jueves, 13 de febrero de 2020

Presentación de Javier Otazu: Marruecos, el extraño vecino


ExiTAZU de público en la presentación del aclamado libro sobre Marruecos y sus curiosidades políticas de la mano de su escritor, el periodista de la Agencia EFE, Javier Otazu, presentado por Abderrahman El Fathi, jefe del Dpto. de Estudios Hispánicos de la Universidad Abdelmalek Essadi de Tetuán, el pasado jueves 12 de febrero en el salón de actos del Instituto Cervantes de Tetuán. Una charla que había creado mucha expectación y que por supuesto no defraudó ya que su protagonista nos amenizó la tarde como estamos habituados a leer en sus artículos, de forma rigurosa, irónica, y muy divertida.

De izqda. a dcha. en la mesa: Abderrahman El Fathi, Javier Otazu y Mª Dolores López, directora del IC de Tetuán.

Javier Otazu es un gran conocedor de Marruecos, afincado en Rabat desde hace ya una buena temporada que, además de investigar, se describe como un gran curioso, inquieto y amante de la cultura, la política y las contradicciones de este país vecino, y precisamente en las páginas de este libro se percibe ese cariño y ese respeto por Marruecos. ¿Vecino extraño? Seguro que no para todos, el público destacó esta palabra con la que el autor, aún sin haberla elegido él mismo, estaba muy feliz de la elección por parte de la editorial. El libro, dirigido en un principio a un público español, finalmente ha creado más expectación de la prevista en este otro lado del Mediterráneo, donde la palabra "extraño" no ha gustado tanto. Pasiones y reflexiones que dejaron huella durante la presentación, al escuchar entre el público voces que agradecían una visión tan clara, aunque extranjera, de temas tan propios como tabús en la sociedad marroquí, y otras voces que no estaban de acuerdo y acusaron al periodista de partidista tan sólo por mencionar algunos temas poco tratados generalmente en la sociedad, o especialmente por ser tratados por un extranjero. 

Javier Otazu durante la presentación.
Y es que precisamente como extranjero, Javier aseguraba ver cosas que el marroquí puede no percibir por tener ya tan vistas y asimiladas, quizás es este punto de vista el que pueda resultar más atractivo, verse desde otros ojos, reflexionar desde otro punto de vista: enriquecimiento, comparación, crecimiento... las mezclas siempre resultan exitosas cuando hay intención de hacer las cosas bien. Ilustraba esta idea con el ejemplo del mqadem, una figura con altas probabilidades de exportar a otros países por el control que ejerce sobre la población, y toda la información capaz de recabar, sin cámaras de vídeo vigilancia ni reconocimiento facial, ¡y sin despacho! ¿Qué más se puede pedir?

Este gran periodista siente la necesidad de contradecir, preguntar, investigar y especialmente de no conformarse, se preguntaba ¿qué clase de periodista sería entonces si no lo hiciera? Empujar las líneas rojas, o barreras negras como las llamaron desde el público, es un deber en su profesión, y crear debate al respecto también. Y en respuesta a alguna intervención dejó claro que los temas escogidos en el libro no han sido elección propia, son los temas que se están debatiendo ahora mismo entre la sociedad marroquí: la ambigüedad de las leyes, las libertades individuales, la igualdad, la moralidad, el control migratorio... y cómo todos los agentes sociales están involucrados en esos debates impidiendo o facilitando resoluciones, desde la sociedad marroquí a las instituciones. Si las leyes son restrictivas, la culpa está bien compartida, decía el periodista, ilustrando su teoría con la famosa frase ¿quién fue antes, el huevo o la gallina? 

Todo un arte tratar temas tan sensibles con una sonrisa tan abierta y sincera, de alguien que se sabe buen hacedor de su trabajo y que disfruta mostrando sus descubrimientos de forma amena, clara y sencilla, y hoy convertidos en un fabuloso libro que despierta pasiones aquí y allá, para leer lo que no siempre uno quiere leer, y para escribir lo que a otros tantos les hubiera gustado escribir. Gracias Javier por tus palabras, por tu alegría y por tu entusiasmo, esperamos volver a verte muy pronto en Tetuán, en esta ciudad que se queda fuera del eje Tánger-Marrakech, pero que desde hoy te seguirá mucho más de cerca. El libro ya está disponible en la biblioteca, e invitamos a escribir las impresiones sobre el mismo en el apartado de comentarios de este post. 

lunes, 16 de diciembre de 2019

Club de lectura: La boca de los cien besos, de Tula Fernández


El último club de lectura de la biblioteca de este año se celebró junto con el club de lectura de la Biblioteca Pública Adolfo Suárez de Ceuta, y tuvo como invitada especial a la autora de un libro que nos dejó a todos gratamente impresionados: La boca de los cien besos, de título y cubierta sugerente. Se trata de la ópera prima de la filóloga Tula Fernández, una bonita historia que se desarrolla en tres ciudades y en dos épocas diferentes, para la que utiliza una interesante variedad de técnicas narrativas que nos llevan del realismo mágico de Gabriel García Márquez con matices de Laura Esquivel, a la novela policíaca de Leonardo Padura, en las descripciones e historias que se desarrollan en Cuba a lo largo del s.XX. Todo escrito por una apasionada escritora que el pasado jueves nos ofreció con una amplia sonrisa lo mejor de sí misma, compartiendo con sinceridad y mucha alegría todo su proceso creativo frente a un nutrido grupo de lectores preparados para descifrar las cuestiones más enigmáticas y destacadas del libro. Diferentes puntos de vista que enriquecieron sin duda la lectura de todos, así como las impresiones que teníamos antes de juntarnos a comentar la obra en compañía. Radio Televisión de Ceuta realizó para la ocasión un bonito reportaje sobre este club de lectura y el periódico El Faro de Ceuta también se hizo eco del encuentro.

Algunos de los lectores al finalizar la sesión del club de lectura en la Biblioteca Vicente Aleixandre.
El público, numeroso y agradecido, pudo compartir con la autora sus mejores impresiones acerca de los personajes y de las reflexiones del libro, con importantes valores que la escritora pone sobre la mesa, tan necesarios en esta actualidad feroz en la que estamos inmersos. Todo ello contado con un lenguaje exquisito, propio de una gran profesora y experta de lengua y literatura española, que deja percibir cómo disfruta inventando personajes e historias, al mismo tiempo que transmite sentimientos profundos que vienen y llegan directamente al corazón. Una novela agridulce que se lee con una sonrisa en la boca y un pellizco en el corazón, comentaba una lectora, una frase que bien puede resumir los sentimientos contradictorios que aparecen en la novela, en la bondad de algunos personajes y en la maldad y dureza de la vida en otras situaciones: amores más poderosos que los lazos de sangre, historias de migraciones y exilios, hábitos que dejar de lado para abrirse a otros mundos nuevos, pesadas mochilas que llevan dentro antiguas costumbres que nos retumban en la cabeza... muchos temas, situaciones, sentimientos y grandes decisiones, que hacen de esta lectura una maravillosa evasión, como nos gusta a los miembros del club de lectura de la Biblioteca Vicente Aleixandre de Tetuán.

Una novela llena de color, de música, de esperanza, de amor en diferentes formas, y que junto al suspense de la historia como hilo conductor, nos deja sin aliento, en una lectura compulsiva, amena y con ganas de más. Descripciones e historias de personajes que se sitúan en Miami o en Cuba, pero comunes a muchos países. Sarcasmo e ironía en una protagonista que puede ser perfectamente reflejo de muchas mujeres repartidas por el mundo entero. Originalidad y potencia en la forma y en el fondo. Una novela de gran actualidad, redonda, preciosa y muy recomendable. Estamos deseando leer su próximo libro, La inocencia de los sublimes, donde aparcará un poco esa influencia de la narrativa latinoamericana para dejar paso al suspense que ya aparece en esta novela, y al que nos tiene ya muy enganchados.

