lunes, 4 de diciembre de 2017

Club de lectura: Mujer en punto cero, de Nawal El Saadawi


Último club de lectura del año que nos dejó un sabor agridulce con tintes amargos, aunque muy sabrosos, por el gran placer de leer y conocer a esta gran escritora egipcia que se expresa escribiendo porque, según comenta ella misma, bailando no la dejaron. Una mujer que dice bien alto que lo que menos le gusta es la hipocresía y las mentiras de este mundo en el que vivimos donde bajo correctas fórmulas se comenten barbaridades y la educación frena a la creatividad, que es esa crítica constructiva que tiene en consideración las opiniones diferentes. Una mujer feliz pese a todas las injusticias sufridas porque ya no sabe lo que es el miedo y sí la libertad:

Soy una persona feliz porque no creo en la muerte, la vida y la muerte es una sola, no tengo miedo a la muerte porque creo que tenemos miedo a la muerte desde niños, de ser pobres, de tener enfermedades, de ir a la cárcel... y después de pasar por la cárcel ya no tengo miedo. Tenemos miedo de lo desconocido, y eso es precisamente la creatividad: no tener miedo a lo desconocido.

Y así, pudimos leer, gracia a la biblioteca pública de Ceuta, la reedición de su novela de 1975, una nueva y exquisita traducción que nos conmovió a todos y nos hizo leer la obra rápidamente, pasándosela así a otros lectores, y pudiendo disfrutarla muchos ojos. Jesús se leyó el libro de un tirón, otra autora más a la que queda completamente enganchado y fascinado después de encontrar a Najat El Hachmi y a Fátima Mernissi en anteriores clubes de lectura,  al tratarse de una gran denuncia, nos guste o no, contada a gritos. En su opinión, desde el Estrecho de Gibraltar hacia abajo la situación de la mujer es una gran catástrofe, y aseguraba que peor era la situación en Marruecos que en Guinea Ecuatorial. Nos alertaba al contarnos que muchos universitarios, compañeros suyos, no sabían distinguir entre los términos: tradición, cultura y religión, términos que Nawal perfectamente distingue. 

Y así nos reunimos el 21 de noviembre en el Instituto Cervantes de Tetuán para comentar la obra en nuestro tradicional club de lectura, sumándonos a la celebración del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre. Hablamos de la violencia y de cómo esta no llama más que a más violencia, del feminismo y de su definición, una causa justa que estima legitimar los derechos de hombres y mujeres por igual. Algunos participantes destacaron la osadía de la autora por hablar de temas que son "lineas rojas", temas que no deberían hablarse ni comentarse, y nos hablaron del paralelismo que a simple vista pueden ver entre la autora y la protagonista, especialmente por haber sufrido ambas la mutilación de sus genitales, malos tratos, y sentirse prisioneras de su propia vida. No todos estábamos de acuerdo con esa comparación, más allá de los malos tratos y abusos que pudieron sufrir ambas, o tantas otras mujeres, y en algunos lugares más acusados que en otros. Y así una intrépida lectora nos contó como Egipto había abolido la ablación en 2007 en su nuevo Código Civil, pero que sin embargo, se seguía practicando.

Otros comentaron la importancia de discutir acerca de esas líneas rojas y que Nawal El Saadawi conocía el Islam, amén  de otras religiones, y como la autora toca todos los temas: las guerras entre las clases sociales, el patriarcado, y habla de la religión con conocimiento de causa.  Sobre lo que sí aparece y no aparece en la religión, también estuvimos hablando un rato, y agradecemos a Nissrin su clarividencia y explicaciones en torno al tema, que ampliamente conoce y le gusta además compartir. Abdou también creía que teníamos que hablar de líneas rojas, y que todo debiera ser susceptible de ser comentado, y para él el libro es una forma de expresar una disconformidad con una sociedad patriarcal, supersticiosa, ignorante y aprovechada. También añadió cómo muchas veces son las propias mujeres las que se frenan entre sí, y  desde su punto de vista, deberían de ser ellas las que empezaran a luchar por sus derechos. Y sacamos a colación una entrevista a la autora donde nos habla de su infancia y de la religión: http://bit.ly/1UDn5G9 

Pasamos de allá a acá para hablar también de la prostitución, a raíz de una de las frases del libro que hablaba de la libertad de las prostitutas frente a las mujeres casadas, a lo que Jesús añadió que sólo las esclavas están muchas veces peor que las mujeres casadas. Amal nos comentó que para ella la prostitución era el reflejo del malentendido continuo entre hombres y mujeres. Y otra lectora hizó una pregunta que a todos nos dejó pensando ¿hasta qué punto no nos hemos vendido todos alguna vez para conseguir algo? Ya no hablamos solamente de vender el cuerpo, una sonrisa, una caricia, un esfuerzo... y a este hilo sacamos un pequeño texto de otro libro de Nawal El Saadawi: La cara desnuda de la mujer árabe, lectura complementaria a la novela que estábamos leyendo, y muy recomendable.

Y sobre el final del libro, tranquilos de no hacer "spoiler" por empezar la novela sabiendo lo que va a suceder, hubo quien habló de la libertad que siente la protagonista al escoger el camino de la muerte, una libertad falsa, al ser la única opción que le queda, pues el mundo al que se enfrenta no le permite otra posibilidad, ojalá hubiera tenido alternativas. Una novela desgarradora, que induce a la reflexión y que animamos a todos los que no la hayáis a leído a hacerlo, de manera urgente, una obra imprescindible junto con otros títulos de esta maravillosa feminista y escritora comprometida con su tiempo.

Nissrin comparó el libro que estábamos discutiendo con un título de Najib Mahfoud, Principio y fin (1949).  Y destacamos otros autores influyentes en esta gran autora como Taha Housein, Emily Brontë o Jane Austin, después de su abuela, su madre y su padre, como ella misma comenta en una entrevista grabada.


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