lunes, 15 de octubre de 2018

La presencia española en África a través del teatro colonial



El pasado 4 de octubre el conocido africanista, abogado y escritor Antonio Carrasco González ofreció una conferencia titulada «Teatro colonial hispanoafricano» en la que presentó un recorrido por piezas teatrales de mediados del siglo XIX y primera mitad del XX de temática vinculada a Marruecos. Al comienzo, el autor trazó un panorama histórico para recordar algunos precedentes clásicos de la literatura española cuyos argumentos transcurren en el norte de África, como las comedias de cautivos cervantinas El trato de Argel (1582) y Los baños de Argel (1615), obras sobre el rey Sebastián I de Portugal como la Tragedia del Rey Don Sebastián y bautismo del príncipe de Marruecos (1618) de Lope de Vega y la Jornada del rey Don Sebastián en África (1634) de Luis Vélez de Guevara, y otras tan célebres como El príncipe constante (1629) y A secreto agravio, secreta venganza (1635) de Calderón de la Barca.


A continuación, el escritor se adentró en la prolífica dramaturgia que surgió tras la Guerra de África (1859-1860) y que se inspiró directamente en los conflictos bélicos entre España y Marruecos. Se trataba de un teatro patriótico y nacionalista que atraía al gran público, con títulos como La toma de Tetuán (1860) de Juan Landa, o Un recluta en Tetuán (1860) de José María Gutiérrez de Alba. Entre la ingente cantidad de obras publicadas, destacaron las de autores como Serafí Pitarra, poeta y empresario teatral, que fue autor de parodias llenas de ironía también acompañadas de música como L’Africana (1866), El moro Benani (1873), La butifarra de la llibertat (1864), o Las píldoras de Holloway o la pau d’Espanya (1864). Dentro de este teatro dedicado a la exaltación nacional, impregnado más de valores patrios que literarios, también destacaron autores como el libretista Fiacro Irairoz que llevó a la zarzuela estos argumentos de la mano de grandes músicos (fue colaborador de Fernando Chueca y Roberto Chapí). Es por ello que estas piezas no pueden ser relegadas a la esfera de lo subliterario, ya que aunque fueron creadas al calor de los acontecimientos del momento y las preferencias de la mayoría, sus vínculos con las producciones más cultas fueron evidentes a través de las colaboraciones entre autores que eran bastante frecuentes en la época. Así, aunque la mayoría de las obras tenían una breve extensión muchas estaban escritas “a dos manos”, caso del teatro cómico y grotesco de Enrique García Álvarez, que escribió en colaboración con Carlos Arniches obras tan exitosas como El perro chico (que se estrenó el 5 de mayo de 1909 en el Teatro Apolo de Madrid y enseguida se difundió ampliamente en la famosa colección La novela teatral –de carácter periódico- y en cientos de pliegos de cordel). Estas piezas teatrales breves adscritas al teatro humorístico y castizo seguían un esquema conservador, pero también sirvieron para la crítica social al usar la comicidad con gracia, acidez e ingenio contra los viejos valores, la doble moral y la hipocresía.

Carrasco también comentó que el costumbrismo fue otro los reclamos de estas obras, que presentaban los usos sociales bajo un prisma sesgado y poco realista, como Famma y El deber (ambas de 1913) del militar de Infantería Antonio Vera Salas. «La luna ha besado mi frente africana, mi sangre caldean los rayos del sol. Yo soy mora ardiente de labios de grana, mis ojos abrazan gallardo español… Yo soy flor moruna que el Rif ha criado, guerrero cristiano: tú eres mi ilusión», son algunos de los versos de Famma recitados en esta conferencia para ilustrar el uso de las costumbres rifeñas solo como trasfondo para perpetuar tópicos y estereotipos nacionales. Así, este tipo de dramaturgia intentaba presentar al público español escenas y retratos de la sociedad marroquí pero sin profundidad, bajo una perspectiva paternalista y moralizante en la que se dejaban traslucir valores conservadores muy alejados de la comprensión e interés por la cultura local. Otro ejemplo citado es El Ramadán (1906) del autor de sainetes Ramón Lobo Regidor, que se subtituló Fantasía morisca en un acto y en ella participó Luis Pascual Frutos –conocido libretista de zarzuela- con música de los reconocidos compositores Mariano Soriano y Luis Floglietti. Con estos ingredientes (temas populares, brevedad, música) esta dramaturgia gozó de la afición del gran público, que podía asistir a más de dos representaciones cada semana o leer y coleccionar las piezas publicadas sueltas o como folletos de series periódicas. Qué duda cabe que este teatro menor se alimentaba de la afición de mucha gente por los pasos o «pasillos burlescos» que habían conocido su momento cumbre en tiempos de Carlos IV y que continuaron arraigados en el gusto popular hasta finales del siglo XIX.