Si os ha interesado el libro, os invitamos a leer una bonita reseña del mismo de la pluma de un miembro del club de lectura de Ceuta que no pudo asistir y nos dejó sus impresione que fueron leídas al comienzo de la sesión; y otra noticia del encuentro escrita por un miembro del club de lectura de Ceuta, que sí pudo estar presente.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Bernabé López García sobre el Padre Lerchundi


La lluviosa tarde del 4 de diciembre Bernabé López García llenaba la sala del Instituto Cervantes de Tetuán para contarnos la vida y obra del padre franciscano José Lerchundi, contextualizando su recorrido personal y profesional en un periodo de Marruecos de grandes cambios, y en el principio de la apertura al viejo continente europeo. Durante la conferencia sus conocimientos y relaciones entre sucesos nos mantuvieron completamente absortos. Muchas de las anécdotas estaban referidas a la ciudad de Tánger, porque si hay algo que conoce bien Bernabé es la ciudad de Tánger a lo largo de todas sus épocas, especialmente los siglos XIX y XX.  Algunas de esas anécdotas mencionaban la catedral proyectada por Gaudí, ser la primera ciudad con alumbrado público de Marruecos, y con reloj público también, colocado en en febrero de 1884 por Antonio Canseco, el mismo relojero que instaló el de la madrileña Puerta del Sol. Y otras historias dentro de la Historia se pueden encontrar en el último libro presentado por Bernabé López García en Tetuán: Tánger, 1916-1924: radiografía de la ciudad del Estrecho en vísperas del Estatuto.

El padre franciscano José Lerchundi
Y más allá de anécdotas, un importante hecho histórico determina el devenir de la historia compartida entre España y Marruecos: la Guerra de Tetuán en 1860, un suceso que genera en los españoles un interés renovado por Marruecos. Bernabé nos lo mostraba en estudios demográficos comparativos de la ciudad de Tánger, una ciudad ya establecida como pre-internacional, al ser capital diplomática de Marruecos, por decisión del monarca Sidi Mohamed Ben Abdellah a finales del s.XVIII, ilustrado, como sus coetáneos y homólogos europeos. Las inscripciones consulares se disparan, y los cementerios, de Tánger y Tetuán dan fé de este interés y de esta inmigración en masa desde Europa. Bernabé ilustraba la situación aludiendo a las pateras que en ese momento marchaban en sentido contrario al actual. América estaba muy lejos, y Marruecos, tan sólo a unos pocos kilómetros, se presentaba como el lugar idóneo para desarrollar una nueva vida.

Y es en estos momentos en los que José María Lerchundi (Orio, Guipúzcoa, 1836 - Tánger, 1986), misionero franciscano, arabista, diplomático y hasta músico por momentos, pasó tres intensas décadas de su vida entre Tánger y Tetuán. Fue el Colegio de Misiones para Tierra Santa y Marruecos, de Priego (de Córdoba), donde culminó su formación religiosa, y el punto de partida de su incursión en el mundo árabe, que le lleva poco tiempo después a llegar a Marruecos por el puerto de Tánger, en 1860, y a Tetuán en 1864, al ser nombrado superior de la Misión de Tetuán. 

En 1877, al morir el Padre Miguel Cerezales, Lerchundi es nombrado Prefecto Apostólico de la Misión Franciscana en Marruecos. Y ya desde Tánger su obra fue grandiosa, piadosa, y sumamente romántica: creó Casas Misiones y asociaciones, impulsó escuelas, hospitales, y promoción de viviendas humildes, estuvo siempre al lado de los necesitados y su bondad e inteligencia eran reconocidos en todos los círculos sociales. En su dimensión política, asumió las ideas de Joaquín Costa para desarrollar las relaciones entre España y Marruecos en armonía. Se posicionó frente a la abolición de la esclavitud, informaba de las dificultades comerciales entre ambos países por la incursión de las grandes potencias europeas, realizó tareas de intérprete con importantes misiones diplomáticas, entre ellas en la Guerra de Melilla, aún estando ya en ese momento muy débil de salud; y hasta el mismo monarca Hassan I se apoyó en él para asegurar su reconocimiento en el exterior. 

Debido a su delicada salud, en determinados momentos tiene que dejar su cargo y aprovecha para dedicarse por entero al estudio de la lengua árabe, de donde saldrán posteriormente importantes publicaciones sobre gramática y vocabulario del árabe marroquí. De su faceta como arabista destaca Rudimentos del árabe vulgar marroquí (1872), un verdadero glosario no sólo de términos lingüísticos, sino de situaciones y realidades para comunicarse en este país; y el Vocabulario español-arábigo del dialecto de Marruecos. El arabismo académico fue despectivo con los arabistas franciscanos, así como posteriormente lo fue también con el arabismo militar, y sin embargo nos contaba Bernabé situaciones en las que importantes arabistas  y estudiosos de Al-Andalus, llegaban a Marruecos con un perfecto conocimiento de la cultura y la lengua de época andalusí, pero completamente incapaces de comunicarse con los lugareños del s.XIX, requiriendo entonces de los franciscanos para poder entenderse.

La bibliografía que compartió el profesor López García con los presentes, a partir de la que se gesta esta conferencia, se puede encontrar en la biblioteca y en línea:


lunes, 14 de octubre de 2019

Club de lectura: Ordesa, de Manuel Vilas


El pasado jueves 10 de octubre, el día en el que se fallaron los premios Nobel de Literatura de 2018 y 2019 a favor de Olga Tokarczuk y Peter Handke, fue el escogido para comentar en el Instituto Cervantes de Tetuán la última obra de Manuel Vilas, Ordesa, mejor libro de 2018 según Babelia, y primer título escogido para abrir el club de lectura del curso académico 2019-2020, al que este año queremos añadir un nuevo ingrediente: contar con la presencia de los autores. De esta manera, estaba prevista la visita de Manuel Vilas al Instituto Cervantes de Tetuán en octubre de este año, aunque por motivos personales finalmente nos visitará a principios de 2020. 

Nosotros ya hemos desgranado la obra y tenemos las preguntas preparadas para el autor, deseando verle en Tetuán y poder compartir con él este gran libro que nos narra un importante duelo al tiempo que pincela las últimas décadas de la historia de España, haciéndonos recordar objetos, épocas, actitudes, o importantes momentos históricos, aunque de forma más sutil. Y un libro que engancha además por la identificación que muchos lectores hacen con esa historia personal del narrador ¿y del autor?, y que entienden como propia, acompañada además de referencias temporales donde las fotografías ayudan a la creación de esas relaciones, o a los temas tratados como la muerte (los principales protagonistas están muertos), el vacío existencial, la depresión, la familia... identificaciones comunes a una época y narrados con una virtud propia de un gran poeta como es Manuel Vilas. Algunos entendíamos que era una obra autobiográfica, de desnudez completa, y una terapia con un precio más o menos alto, cuya liberación puede merecer la pena, o no, ideas muy personales, como el libro mismo, y que ha sido, quizás por esa valentía, fuertemente aplaudido entre el sector literario actual.

Un texto duro, con más sombras que luces, narrando los hechos desde una perspectiva muy personal e intimista, aunque sin juicios críticos, y sacándonos algunas sonrisas de vez en cuando. Todo con un lenguaje lógico o ilógico, meticulosamente organizado o producto de una divagación continua, hubo opiniones para todo. Destacamos igualmente a un protagonista egocéntrico con unas reflexiones dignas de compartir y de debatir en compañía. Abdu aseguró haber compartido gran parte de ellas desde diferentes cafés de Tetuán, publicando la foto y la frase del día, y originando geniales interacciones en redes sociales con las ocurrencias y la maestría de Vilas. Otros recogieron sus impresiones en un cuaderno de notas donde escriben celosamente todas sus lecturas finalizadas, y algunos hemos disfrutado de esta lectura, especialmente, al compartirla con el resto de lectores durante el club.

