los servicios secretos, arrancando más de una carcajada entre los asistentes.
La charla dio paso a un animado debate sobre los protagonistas y la metaliteratura en sus novelas. Para el autor, es esencial que sus personajes no dispongan de todos los recursos del Estado, ya que eso permite introducir reflexiones filosóficas y literarias. De ahí las numerosas referencias a grandes obras del siglo XX español, como La vida perra de Juanita Narboni, de Ángel Vázquez, o La reivindicación del conde don Julián, de Juan Goytisolo. Entre los autores vinculados a Tánger, destacó a Mohamed Chukri —a quien profesaba una gran admiración—, Jean Genet o William Burroughs. Sobre Chukri, confesó que durante mucho tiempo cargó con una mala reputación y que solo en sus últimos días comenzó a ser reconocido como el gran escritor que era.
Algunos lectores apuntaron que en Tangerina conviven varios géneros: un thriller geopolítico, una novela histórica y, en cierto modo, una guía de la ciudad. El autor coincidió con esta interpretación, vinculándola al carácter internacional de Tánger, una ciudad de la que muchos quedan irremediablemente fascinados. Otros señalaron la coexistencia de dos estilos narrativos en la obra: uno más evocador y nostálgico en la parte ambientada en 1956, y otro más directo y sobrio en la trama situada en 2002, diferenciados también por el uso de la primera y la tercera persona.
También se destacó la ausencia de exotismo superficial en sus novelas, algo que los lectores valoraron especialmente. Entre los personajes, se mencionó a la femme fatale de Limones negros y al carismático Rivaldo de Tangerina, que evoluciona a lo largo de la trilogía. Para Valenzuela, el fútbol es la auténtica lengua franca del siglo XXI. Ante la pregunta de si la literatura puede impulsar la modernidad, su respuesta fue rotunda: «por supuesto; es, de hecho, lo único que puede hacerlo. La literatura es lo que da esperanza; una tarde como esta es, en sí misma, esperanza».
![]() |
| Comienzo de la ruta en la exposición bibliográfica de la biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger. |
El sábado continuamos con una ruta literaria por el Tánger noir del profesor Sepúlveda. El recorrido comenzó en la biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger, donde pudimos disfrutar de una cuidada exposición bibliográfica sobre la obra de Valenzuela y las referencias literarias presentes en sus novelas. Entre las piezas más curiosas, destacaba un anuncio de medias del Diario España que inspiró la cubierta de la nueva edición de Tangerina.
Desde allí, iniciamos un paseo por el skyline tangerino, deteniéndonos en la mezquita que comparte protagonismo con la catedral, cuyo diseño fue encargado a Gaudí por el marqués de Comillas. A partir de este punto, nos dejamos llevar —como sugiere el propio Valenzuela— por el espíritu de la ciudad, avanzando hasta las distintas viviendas del profesor Sepúlveda y descendiendo por la calle México hasta el vestíbulo del hotel Chellah, escenario inicial de Limones negros.La ruta concluyó en la Librairie des Colonnes, donde evocamos a Patricia Highsmith y a otros escritores que pasaron por Tánger a lo largo del siglo XX, cerrando así un recorrido cargado de historia, literatura y memoria.
En definitiva, un fin de semana repleto de literatura, anécdotas y buen humor, marcado por la cercanía y la simpatía de Javier Valenzuela, quien además nos adelantó que su próximo libro está a punto de publicarse. Nos dejó, una vez más, el mejor reflejo de su energía y de su pasión por Marruecos y sus gentes.
.jpeg)
.jpeg)
.png)
.png)
.png)
.png)






.jpg)
.jpg)
.png)