En este recorrido, Carrasco destacó la singularidad de muchas obras que trataron la Guerra del Rif o de Melilla (1909-1910) y el desastre de Annual (1921), por el interés que el tema de Marruecos suscitaba en el público, aunque las piezas se presentaban muchas veces bajo el perfil de otros géneros breves musicales como la opereta, la zarzuela y el teatro lírico destinados principalmente al entretenimiento popular. En esta dramaturgia se citaron obras como Prisioneros en el Rif (1922) del comediógrafo Pascual Guillén, Alma española (1925) y Maldición para Abd-el-Krim (1926) del periodista Ramón Blanco y Rojo de Ibáñez, El héroe de la legión (1927) del corresponsal de guerra y cineasta Rafael López Rienda –con su amigo Benjamín Jarnés-, y la zarzuela La bandera legionaria (1926) de Manuel Fernández Palomero. Más allá de la forma o estilo que pudieran adoptar las piezas, ya que en muchas ocasiones los argumentos se reducían a caricaturas de gruesas pinceladas, lo importante es que se mantenían los temas a través de episodios significativos que interesaba recordar al público.

Más avanzado el siglo XX, Carrasco comentó que continuó la publicación y representación de obras que tomaban Marruecos como telón de fondo de una ideología nacional, tradicionalista y antiliberal, aunque este tipo de producción ya fue menos prolífica. Destacó títulos como La danza de los velos (1939) de José María Pemán y Salam. La paz sea contigo (1944) de Carlos Orellana, que vieron la luz en La escena una de las pequeñas colecciones teatrales de postguerra en la que también publicaron autores tan aplaudidos como Pedro Muñoz Seca, Carlos Arniches o Enrique Suárez de Deza. El tema de Tánger como espacio y referencia literaria sirvió para cerrar esta conferencia, con las citas de Tánger (1945) de Joaquín Calvo Sotelo y Último verano en el paraíso (2009) de Jesús Carazo, de la cual se subrayó su valor literario y evocador.

Con la erudición del investigador, del amante de un género y de un gran bibliófilo y coleccionista (dado que Antonio Carrasco tiene una valiosa biblioteca particular, en la que cuenta con ejemplares de todas las obras que cita en sus publicaciones) el autor constató que a lo largo de los siglos estas piezas han contribuido a la construcción de un imaginario social. Más allá de ser pasatiempo o piezas destinadas al entretenimiento efímero, esta dramaturgia a través de sus alusiones, símbolos y metáforas refleja una manera colectiva de entender Marruecos que ha perdurado en muchas mentalidades hasta nuestros días como hilos entrecruzados de la historia, la vida cotidiana y lo literario. Dentro del ciclo «Los vientos de África», y en colaboración con la Universidad Abdelmalek Essaâdi (donde impartió otra conferencia en el Departamento de Lenguas de la Escuela Normal Superior de Martil), esta conferencia ha inaugurado el año académico con un tema apasionante.

Para seguir leyendo:

(2007) Derecho colonial en África y su aplicación al origen del ordenamiento español en Guinea (1977-1858), Madrid: Universidad Complutense.
(2009) Historia de la novela colonial hispanoafricana, Madrid: Sial.
(2012) El reino olvidado: cinco siglos de España en África, Madrid: La esfera de los libros.

lunes, 25 de junio de 2018

De series de televisión y nuevas formas de consumir contenidos de la mano de Ruth García.


Ruth García 42 años, natural de Barcelona. Trabajó en sus inicios en dibujos animados como productora, y en documentales. Luego se fue a Madrid y allí empezó a escribir guiones de ficción de series como “Aquí no hay quien viva”, “Los Hombres de Paco”, “La Lola”, “Cómplices”, “Génesis. En la mente del asesino”, “La Sopa Boba”, “El Internado” o “La Señora”. Es creadora de “Los Protegidos” y “El Incidente”, y actualmente es dialoguista de “Acacias 38”.  