Estuvimos de acuerdo en declarar la obra como un homenaje a sus padres, una carta de amor donde sin narrar hechos especialmente heroicos, el escritor emplaza a sus progenitores en un lugar bien alto y destacado dentro de su vida, aunque lo hace ya tarde, cuando sus cuerpos ya no están presentes, pero sí todos los recuerdos que le dejaron en vida, y que el protagonista no quiere perder. Un personaje roto por el dolor, por la pérdida, hasta el punto de no querer avanzar sin ellos, sumido en un vació que le impide seguir adelante, pues sin sus padres, como él mismo relata, ya no es nadie. Un cúmulo de reflexiones hiperbólicas para demostrar la importancia de su padre, muy presente en toda su obra, aunque también aparece en este título de Vilas la madre por primera vez. Un libro que parece no tener nada que ver con el título, Ordesa, que podría llevarnos a ese paraje natural y lleno de vida en el corazón del pirineo aragonés, y que sin embargo nos arrastra a los lugares más oscuros del alma humano, aunque para el narrador tiene sentido, en su cabeza todo tiene sentido, y en este caso, Ordesa, significa la figura misma del padre, su esencia misma está en esas montañas.

Nos reímos recordando a personajes de la historia por la ironía con la que el escritor describe algunos episodios, Alfonso aplaudió la idea de atribuirles nombres de grandes músicos, como si cada uno de ellos fuera autor de su propia música, por su puesto el padre era Juan Sebastian Bach, el gran maestro de la música del s.XVIII. Echamos de menos al hermano durante la novela, y destacamos las figuras de los dos tíos, uno al que compadecer, por la locura de sus actos, narrados sin embargo de forma hermosa, y el otro para admirar, el que le defendió de un abuso sexual exculpándole y mostrándole una seguridad en sí mismo que ni el escritor, ni hora los lectores olvidamos.

Ahmed se preguntaba si los hijos viven mejor que los padres, difícil cuestión, podríamos empezar por preguntarnos ¿qué es vivir mejor? Sin embargo parece que el narrador sí cree haber tenido más oportunidades que su padre por el simple hecho de haber estudiado, y quizás es este empeño paterno el que impregna todo lo demás en el imaginario del narrador. Yasmina hizo por entender el peso concedido a los padres durante toda la obra, omnipresentes, quizás por la época, donde estos eran personas más distantes, figuras a admirar o a mirar de lejos, pilares de referencia, y quizás lo contrario de lo que sucede hoy día en las familias, donde los niños son el centro de las mismas, y cada vez son más inexistentes esos muros emocionales.

Habíamos escuchado que es un libro raro dentro de la tradición literaria española, y quisimos comparar esta historia con otras, marroquíes y españolas, de las primeras apareció Mohamed Chukri con su "Pan desnudo", al que siempre recordamos en nuestras sesiones por unas razones u otras; y de títulos españoles citamos "Cinco horas con Mario", "La vida perra de Juanita Narboni", "Lo que a nadie le importa", o "El dolor de los demás", y de Richard Ford, escritor americano, "Entre ellos".

martes, 30 de abril de 2019

Club de lectura: Mis cómics favoritos


Celebramos el pasado viernes 26 de marzo el último club de lectura de este curso académico con cómics y libros ilustrados, en el marco del Salón Internacional del Cómic de Tetuán, un festival que cumple en 2019 su decimotercera edición, en una ciudad que apuesta con fuerza por este género, y que cuenta con grandes historietistas, entre profesores y alumnos, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). 

También en esta ocasión nos reunimos con el club de lectura del Instituto Francés de Tetuán, en un viaje de vuelta, al celebrar el encuentro en la Biblioteca Vicente Aleixandre, después de haber celebrado el club anterior en la mediateca del Instituto Francés con un mes de diferencia. Una tarde de discusión bilingüe con ávidos lectores, plurilingües la mayoría, y usuarios habituales de ambas bibliotecas algunos de ellos, que nos ofrecieron interesantes recomendaciones y reflexiones en torno al noveno arte y que aprovechamos para compartir ahora desde el blog, esperando leer otras ideas y sugerencias en torno al cómic desde el apartado de comentarios. 

Muchos de los tertulianos confesaron haber comenzado su pasión lectora precisamente con los tebeos, El Jabato, Asterix y Obélix, Súper López o Mortadelo y Filemón, fueron el punto de partido y primer contacto con la lectura de muchos de los allí reunidos, otros sin embargo, acababan de descubrir el cómic con este club de lectura. ¿Qué descubrieron? ¿Cuáles han sido los títulos más recomendados? Sigamos leyendo.

Desde el Rif, una joven muy inquieta culturalmente tenía clara su apuesta, las migraciones, y cómo estas se plasman en imágenes dentro del cómic. De esta forma, escogió La grieta, diferentes historias desgarradoras y muy reales que suceden en las fronteras europeas, en un viaje que comienza en la cercana ciudad de Melilla, pasando por los Balcanes, la frontera turca, y diferentes historias humanas rodeadas de pobreza, guerras y necesidad de huida, con la fotografía real como principal componente de la historia. 

Sin miedo a las historias duras, un estudiante de Filología Hispánica nos recomendó una historia igualmente impactante, aunque mucho más intimista: Que no, que no me muero. La enfermedad como telón de fondo, con diferentes imágenes y símbolos como transmisores de información y de sentimientos, en un cóctel mucho más profundo que el texto plano. 

Y del cómic ambientado en momentos históricos, destacamos El arte de volar, Premio Nacional del Cómic 2010, y el último del mismo autor: Nieve en los bolsillos, donde leímos en alto algunas páginas dedicadas al servicio militar, o a hechos de épocas que ahora nos parecen muy lejanas, y de los que no ha pasado tanto tiempo. Ambientado también en la segunda mitad del s.XX, pero con en clave de humor, encontramos L'Arabe du futur, sin duda una lectura obligatoria. Y sin humor pero sí con gran maestría, citamos igualmente a Ángel de la Calle, presente en el Salón del Comic de Tetuán de 2017, al que fue un placer leer y conocer. 

Otras historias más agradables y con finales mucho más felices, fueron Sonrisas de Bombay, el descubrimiento de la realidad de un país tan espiritual como la India, desde la visión de un español que se deja embaucar por su cadencia y por su gente. En la misma línea, otro lector recomendó Sansamba, una historia de integración y entendimiento en un viaje al revés del anterior, un senegalés en España que entabla una bonita relación de confianza y ayuda mutua con una española, abriendo a ambos un mundo más rico y colorido. 

A lo largo de la tarde, tuvimos además la compañía del historietista tetuaní Hilmi Tarraz, graduado de la Universidad de Bellas Artes de Tetuán, que nos trajo su cómic Ali et le coffre miraculeux, editado con la ayuda del Ministerio de Cultura marroquí en una edición bilingüe en árabe y francés, y que nos describió su proceso creativo y su pasión por expresar historias y preocupaciones que lleva dentro, en este caso el medio ambiente y la vida rural marroquí. El cómic estará pronto disponible en la biblioteca.

martes, 4 de diciembre de 2018

El regreso al Instituto Cervantes de Tetuán de María Dueñas cuatro libros después.


Nueve años después de presentar en el Instituto Cervantes de Tetuán su primera novela, "El tiempo entre costuras", María Dueñas nos volvió a visitar el pasado 26 de octubre para ponernos al día de su trayectoria literaria, que empezó en 2009, y que actualmente cuenta con cuatro títulos de gran éxito editorial, el último, "Las hijas del capitán", ya va por la séptima edición. 

El Alcalde de Tetuán, Mohamed Idaomar, haciendo entrega a María Dueñas
del título honorífico de la ciudad. 
María Dueñas recordaba aquella presentación de "El tiempo entre costuras" en Tetuán en 2009, y a muchos que, nueve años después, ya no están: amigos, familiares, y especialmente, los culpables de la existencia de la novela. Su vínculo con Tetuán es muy fuerte, su madre nació en esta ciudad y sus abuelos vivieron aquí durante casi cuatro décadas. Recordaba cómo desde que tiene uso de razón no ha pasado un sólo día sin que Tetuán estuviera presente en su vida cotidiana, en las frases y en los recuerdos...

