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| Cartel del club de lectura Leemos con... Irene Reyes-Noguerol: «Alcaravea» |
En el encuentro la autora nos habló de una de sus principales intenciones a la hora de escribir el libro: poner en diálogo la Historia en mayúsculas, esa que nos cuentan en las aulas y tanto conocemos sobre personajes importantes, con la historia con minúscula, la de una madre con su hija, vecinos, amantes anónimos... Historias de las que vivimos rodeados y no aparecen en los libros de texto. Su intención era interconectar ambos mundos a través de un punto en común, una sensibilidad común. Cada relato posee un ritmo y una voz propios. Reyes-Noguerol señaló que le interesaba explorar distintas formas de acercarse al monólogo interior y a la sensibilidad de sus personajes: cómo sienten, cómo recuerdan y cómo interpretan su experiencia. Para ello recurrió a registros diversos, desde la reflexión filosófica hasta el narrador omnisciente o el género epistolar.
El primero de los relatos, Carta a Theo, la autora explicó que pretendía ser una carta, no solo en un sentido literal, sino también simbólico. Una especie de puerta de entrada a lo que nos íbamos a encontrar en el resto de los relatos: miedo, soledad, vacío, esperanza. La ausencia de signos de puntuación, más allá de las comas, respondía a la necesidad de construir una voz torrencial y desbordante, capaz de transmitir la experiencia de un hombre enfrentado a la inmensidad, la incertidumbre y la locura. Sin embargo, la autora también quiso incorporar un momento dulce de salvación, entendido como la familia o los seres queridos que están ahí, intentado evitar plasmar una experiencia puramente negativa.
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| Cubierta del libro del club de lectura |
Desde la editorial, comentaba la autora, le advirtieron de que tal vez poner Carta a Theo como primer relato podría causar un efecto contrario al deseado: que el lector se sintiera sobrepasado por una intensidad de emociones concentrada. Sin embargo, muchos lectores concuerdan en que fue el primer relato el que los cautivó para seguir adentrándose en el libro. Comenzar la lectura sin saber qué relato habla de un personaje histórico conocido, Van Gogh, Antonio Machado, Silvya Plath o Lope de Vega; o qué relato narra la experiencia de una persona anónima puede llegar a ser una bendición. El objetivo de la escritora es no prestar más atención a un relato u otro, brindando así la oportunidad de equiparar todas las experiencias humanas. La autora bromeaba con que fue gracias al ejercicio de la empatía, que todos podemos practicar, que consiguió conectar con tan variados personajes y situaciones. Sin embargo, creemos, que la delicadeza y el arte con el que sabe sumergir al lector no es simplemente empatía: su manejo del lenguaje convierte cada historia en una experiencia íntima y profundamente humana.
Para quienes aún no se han acercado al libro, los pocos relatos que dieron tiempo a comentar, y de los que aquí dejamos constancia, constituyen solo una pequeña muestra de un universo narrativo mucho más amplio. Alcaravea invita a recorrer historias atravesadas por el dolor, pero también por la capacidad humana de resistir, comprender y encontrar sentido en medio de la incertidumbre. Os invitamos a seguir descubriendo todos los clubes virtuales de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes, tanto de literatura como de cine, que no solo brindan la oportunidad de consultar la obra, sino de ir comentándola con un profesional o con el propio autor del libro.


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