    ¿Cuál es el proceso que pasa una serie de estar en su mente al televisor?

El proceso no siempre es el mismo. A veces se te ocurre una idea, un concepto. Piensas, me gustaría hacer una de la mafia, un thriller trepidante y lleno de ganchos, o una comedia costumbrista de tres perdedores. Y luego piensas en posibles detonantes, entornos, personajes. Otras veces se te ocurre un personaje al que te apetece acompañar un rato a ver qué hace o exponerlo ante un conflicto para ver cómo reacciona. A lo mejor estás con él un rato en un mundo o en una época y piensas, ¿y si me lo llevara al siglo pasado? ¿Y si en lugar de un hombre, fuera una mujer? Y hay otras veces que, como tienes que comer, y tu sueldo paga tu hipoteca, piensas en una cadena en concreto y valoras qué producto encaja ahí, qué tipo de serie le falta en su parrilla y trabajas un poco enfocando tu producto a las posibilidades de venta que ha de tener.

Yo suelo pensar siempre en qué es lo que a mí me apetece escribir, en qué mundo me apetece estar los próximos dos años de mi vida. Al final creo que todo se reduce a eso; en qué mundo quieren vivir cuando llegas a casa por las noches y tratas de evadirte de tus problemas de la vida diaria. Las series que yo veo siempre tienen algo en común. Da igual que sean de abogados o una distopía futurista, siempre son mundos en los que me apetece vivir y personajes con los que me apetece entablar una relación.  Me ha pasado innumerables veces de acabar una serie y sentirme un poco huérfana. Escribiendo me pasa un poco lo mismo. Me tienen que caer bien mis personajes, aunque sean muy malos, tengo que entender su ranura emocional para hacer el mal. De hecho, suelo llevarme peor con los personajes buenos. Me suelen interesar más los disfuncionales y con defectos que los perfectos.

·    ¿Cómo te documentas cuando piensas una serie? ¿Consultas documentación en bibliotecas?

Definitivamente no. Tengo amigos guionistas más mayores que yo que cuentan que antes necesitaban un tiempo, dentro de los días que les daban para la escritura de guion, para documentarse. Echaban horas y horas en las bibliotecas. Muchos escribían directamente sus guiones allí por tener la documentación al alcance de la mano. La llegada de Internet ha hecho que todo se pueda documentar a través de la red y sin salir de casa. Al menos al principio, en las primeras versiones del guion. Luego, cuando la producción empieza y se empieza a contratar gente, entra en juego una figura que está a caballo entre el plató y la sala de guionistas. Es la figura de la documentalista. Suelen ser mujeres, no sé yo por qué. Esta figura es maravillosa porque está en su ordenador en la sala mientras el equipo va pensando las tramas. A veces se te olvida que está, pero está, y muy atenta a la conversación. En paralelo a tus ideas va conectándose a internet y buscando cosas. Adelantándose a posibles problemas que puedan surgir en el camino de la trama. Cuando oye alguna incongruencia te corrige para que no pierdas el tiempo pensando en algo que no es posible. Posteriormente, cuando el guion está escrito lo revisa, habla con eruditos en la materia, y a veces pide ajustes por cosas que no corresponden con la realidad. En plató también es útil para el equipo de arte. También trabaja muy pegada a la script, que es quién lleva la continuidad de la serie. En plató a veces se cambian cosas respecto a los guiones. Al final la documentalista es la única que sabe lo que se ha emitido realmente o sea lo que el público sabe.

   ¿Cuál es el principal cambio que has notado como guionista con la irrupción de nuevas plataformas como Netflix o HBO?

Cambios, todos. Antes, solo existían las cadenas generalistas. El único lugar donde podías ir a vender una serie era a TVE, Mediaset y Atresmedia. Las cadenas generalistas renuevan o retiran sus productos basándose en los índices de audiencia, que es lo que hace incrementar o descender sus ingresos publicitarios, que es al final, lo que paga nuestros sueldos. Aparte, nuestro mercado era el español. El objetivo era que nos vieran el mayor número de personas en el territorio español el día del estreno de la serie. Si luego la serie tenía vida más allá, si se vendía a otros países, pues bienvenido sea. Pero la única condición para renovar era sacar un buen dato de audiencia.