El éxito de público en esta ocasión, este viernes de octubre, estaba asegurado desde que esta escritora pusiera a la ciudad de Tetuán en boca de lectores de todo el mundo, promoviendo el conocimiento y el interés por la ciudad y por una época compartida de gran agitación e interés: el Protectorado Español en Marruecos. Se trata de una de las novelas más leídas de los últimos años, traducida a idiomas de todo el mundo, incluido, y más recientemente, el árabe, de la mano de la traductora marroquí Charifa Dahrouch, que estuvo esa tarde en primera fila. También quisieron estar presentes el Alcalde de la ciudad de Tetuán y el presidente de la Cámara de Comercio, homenajeando a la autora por esa presencia internacional de la ciudad, es el segundo homenaje del Ayuntamiento de Tetuán que en 2012 la condecoró como hija honorífica de la ciudad, 

El libro dio lugar a una serie de televisión rodada entre Tánger, Tetuán y Madrid, que causó furor tanto a los ciudadanos como a los espectadores, así como al equipo de rodaje que ha seguido viniendo al sentir el gran cariño con el que Tetuán les acogió durante las semanas de rodaje. La serie se transmitió en muchos países, y con Netflix se ha expandido mucho más. Libro y serie se han retroalimentado, y María Dueñas está cada vez más presente en el mundo entero.

"La notte ha cambiatto rumore" ó "L'espionne de Tanger" son las diferentes traducciones del título al italiano y al francés respectivamente con los que la autora no estaba muy de acuerdo en un primer momento, aunque sí recogen ese espíritu de novela que entremezcla la investigación histórica y la ficción creando fascinantes ambientes y personajes, y que la convierten en deleite de todo tipo de lectores. El éxito de esa primera novela la llenó de energía e ilusión, empujándola de alguna manera a dejar la docencia y a dedicarse a contar historias. Después de decidir que no haría una segunda parte de "El tiempo entre costuras", a la que le animaron editores y público, se metió de lleno en su segunda novela "Misión olvido", que vio la luz en 2013 y que narra precisamente la historia de una profesora de universidad que rompe con todo y se encuentra con unos sentimientos que no esperaba ya volver a vivir, dentro de una época histórica de gran interés para los historiadores americanos, prometedora. De 2013 nos vamos a 2015, cuando publica su tercera novela, "La templanza", donde en esta ocasión nos encontramos con un minero español que marcha a hacer las Américas y vuelve sin el éxito perseguido a Jerez, una ciudad que vive todo su esplendor en el s.XIX, y que nos pilla muy cerquita. Nos anunciaba que quieren convertirla, también a esta, en serie de televisión, estamos deseando.

María Dueñas durante el encuentro, en el salón de actos del Instituto
Cervantes de Tetuán.
Y en 2018 nos sorprende con esta historia "Las hijas del capitán", donde nos traslada al Nueva York de los años 30, una gigante metrópolis que se encuentra todavía en el momento de recepción de trabajadores, emigrantes de primera generación, que van creando poco a poco un espacio único de diversidad lingüística y cultural. Esta última novela rememora además la emigración de más de cuatro millones de españoles durante las primeras décadas del s.XX, que abandonaron el país en dirección a Marruecos, Argentina, y otros muchos destinos de América. La diferencia con otros inmigrantes era que la mayoría de los españoles iban con la idea de volver, frente a otros que buscaban la integración para quedarse de forma definitiva. Sin embargo, la Guerra Civil se cruzó en el camino de esos aventureros soñadores, obligándoles a continuar en este país por más tiempo de lo esperado.

Durante el encuentro María Dueñas nos desveló también que lo que más le gusta de la escritura es el proceso previo de investigación: viajar, documentarse, crear escenarios y situaciones antes de enfrentarse al papel en blanco y a ordenar todas esas ideas, encontrando por el camino personajes universales, más allá de la religión y la localización, que nos permiten experimentar igualmente, sentimientos universales.

Cuando desde el público animaron a la autora a escribir sobre la emigración marroquí actual, ella, elegantemente, animó a hacerlo desde esta orilla, sus lecturas le dicen que los relatos más conmovedores son los de las personas cercanas, vinculadas con el proceso migratorio, descendientes, amigos... y animó a los presentes a escribir desde la cercanía y con sentimiento. En este aspecto, nos puso dos ejemplos de libros sobre la emigración española: "Mamá", de Jorge Fernández Díaz, y "La abuela civil española", de Andrea Stefanoni.

martes, 20 de noviembre de 2018

La RBIC Marruecos en las X Jornadas de Casa África: Transformación digital y social


El 15 de de noviembre se celebró en Casa África el 10ª Encuentro de Sociedad digital y Biblioteconomía África - España, donde la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes (RBIC) en Maruecos presentaron la mesa redonda "Redes y comunidades: la biblioteca como punto de encuentro y de entendimiento". Una jornada repleta de interesantes ideas y conferenciantes que permitieron conocer algunas tendencias de gran importancia en el ámbito bibliotecario, empresarial y social.

Ponentes del Encuentro en la mediateca de Casa África. De izqda. a dcha.: Dorcas Muthoni, Alberto Torremocha, Cristina Núñez, Mohamed Guerehou, Loly Betancor, Alicia Sellés, Almudena Quintana, Silvia Montero, Estefanía Calcines, Mª Isábel Méndez y María Jesús Alvarado.
Abrió las jornadas un maravilloso poema de la escritora María Jesús Alvarado Benítez, Todavía, que nos descubrió un significado mucho más bonito del que acostumbramos para esa palabra, mazal en árabe, la belleza de lo que perdura. La autora, además, obsequió a la RBIC Marruecos con un poemario suyo para la colección de la biblioteca, y una desiderata a su juicio muy interesante para nuestra colección local, su primer libro: Suerte mulana, una historia juvenil que, como el título mismo, nos cuenta la mezcla de experiencias, lenguas y personas, en Villa Cisneros, actual Dakhla de 1960 a 1975 a través de los ojos de una niña. Casa África también nos donó sus últimas publicaciones con las que enriqueceremos nuestros fondos y el conocimiento de África entre nuestros lectores. 

Desde esta emotiva apertura, la presidenta de, FESABID, Alicia Sellés, informó al público de las últimas tendencias de las bibliotecas en el apoyo de la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible: garantía de acceso a la información, alfabetización universal, informacional y las bibliotecas como espacios seguros y sin censura, dentro de una suma de acciones locales que lograrán un impacto global donde las bibliotecas se posicionan como "motores para el cambio", una frase de Gloria Pérez-Salmerón, actual presidenta de la Federación Internacional de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA)

Cristina Núñez, joven emprendedora y creadora WOW Woman, cogió el relevo presentándonos algunas ideas para el empoderamiento y la motivación en el trabajo, donde tan reflejadas están nuestras emociones. La actitud positiva, saber quien eres, conocer tus objetivos o dar lo mejor de uno mismo, son algunas de las claves imprescindibles para sentirse WOW. Y con este subidón de energía encontramos al activista Mohamed Guerehou, que escribe sus historias en eldiario.es, nos comentó, con gran naturalidad y una espontaneidad innata, la importancia y el poder de los libros y de la cultura  en la lucha antirracista, a través de su experiencia personal. De esta forma nos recomendó algunos títulos que esperamos tener próximamente en la biblioteca:

Presentación de la RBIC Marruecos en el Encuentro: 
Redes y comunidades: la biblioteca como punto de encuentro y entendimiento. 
Los libros y la lucha contra los radicalismo nos acercaban ya a nuestra mesa redonda, donde pudimos exponer las ventajas del trabajo en red, dentro de la mayor red de bibliotecas españolas en el mundo, la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes. Una red presente en cuarenta países y cinco continentes, gracias a la coordinación técnica del Departamento de Bibliotecas y Documentación de la sede central en Madrid, y a una flexibilidad y gestión que favorece la autonomía de cada responsable, permitiendo la proyección de cada biblioteca hacia las diferentes comunidades en las que las 60 bibliotecas de la red se encuentran. Un puente entre culturas que impulsa el intercambio y el entendimiento, con los libros y la lectura como el gran acompañante de la aventura. De esta manera, desde la antigua Biblioteca Española de Tetuán, Almudena Quintana, pudo exponer la importancia de las personas en las organizaciones y de los usuarios en las bibliotecas. La atención a las propuestas y a las necesidades de los usuarios, así como el contacto directo con y entre ellos, favorecen la creación de actividades que impulsan el conocimiento del otro, combatiendo temores preconcebidos y compartiendo desde la igualdad, experiencias que revierten en el posicionamiento de las bibliotecas en el tejido socio cultural local. Silvia Montero, bibliotecaria del IC de Tánger, expuso la importancia de los orígenes de la biblioteca como biblioteca pública, que aún hoy se conserva en el imaginario tangerino, y cómo esta se crea y actualiza por la misma historia de la ciudad, con importantes donaciones de interés para la colección local, algunas ya digitalizadas y accesibles desde el repositorio institucional. Desde Fez, Mª Isábel Méndez, nos descubrió las posibilidades de las redes sociales para combatir algunos radicalismos, evidenciando noticias o dando voz a minorías, y la apuesta por el hispanismo desarrollada a través de un encuentro internacional, que ha derivado en un importante grupo en Facebook en el que se comparten información y actividades, LMLE: Literatura Marroquí en Lengua Española. Alberto Torremocha, actual bibliotecario del IC de Casablanca, nos descubrió todo el trabajo que hay detrás del Salón Internacional del Libro de Marruecos, donde España tiene un lugar destacado, y la repercusión de esta feria internacional en el país. Ya nos adelantó además que en 2019,  España será el país invitado, posicionando aún más y mejor las relaciones hispano marroquíes en el sector cultural. Y desde Rabat , Mayte Azorín, que no pudo estar allí, compartió igualmente la información del proyecto EuroKteb, un proyecto EUNIC que favorece y promueve la lucha contra la islamofobia y el apoyo y cooperación entre el colectivo bibliotecario sin fronteras. 

Después de la pausa café, Fran Sánchez, experto en transformación digital, se hizo con el público transportándonos a un futuro muy próximo, en el que sin embargo, seguían presentes como valor fundamental las personas dentro de la organización, contando con ellas y apostando por su eficiencia en base a sus necesidades, a partir de datos que permitan tomar decisiones con una tecnología adecuada. Una transformación digital centrada en el capital humano, que tiene que venir condicionada por el usuario o el cliente, una propuesta sin duda interesante para cualquier organización, y que ya es presente en muchas empresas. Así lo percibe también la ingeniera y empresaria Dorcas Muthoni, proponiendo la informatización y la digitalización como la clave del desarrollo en África, proporcionando datos y estudios que permitan empoderar a las instituciones, especialmente académicas, y los comercios, y eliminar la marginación de algunos sectores. 

Una décima edición de estas jornadas de Casa África que permitieron conocer interesantes iniciativas, africanas y españolas, y donde las personas, sus experiencias y capital intelectual, fueron un punto importante, apoyado por actividades de empoderamiento y desarrollo personal. 


lunes, 15 de octubre de 2018

La presencia española en África a través del teatro colonial



El pasado 4 de octubre el conocido africanista, abogado y escritor Antonio Carrasco González ofreció una conferencia titulada «Teatro colonial hispanoafricano» en la que presentó un recorrido por piezas teatrales de mediados del siglo XIX y primera mitad del XX de temática vinculada a Marruecos. Al comienzo, el autor trazó un panorama histórico para recordar algunos precedentes clásicos de la literatura española cuyos argumentos transcurren en el norte de África, como las comedias de cautivos cervantinas El trato de Argel (1582) y Los baños de Argel (1615), obras sobre el rey Sebastián I de Portugal como la Tragedia del Rey Don Sebastián y bautismo del príncipe de Marruecos (1618) de Lope de Vega y la Jornada del rey Don Sebastián en África (1634) de Luis Vélez de Guevara, y otras tan célebres como El príncipe constante (1629) y A secreto agravio, secreta venganza (1635) de Calderón de la Barca.


A continuación, el escritor se adentró en la prolífica dramaturgia que surgió tras la Guerra de África (1859-1860) y que se inspiró directamente en los conflictos bélicos entre España y Marruecos. Se trataba de un teatro patriótico y nacionalista que atraía al gran público, con títulos como La toma de Tetuán (1860) de Juan Landa, o Un recluta en Tetuán (1860) de José María Gutiérrez de Alba. Entre la ingente cantidad de obras publicadas, destacaron las de autores como Serafí Pitarra, poeta y empresario teatral, que fue autor de parodias llenas de ironía también acompañadas de música como L’Africana (1866), El moro Benani (1873), La butifarra de la llibertat (1864), o Las píldoras de Holloway o la pau d’Espanya (1864). Dentro de este teatro dedicado a la exaltación nacional, impregnado más de valores patrios que literarios, también destacaron autores como el libretista Fiacro Irairoz que llevó a la zarzuela estos argumentos de la mano de grandes músicos (fue colaborador de Fernando Chueca y Roberto Chapí). Es por ello que estas piezas no pueden ser relegadas a la esfera de lo subliterario, ya que aunque fueron creadas al calor de los acontecimientos del momento y las preferencias de la mayoría, sus vínculos con las producciones más cultas fueron evidentes a través de las colaboraciones entre autores que eran bastante frecuentes en la época. Así, aunque la mayoría de las obras tenían una breve extensión muchas estaban escritas “a dos manos”, caso del teatro cómico y grotesco de Enrique García Álvarez, que escribió en colaboración con Carlos Arniches obras tan exitosas como El perro chico (que se estrenó el 5 de mayo de 1909 en el Teatro Apolo de Madrid y enseguida se difundió ampliamente en la famosa colección La novela teatral –de carácter periódico- y en cientos de pliegos de cordel). Estas piezas teatrales breves adscritas al teatro humorístico y castizo seguían un esquema conservador, pero también sirvieron para la crítica social al usar la comicidad con gracia, acidez e ingenio contra los viejos valores, la doble moral y la hipocresía.

Carrasco también comentó que el costumbrismo fue otro los reclamos de estas obras, que presentaban los usos sociales bajo un prisma sesgado y poco realista, como Famma y El deber (ambas de 1913) del militar de Infantería Antonio Vera Salas. «La luna ha besado mi frente africana, mi sangre caldean los rayos del sol. Yo soy mora ardiente de labios de grana, mis ojos abrazan gallardo español… Yo soy flor moruna que el Rif ha criado, guerrero cristiano: tú eres mi ilusión», son algunos de los versos de Famma recitados en esta conferencia para ilustrar el uso de las costumbres rifeñas solo como trasfondo para perpetuar tópicos y estereotipos nacionales. Así, este tipo de dramaturgia intentaba presentar al público español escenas y retratos de la sociedad marroquí pero sin profundidad, bajo una perspectiva paternalista y moralizante en la que se dejaban traslucir valores conservadores muy alejados de la comprensión e interés por la cultura local. Otro ejemplo citado es El Ramadán (1906) del autor de sainetes Ramón Lobo Regidor, que se subtituló Fantasía morisca en un acto y en ella participó Luis Pascual Frutos –conocido libretista de zarzuela- con música de los reconocidos compositores Mariano Soriano y Luis Floglietti. Con estos ingredientes (temas populares, brevedad, música) esta dramaturgia gozó de la afición del gran público, que podía asistir a más de dos representaciones cada semana o leer y coleccionar las piezas publicadas sueltas o como folletos de series periódicas. Qué duda cabe que este teatro menor se alimentaba de la afición de mucha gente por los pasos o «pasillos burlescos» que habían conocido su momento cumbre en tiempos de Carlos IV y que continuaron arraigados en el gusto popular hasta finales del siglo XIX.


En este recorrido, Carrasco destacó la singularidad de muchas obras que trataron la Guerra del Rif o de Melilla (1909-1910) y el desastre de Annual (1921), por el interés que el tema de Marruecos suscitaba en el público, aunque las piezas se presentaban muchas veces bajo el perfil de otros géneros breves musicales como la opereta, la zarzuela y el teatro lírico destinados principalmente al entretenimiento popular. En esta dramaturgia se citaron obras como Prisioneros en el Rif (1922) del comediógrafo Pascual Guillén, Alma española (1925) y Maldición para Abd-el-Krim (1926) del periodista Ramón Blanco y Rojo de Ibáñez, El héroe de la legión (1927) del corresponsal de guerra y cineasta Rafael López Rienda –con su amigo Benjamín Jarnés-, y la zarzuela La bandera legionaria (1926) de Manuel Fernández Palomero. Más allá de la forma o estilo que pudieran adoptar las piezas, ya que en muchas ocasiones los argumentos se reducían a caricaturas de gruesas pinceladas, lo importante es que se mantenían los temas a través de episodios significativos que interesaba recordar al público.