Debíamos pensar series a las que llamamos “de horquilla amplia”, es decir series para todos los públicos. Una serie debía gustar de igual forma a una abuela de Cuenca, a un niño de Barbate y a un joven urbanita madrileño de 30 años. Imagínate, personas que nada tienen que ver. Cosa que no era fácil, no se puede contentar a todos, solo Coca Cola consigue eso. Nunca los conceptos eran muy trasgresores o peregrinos, porque cuando te ibas a algo muy extraño siempre echabas a alguien, a niños y a viejos la mayoría de las veces. Ejemplos de ello son “Médico de Familia” o “Los Serrano”, auténticos éxitos de audiencia. Tenían una trama de niños, una de adolescente, otra de adultos. Tenían tramas para un público de un nivel cultural más bajo y otras un poco más elevadas. Todos vivíamos de los índices de audiencia, y si el dato era malo, por mucho que funcionara entre jóvenes de 13 a 24 años, te cancelaban la serie y tú y un equipo de 100 personas se iba a la calle.

Ahora, con la llegada de Netflix, HBO y Movistar la cosa ha cambiado mucho. Netflix y HBO tienen un mercado internacional, el público que se sus series es infinitamente mayor. Así que se pueden permitir comprar productos de horquilla estrecha, dirigidos a jóvenes de 13 a 2, por ejemplo, porque el mercado es enorme. “Stranger Things” es un gran ejemplo de ello. Ni creo que mi madre sepa ni siquiera qué es. Otro ejemplo es “La Casa de Papel”, aquí funcionó más o menos, pero nada que ver con el super éxito que ha sido internacionalmente. Todas ellas, incluyendo Movistar que solo se ve en España, no dependen tanto de los índices de audiencia si no del número de afiliados. Así que los productos no tienen que gustar a todo el mundo. Por primera vez podemos hacer series dirigidas a una sola franja de la población.

La forma de consumo también ha cambiado. La llegada de Internet y las plataformas ha hecho que el consumo varíe. Las familias ya no se reúnen al completo después del telediario a consumir una ficción alrededor del televisor colocado en el salón. Ahora tenemos a los padres en el salón con la tele, a los niños en la cama con la Tablet, a los adolescentes ante el ordenador. Antes había una sola ventana a la que asomarse y ahora hay muchas. Eso hace que los contenidos de televisión también se hayan diversificado.

·    Has participado en “El Internado” que tuvo un gran éxito en Rusia o en los “Hombres de Paco” que se dobló al árabe marroquí. ¿Cómo guionista te sorprende que series cargadas de tantos rasgos culturales se distribuyan por otros países?

No me sorprende en estos dos casos que me estás contando. Los hombres de Paco era una comedia de tres perdedores, policías para más inri. No había chistes de actualidad política ni nada por el estilo. Conscientemente tratábamos de hacer una serie abierta. En todos los países hay un cuerpo nacional de policía y en todos hay perdedores y ganadores, héroes y anti héroes. Además, lo cómico surgía del dolor de los personajes. La comedia no es más que tragedia más paso de tiempo. El peor momento de tu vida, el más doloroso y avergonzante, visto con el tiempo es absolutamente cómico siempre. La comedia tiene ese poder, que atrapa a todos los públicos, todo el mundo quiere reírse.

En el caso de El Internado sucedía algo similar. Queríamos hacer una de miedo en un entorno cerrado y con elementos sobrenaturales. Pero nunca decíamos dónde estaba la Laguna Negra porque no queríamos contextualizarlo. Creo que el miedo también es una de esas sensaciones universales que atrapan a todo el mundo.

·    Existen series españolas que se han rodado en Marruecos como “El Tiempo entre costuras” que está ambientada parte de ella en Tetuán. A la hora de escribir un guion ¿se tiene en cuenta o influye en el proceso creativo los posibles escenarios y consecuente presupuesto de la mismos?