Más avanzado el siglo XX, Carrasco comentó que continuó la publicación y representación de obras que tomaban Marruecos como telón de fondo de una ideología nacional, tradicionalista y antiliberal, aunque este tipo de producción ya fue menos prolífica. Destacó títulos como La danza de los velos (1939) de José María Pemán y Salam. La paz sea contigo (1944) de Carlos Orellana, que vieron la luz en La escena una de las pequeñas colecciones teatrales de postguerra en la que también publicaron autores tan aplaudidos como Pedro Muñoz Seca, Carlos Arniches o Enrique Suárez de Deza. El tema de Tánger como espacio y referencia literaria sirvió para cerrar esta conferencia, con las citas de Tánger (1945) de Joaquín Calvo Sotelo y Último verano en el paraíso (2009) de Jesús Carazo, de la cual se subrayó su valor literario y evocador.

Con la erudición del investigador, del amante de un género y de un gran bibliófilo y coleccionista (dado que Antonio Carrasco tiene una valiosa biblioteca particular, en la que cuenta con ejemplares de todas las obras que cita en sus publicaciones) el autor constató que a lo largo de los siglos estas piezas han contribuido a la construcción de un imaginario social. Más allá de ser pasatiempo o piezas destinadas al entretenimiento efímero, esta dramaturgia a través de sus alusiones, símbolos y metáforas refleja una manera colectiva de entender Marruecos que ha perdurado en muchas mentalidades hasta nuestros días como hilos entrecruzados de la historia, la vida cotidiana y lo literario. Dentro del ciclo «Los vientos de África», y en colaboración con la Universidad Abdelmalek Essaâdi (donde impartió otra conferencia en el Departamento de Lenguas de la Escuela Normal Superior de Martil), esta conferencia ha inaugurado el año académico con un tema apasionante.

Para seguir leyendo:

(2007) Derecho colonial en África y su aplicación al origen del ordenamiento español en Guinea (1977-1858), Madrid: Universidad Complutense.
(2009) Historia de la novela colonial hispanoafricana, Madrid: Sial.
(2012) El reino olvidado: cinco siglos de España en África, Madrid: La esfera de los libros.

lunes, 25 de junio de 2018

De series de televisión y nuevas formas de consumir contenidos de la mano de Ruth García.


Ruth García 42 años, natural de Barcelona. Trabajó en sus inicios en dibujos animados como productora, y en documentales. Luego se fue a Madrid y allí empezó a escribir guiones de ficción de series como “Aquí no hay quien viva”, “Los Hombres de Paco”, “La Lola”, “Cómplices”, “Génesis. En la mente del asesino”, “La Sopa Boba”, “El Internado” o “La Señora”. Es creadora de “Los Protegidos” y “El Incidente”, y actualmente es dialoguista de “Acacias 38”.  

    ¿Cuál es el proceso que pasa una serie de estar en su mente al televisor?

El proceso no siempre es el mismo. A veces se te ocurre una idea, un concepto. Piensas, me gustaría hacer una de la mafia, un thriller trepidante y lleno de ganchos, o una comedia costumbrista de tres perdedores. Y luego piensas en posibles detonantes, entornos, personajes. Otras veces se te ocurre un personaje al que te apetece acompañar un rato a ver qué hace o exponerlo ante un conflicto para ver cómo reacciona. A lo mejor estás con él un rato en un mundo o en una época y piensas, ¿y si me lo llevara al siglo pasado? ¿Y si en lugar de un hombre, fuera una mujer? Y hay otras veces que, como tienes que comer, y tu sueldo paga tu hipoteca, piensas en una cadena en concreto y valoras qué producto encaja ahí, qué tipo de serie le falta en su parrilla y trabajas un poco enfocando tu producto a las posibilidades de venta que ha de tener.

Yo suelo pensar siempre en qué es lo que a mí me apetece escribir, en qué mundo me apetece estar los próximos dos años de mi vida. Al final creo que todo se reduce a eso; en qué mundo quieren vivir cuando llegas a casa por las noches y tratas de evadirte de tus problemas de la vida diaria. Las series que yo veo siempre tienen algo en común. Da igual que sean de abogados o una distopía futurista, siempre son mundos en los que me apetece vivir y personajes con los que me apetece entablar una relación.  Me ha pasado innumerables veces de acabar una serie y sentirme un poco huérfana. Escribiendo me pasa un poco lo mismo. Me tienen que caer bien mis personajes, aunque sean muy malos, tengo que entender su ranura emocional para hacer el mal. De hecho, suelo llevarme peor con los personajes buenos. Me suelen interesar más los disfuncionales y con defectos que los perfectos.

·    ¿Cómo te documentas cuando piensas una serie? ¿Consultas documentación en bibliotecas?

Definitivamente no. Tengo amigos guionistas más mayores que yo que cuentan que antes necesitaban un tiempo, dentro de los días que les daban para la escritura de guion, para documentarse. Echaban horas y horas en las bibliotecas. Muchos escribían directamente sus guiones allí por tener la documentación al alcance de la mano. La llegada de Internet ha hecho que todo se pueda documentar a través de la red y sin salir de casa. Al menos al principio, en las primeras versiones del guion. Luego, cuando la producción empieza y se empieza a contratar gente, entra en juego una figura que está a caballo entre el plató y la sala de guionistas. Es la figura de la documentalista. Suelen ser mujeres, no sé yo por qué. Esta figura es maravillosa porque está en su ordenador en la sala mientras el equipo va pensando las tramas. A veces se te olvida que está, pero está, y muy atenta a la conversación. En paralelo a tus ideas va conectándose a internet y buscando cosas. Adelantándose a posibles problemas que puedan surgir en el camino de la trama. Cuando oye alguna incongruencia te corrige para que no pierdas el tiempo pensando en algo que no es posible. Posteriormente, cuando el guion está escrito lo revisa, habla con eruditos en la materia, y a veces pide ajustes por cosas que no corresponden con la realidad. En plató también es útil para el equipo de arte. También trabaja muy pegada a la script, que es quién lleva la continuidad de la serie. En plató a veces se cambian cosas respecto a los guiones. Al final la documentalista es la única que sabe lo que se ha emitido realmente o sea lo que el público sabe.

   ¿Cuál es el principal cambio que has notado como guionista con la irrupción de nuevas plataformas como Netflix o HBO?

Cambios, todos. Antes, solo existían las cadenas generalistas. El único lugar donde podías ir a vender una serie era a TVE, Mediaset y Atresmedia. Las cadenas generalistas renuevan o retiran sus productos basándose en los índices de audiencia, que es lo que hace incrementar o descender sus ingresos publicitarios, que es al final, lo que paga nuestros sueldos. Aparte, nuestro mercado era el español. El objetivo era que nos vieran el mayor número de personas en el territorio español el día del estreno de la serie. Si luego la serie tenía vida más allá, si se vendía a otros países, pues bienvenido sea. Pero la única condición para renovar era sacar un buen dato de audiencia.

Debíamos pensar series a las que llamamos “de horquilla amplia”, es decir series para todos los públicos. Una serie debía gustar de igual forma a una abuela de Cuenca, a un niño de Barbate y a un joven urbanita madrileño de 30 años. Imagínate, personas que nada tienen que ver. Cosa que no era fácil, no se puede contentar a todos, solo Coca Cola consigue eso. Nunca los conceptos eran muy trasgresores o peregrinos, porque cuando te ibas a algo muy extraño siempre echabas a alguien, a niños y a viejos la mayoría de las veces. Ejemplos de ello son “Médico de Familia” o “Los Serrano”, auténticos éxitos de audiencia. Tenían una trama de niños, una de adolescente, otra de adultos. Tenían tramas para un público de un nivel cultural más bajo y otras un poco más elevadas. Todos vivíamos de los índices de audiencia, y si el dato era malo, por mucho que funcionara entre jóvenes de 13 a 24 años, te cancelaban la serie y tú y un equipo de 100 personas se iba a la calle.

Ahora, con la llegada de Netflix, HBO y Movistar la cosa ha cambiado mucho. Netflix y HBO tienen un mercado internacional, el público que se sus series es infinitamente mayor. Así que se pueden permitir comprar productos de horquilla estrecha, dirigidos a jóvenes de 13 a 2, por ejemplo, porque el mercado es enorme. “Stranger Things” es un gran ejemplo de ello. Ni creo que mi madre sepa ni siquiera qué es. Otro ejemplo es “La Casa de Papel”, aquí funcionó más o menos, pero nada que ver con el super éxito que ha sido internacionalmente. Todas ellas, incluyendo Movistar que solo se ve en España, no dependen tanto de los índices de audiencia si no del número de afiliados. Así que los productos no tienen que gustar a todo el mundo. Por primera vez podemos hacer series dirigidas a una sola franja de la población.

La forma de consumo también ha cambiado. La llegada de Internet y las plataformas ha hecho que el consumo varíe. Las familias ya no se reúnen al completo después del telediario a consumir una ficción alrededor del televisor colocado en el salón. Ahora tenemos a los padres en el salón con la tele, a los niños en la cama con la Tablet, a los adolescentes ante el ordenador. Antes había una sola ventana a la que asomarse y ahora hay muchas. Eso hace que los contenidos de televisión también se hayan diversificado.

·    Has participado en “El Internado” que tuvo un gran éxito en Rusia o en los “Hombres de Paco” que se dobló al árabe marroquí. ¿Cómo guionista te sorprende que series cargadas de tantos rasgos culturales se distribuyan por otros países?

No me sorprende en estos dos casos que me estás contando. Los hombres de Paco era una comedia de tres perdedores, policías para más inri. No había chistes de actualidad política ni nada por el estilo. Conscientemente tratábamos de hacer una serie abierta. En todos los países hay un cuerpo nacional de policía y en todos hay perdedores y ganadores, héroes y anti héroes. Además, lo cómico surgía del dolor de los personajes. La comedia no es más que tragedia más paso de tiempo. El peor momento de tu vida, el más doloroso y avergonzante, visto con el tiempo es absolutamente cómico siempre. La comedia tiene ese poder, que atrapa a todos los públicos, todo el mundo quiere reírse.

En el caso de El Internado sucedía algo similar. Queríamos hacer una de miedo en un entorno cerrado y con elementos sobrenaturales. Pero nunca decíamos dónde estaba la Laguna Negra porque no queríamos contextualizarlo. Creo que el miedo también es una de esas sensaciones universales que atrapan a todo el mundo.

·    Existen series españolas que se han rodado en Marruecos como “El Tiempo entre costuras” que está ambientada parte de ella en Tetuán. A la hora de escribir un guion ¿se tiene en cuenta o influye en el proceso creativo los posibles escenarios y consecuente presupuesto de la mismos?

Por supuesto. En “El Tiempo entre costuras”, que era la adaptación de la novela de María Dueñas, se sabía por delante que había un holgado presupuesto para rodar en Marruecos. Si no, no se hubiera hecho nunca. Era imprescindible rodar en esas maravillosas localizaciones que luego retrató la serie. Si no hubiera sido traicionar el espíritu de la novela.

·   ¿Qué es más importante para un guionista o creador de una historia, sus propias experiencias de la vida que recoja a través de viajes a marruecos por ejemplo o visionar contenidos similares, aunque sea en otro tipo de formatos para saber qué se está consumiendo en televisión y dejarse inspirar?

Es importante consumir el mayor número de series posibles, leer libros, ir al cine… Esto al final es un oficio y se tiene que saber qué está haciendo la competencia y cómo evoluciona el mundo. Pero si no sales a la calle, viajas, escuchas conversaciones en los bares y en el autobús, no puedes hacer productos con los que la gente que ha de verte, empatice. Para mí lo más importante de una serie es que los personajes sean de carne y hueso y sus conflictos de verdad. Creo que para escribir lo más importante es entender al ser humano, incluido al ser humano que hay dentro de ti. Entender la complejidad que anida dentro de uno. Saber que a veces nos equivocamos, que hay épocas malas en las que actuemos como villanos, y épocas buenas en las que somos auténticos héroes. Momentos en los que actuamos apoderados por el miedo o cegados por el amor. En una sala de guion siempre se suelen hablar de cosas muy personales, todos terminamos siendo amigos porque acabamos confesándonos secretos inconfesables. A veces escribes una trama en la que expones a un personaje ante un conflicto y no puedes evitar recordar cómo actuaste tú aquel día en el que te pasó algo así. La honestidad es importante en todo esto, porque se nota cuando las cosas se escriben de verdad o sólo por imitación. A mí me ayudó mucho para escribir ir a terapia. Enfrentarme a cosas sobre mí misma en las que nunca había pensado, cosas sobre mis padres, sobre mi infancia, sobre momentos en los que me equivoqué… fue, aparte de liberador, enriquecedor. Y creo que me hizo mejor guionista.

Esta entrevista ha sido realizada por María Bermudez de Castro, colaboradora de la biblioteca del Instituto Cervantes de Tetuán el pasado mes de mayo, a la que echamos mucho de menos. Gracias por tu tiempo, tu interés, tus ideas y tus reflexiones, te esperamos siempre por aquí.

miércoles, 6 de junio de 2018

Club virtual de lectura: Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes.


El pasado 31 de mayo lectores de todo el mundo estuvimos charlando en directo en el club virtual de lectura del Instituto Cervantes con la gran escritora y columnista Almudena Grandes. La novela elegida como protagonista de la charla fue Los pacientes del doctor García, publicada en 2017, y cuarta entrega de la serie Episodios de una Guerra Interminable. Después de los problemas técnicos que hubo el día anterior por los que la charla tuvo que ser pospuesta, se había generado una gran expectación que no defraudó gracias a la generosidad e ingenio de la autora, y al entusiasmo de sus lectores y seguidores. Almudena Grandes es una de las autoras españolas más importantes del s. XX, que en los años 80 rompió moldes con su obra Las edades de Lulú, y que desde entonces no ha parado de escribir y cosechar éxitos con sus novelas de cuidadas descripciones y rigurosas investigaciones que nos traslada entremezcladas con historias personales, ficción y contextualización histórica escritas en una prosa fresca, ágil y muy placentera. Para todos aquellos que no la conozcáis os recomendamos escoger cualquiera de sus títulos de la biblioteca, una apuesta segura.


Una treintena de personas nos reunimos en el chat para debatir los entresijos de la novela contando con la especial presencia de su autora, que inició el chat respondiendo a diferentes preguntas formuladas durante el periodo de lectura de la segunda quincena del mes, y desvelando que su proceso creativo comienza con un argumento definido al que le va sumando personajes para más tarde determinar la estructura y por último, descifrar el cómo lo va a contar, una gran aventura esta última parte, en palabras de la autora. Cuatro años es el tiempo que le ha llevado a Almudena Grandes escribir esta novela, primero por la complejidad de la estructura, y después por las labores de investigación realizadas, debido principalmente a la poca información disponible acerca de la red Stauffer, la organización clandestina que aparece en el libro, protegida hasta hoy día con gran hermetismo. En este proceso de documentación la autora nos contó cómo disfruta también viendo fotos y películas sobre la época en la que se desarrolla su novela. Es especialmente admiradora del cine ya que logra captar la realidad y aporta datos más allá del argumento, como puede ser el precio del café o la manera de hablar de entonces.