Por supuesto. En “El Tiempo entre costuras”, que era la adaptación de la novela de María Dueñas, se sabía por delante que había un holgado presupuesto para rodar en Marruecos. Si no, no se hubiera hecho nunca. Era imprescindible rodar en esas maravillosas localizaciones que luego retrató la serie. Si no hubiera sido traicionar el espíritu de la novela.

·   ¿Qué es más importante para un guionista o creador de una historia, sus propias experiencias de la vida que recoja a través de viajes a marruecos por ejemplo o visionar contenidos similares, aunque sea en otro tipo de formatos para saber qué se está consumiendo en televisión y dejarse inspirar?

Es importante consumir el mayor número de series posibles, leer libros, ir al cine… Esto al final es un oficio y se tiene que saber qué está haciendo la competencia y cómo evoluciona el mundo. Pero si no sales a la calle, viajas, escuchas conversaciones en los bares y en el autobús, no puedes hacer productos con los que la gente que ha de verte, empatice. Para mí lo más importante de una serie es que los personajes sean de carne y hueso y sus conflictos de verdad. Creo que para escribir lo más importante es entender al ser humano, incluido al ser humano que hay dentro de ti. Entender la complejidad que anida dentro de uno. Saber que a veces nos equivocamos, que hay épocas malas en las que actuemos como villanos, y épocas buenas en las que somos auténticos héroes. Momentos en los que actuamos apoderados por el miedo o cegados por el amor. En una sala de guion siempre se suelen hablar de cosas muy personales, todos terminamos siendo amigos porque acabamos confesándonos secretos inconfesables. A veces escribes una trama en la que expones a un personaje ante un conflicto y no puedes evitar recordar cómo actuaste tú aquel día en el que te pasó algo así. La honestidad es importante en todo esto, porque se nota cuando las cosas se escriben de verdad o sólo por imitación. A mí me ayudó mucho para escribir ir a terapia. Enfrentarme a cosas sobre mí misma en las que nunca había pensado, cosas sobre mis padres, sobre mi infancia, sobre momentos en los que me equivoqué… fue, aparte de liberador, enriquecedor. Y creo que me hizo mejor guionista.

Esta entrevista ha sido realizada por María Bermudez de Castro, colaboradora de la biblioteca del Instituto Cervantes de Tetuán el pasado mes de mayo, a la que echamos mucho de menos. Gracias por tu tiempo, tu interés, tus ideas y tus reflexiones, te esperamos siempre por aquí.

miércoles, 6 de junio de 2018

Club virtual de lectura: Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes.


El pasado 31 de mayo lectores de todo el mundo estuvimos charlando en directo en el club virtual de lectura del Instituto Cervantes con la gran escritora y columnista Almudena Grandes. La novela elegida como protagonista de la charla fue Los pacientes del doctor García, publicada en 2017, y cuarta entrega de la serie Episodios de una Guerra Interminable. Después de los problemas técnicos que hubo el día anterior por los que la charla tuvo que ser pospuesta, se había generado una gran expectación que no defraudó gracias a la generosidad e ingenio de la autora, y al entusiasmo de sus lectores y seguidores. Almudena Grandes es una de las autoras españolas más importantes del s. XX, que en los años 80 rompió moldes con su obra Las edades de Lulú, y que desde entonces no ha parado de escribir y cosechar éxitos con sus novelas de cuidadas descripciones y rigurosas investigaciones que nos traslada entremezcladas con historias personales, ficción y contextualización histórica escritas en una prosa fresca, ágil y muy placentera. Para todos aquellos que no la conozcáis os recomendamos escoger cualquiera de sus títulos de la biblioteca, una apuesta segura.


Una treintena de personas nos reunimos en el chat para debatir los entresijos de la novela contando con la especial presencia de su autora, que inició el chat respondiendo a diferentes preguntas formuladas durante el periodo de lectura de la segunda quincena del mes, y desvelando que su proceso creativo comienza con un argumento definido al que le va sumando personajes para más tarde determinar la estructura y por último, descifrar el cómo lo va a contar, una gran aventura esta última parte, en palabras de la autora. Cuatro años es el tiempo que le ha llevado a Almudena Grandes escribir esta novela, primero por la complejidad de la estructura, y después por las labores de investigación realizadas, debido principalmente a la poca información disponible acerca de la red Stauffer, la organización clandestina que aparece en el libro, protegida hasta hoy día con gran hermetismo. En este proceso de documentación la autora nos contó cómo disfruta también viendo fotos y películas sobre la época en la que se desarrolla su novela. Es especialmente admiradora del cine ya que logra captar la realidad y aporta datos más allá del argumento, como puede ser el precio del café o la manera de hablar de entonces.