Entre los personajes destaca Clara, fascinante e irresistible, la mujer al mando de esta organización clandestina, que algún lector comparó con Leni Riefenstahl, al mismo tiempo que en el desarrollo de la trama imaginaba Madrid como si de Casablanca se tratara en ese eje por el que se desarrolla la historia Madrid - Berlín - Buenos Aires. La autora explicó la contradicción que sentía respecto al personaje de Clara que, a pesar de haber trabajado para “el mal”, en cualquier otra situación hubiese sido una heroína, y por eso se ufana en descifrar por qué y cómo llega a esa situación: "No se trata sólo de condenar a los malos, también creo que hay que intentar por qué han llegado a ser así". Sin embargo, a “los buenos” del libro los califica de héroes por accidente sin una vocación heroica como tal, lo cual puede resultar sorprendente para el lector. Por otra parte, en lo que se refiere a la intervención de personajes reales dice siempre tener mucha precaución con lo que escribe sobre ellos para no errar acerca de lo que realmente hubieran hecho ante situaciones reales. 

Almudena Grandes no tuvo reparos en hablar de política. Criticó duramente al bando aliado acusándoles de haber permitido que después de 1945 permaneciese la dictadura franquista en el poder y no los demócratas españoles. También criticó el papel de la Iglesia en la Guerra Civil, que hizo que prevaleciese la idea de que la batalla política en realidad era una guerra santa, en la que en nombre de Dios todo estaba permitido, especialmente contra los republicanos que eran los “asesinos de Dios” y la “anti-España”, mencionando igualmente alguna excepción como Gumersindo de Estella, capellán de la cárcel de Zaragoza, que denunció los crímenes y las barbaridades que se estaban cometiendo. 

Y así, a lo largo de la hora de conversación, también citó a grandes autores como Benito Pérez Galdós, recordando que fue él quien “nos enseñó a contar la historia desde abajo, a construir la vida pública de una sociedad a partir de la vida cotidiana de las personas corrientes”. Y un reconocimiento a Luís Cernuda, para ella, el autor más grande de la Generación del 27, y el que más ha influido en la poesía posterior.

Su impresión es que en España hay todavía gran cantidad de historias por contar, un país que por su historia misma es una mina de oro aún por explotar, historias que todavía nadie ha contado y que ella tampoco tendrá tiempo de hacerlo, pero donde quiere aportar su granito de arena dando luz y visibilidad a esos desconocidos que lucharon por las libertades y los derechos que tenemos ahora. Relatar algunas de esas historias es una forma de agradecimiento ya que siente que las instituciones actuales no lo están haciendo. Se siente muy optimista respecto a lo que califica ella como “batalla de la memoria”, la cual cree que acabarán “ganando” a pesar de todas las trabas políticas y los silencios, y que solo será posible cuando los jóvenes nacidos en democracia y criados sin miedo lleguen al poder. Y es este empeño el que le ha llevado a recibir recientemente el primer Premio de Memoria Histórica de la Región de Murcia, por ser una de las máximas representantes de la recuperación de la histórica soterrada de nuestro país.
  
Nos anunció también que existe un proyecto embrionario para hacer una serie de televisión ya que para la elaboración de una película hubiese sido necesario eliminar muchos fragmentos de la obra y prefiere no hacerlo. Respecto a la continuación de esta novela, negó cualquier tipo de continuación de la misma, sin embargo, la serie de libros sí que contará con dos novelas más. Y así seguiremos conociendo mucho más de esa época convulsa de la mano de esta valiente escritora a la que permaneceremos fieles.

Cuando se escribe ficción sobre hechos reales, hay que conquistar un equilibrio milimétrico entre la libertad del creador, que es una condición irrenunciable, y la lealtad a la verdad histórica.

Almudena Grandes. 
Club virtual de lectura del Instituto Cervantes. Mayo 2018

jueves, 10 de mayo de 2018

Club de lectura: Habitaciones cerradas, de Care Santos.


Broche de oro para el último club de lectura de este curso académico con la obra Habitaciones cerradas, de Care Santos, para el que contamos con nuestros lectores habituales y algunas caras nuevas que aunque no terminaron de leer la obra, sí habían visto la magnífica adaptación televisiva a través de Rtve. Una gran producción de la que Care Santos estaba muy orgullosa, y de la que dijimos tenía toques de película cinematográfica, con una ambientación y decoración muy cuidad y una fotografía muy atractiva.

Hubo quien prefirió leer primero el libro y después ver la serie de televisión, y en otro bando los que visionando primero la serie pudieron adentrarse en la novela con mayor facilidad prestando mayor atención, al lenguaje, al carácter de los personajes, a las alteraciones cronológicas del texto: analepsis, elipsis, prolepsis... interesantes términos que descubrimos con esta autora para la que el orden cronológico está sobrevalorado. Una estructura original que comienza situando al lector durante las primeras páginas y que desemboca en una acción de ritmo trepidante. Todo ello acompañado de una riqueza léxica admirable y una variedad de registros lingüísticos que detallan igual una noticia de periódico, que  la descripción de un cuadro o un correo electrónico. 

Club de lectura dedicado a Care Santos, 8 de mayo de 2018. Salón de actos del Instituto Cervantes de Tetuán.
Y así fuimos adentrándonos también en los diferentes personajes de la novela, una alta burguesía culta, adinerada e influyente, frente a unos empleados con muy pocas posibilidades, los derechos del hombre frente a los de la mujer,  ese pequeño reducto que sólo algunas podían disfrutar. La diferencia de clases y derechos en función del grupo en el que le tocara a cada uno. Y la evolución de esos grupos y sus líneas divisorias en el paso del tiempo que retratan las diferentes generaciones de esta saga familiar inventada con un realismo que no todos creyeron que nunca hubiera existido. Y una Barcelona que se convierte en un protagonista más de la obra, con verosímiles descripciones desde todos los ángulos. Para Ahmed la constante de la obra es el abuso de poder a los que aluden unos y otros en función de las posibilidades, y comparó la obra con Barrio de maravillas de Rosa Chácel, que también usa la ciudad como personaje, o Nada, de Carmen Laforet. 

Y así, y casi como denominador común, llegamos a nuestro protagonista, al que quieres y odias al mismo tiempo, Amadeo Lax, agraciado pintor, cuyo oficio en la novela Mª Ángeles pensó no era casualidad, al formar parte de la descripción de esa sociedad catalana de la época, vanguardista, moderna, cercana a Europa, que sabe invertir y buscar, y que rompe con todo. Nos reímos recordando el miedo al cambio con los inventos que aparecen en la novela: la luz eléctrica, el teléfono o el cine. 

Un protagonista que determina el futuro del resto de personajes, y en el que nos detuvimos un rato tratando de averiguar el por qué de sus desdichas personales entre las que hubo opiniones para todos los públicos: la lactancia de la nodriza, la ausencia de la madre, la frustración de sus sueños, la maldición del artista, un personaje que se va desvelando poco a poco, y cuya complejidad se averigua más bien al final de la historia. Jesús no tardó ni cinco días en leer el libro, y para él, la desdicha del hermano mayor radica en las absurdas tradiciones tan presentes todavía en tantos lugares del mundo. Y frente al protagonista una madre adelantada a su época, y sobre la que recae el peso de la historia familiar, una mujer valiente en una etapa de transición que se aferra al espiritismo para romper con los convencionalismos establecidos, y que también moldea con sus fuertes convicciones a todos a los que tiene a su alrededor, y no tienen miedo de perder nada en el camino.

A Abdou la lectura le estremeció, le trajo recuerdos familiares muy personales, y no nos extraña, la misma autora en una entrevista de la revista Cuadernos Hispanoamericanos nº 792 dice que somos una acumulación de tiempo y experiencias que nos precedieron, de personas que no recordamos, herencia de personas a quienes ni siquiera hemos conocido. 

Y así aplaudimos todos la magnífica y original novela que teníamos entre manos. una forma diferente de contar la historia. Una autora que se siente cómoda con el lenguaje, la estructura, la época, los personajes, los temas... y nosotros leyéndola, sin querer parar, disfrutando de cada página y de cada título, por eso recomendamos todos sus libros disponibles en la biblioteca, entre ellos el Premio Nadal 2017: Media vida.

La literatura es el mejor modo de ser feliz que conozco.
Care Santos. Cuaderno Hispanoamericanos nº 792.