Entre los personajes destaca Clara, fascinante e irresistible, la mujer al mando de esta organización clandestina, que algún lector comparó con Leni Riefenstahl, al mismo tiempo que en el desarrollo de la trama imaginaba Madrid como si de Casablanca se tratara en ese eje por el que se desarrolla la historia Madrid - Berlín - Buenos Aires. La autora explicó la contradicción que sentía respecto al personaje de Clara que, a pesar de haber trabajado para “el mal”, en cualquier otra situación hubiese sido una heroína, y por eso se ufana en descifrar por qué y cómo llega a esa situación: "No se trata sólo de condenar a los malos, también creo que hay que intentar por qué han llegado a ser así". Sin embargo, a “los buenos” del libro los califica de héroes por accidente sin una vocación heroica como tal, lo cual puede resultar sorprendente para el lector. Por otra parte, en lo que se refiere a la intervención de personajes reales dice siempre tener mucha precaución con lo que escribe sobre ellos para no errar acerca de lo que realmente hubieran hecho ante situaciones reales. 

Almudena Grandes no tuvo reparos en hablar de política. Criticó duramente al bando aliado acusándoles de haber permitido que después de 1945 permaneciese la dictadura franquista en el poder y no los demócratas españoles. También criticó el papel de la Iglesia en la Guerra Civil, que hizo que prevaleciese la idea de que la batalla política en realidad era una guerra santa, en la que en nombre de Dios todo estaba permitido, especialmente contra los republicanos que eran los “asesinos de Dios” y la “anti-España”, mencionando igualmente alguna excepción como Gumersindo de Estella, capellán de la cárcel de Zaragoza, que denunció los crímenes y las barbaridades que se estaban cometiendo. 

Y así, a lo largo de la hora de conversación, también citó a grandes autores como Benito Pérez Galdós, recordando que fue él quien “nos enseñó a contar la historia desde abajo, a construir la vida pública de una sociedad a partir de la vida cotidiana de las personas corrientes”. Y un reconocimiento a Luís Cernuda, para ella, el autor más grande de la Generación del 27, y el que más ha influido en la poesía posterior.

Su impresión es que en España hay todavía gran cantidad de historias por contar, un país que por su historia misma es una mina de oro aún por explotar, historias que todavía nadie ha contado y que ella tampoco tendrá tiempo de hacerlo, pero donde quiere aportar su granito de arena dando luz y visibilidad a esos desconocidos que lucharon por las libertades y los derechos que tenemos ahora. Relatar algunas de esas historias es una forma de agradecimiento ya que siente que las instituciones actuales no lo están haciendo. Se siente muy optimista respecto a lo que califica ella como “batalla de la memoria”, la cual cree que acabarán “ganando” a pesar de todas las trabas políticas y los silencios, y que solo será posible cuando los jóvenes nacidos en democracia y criados sin miedo lleguen al poder. Y es este empeño el que le ha llevado a recibir recientemente el primer Premio de Memoria Histórica de la Región de Murcia, por ser una de las máximas representantes de la recuperación de la histórica soterrada de nuestro país.
  
Nos anunció también que existe un proyecto embrionario para hacer una serie de televisión ya que para la elaboración de una película hubiese sido necesario eliminar muchos fragmentos de la obra y prefiere no hacerlo. Respecto a la continuación de esta novela, negó cualquier tipo de continuación de la misma, sin embargo, la serie de libros sí que contará con dos novelas más. Y así seguiremos conociendo mucho más de esa época convulsa de la mano de esta valiente escritora a la que permaneceremos fieles.

Cuando se escribe ficción sobre hechos reales, hay que conquistar un equilibrio milimétrico entre la libertad del creador, que es una condición irrenunciable, y la lealtad a la verdad histórica.

Almudena Grandes. 
Club virtual de lectura del Instituto Cervantes. Mayo 2018

jueves, 10 de mayo de 2018

Club de lectura: Habitaciones cerradas, de Care Santos.


Broche de oro para el último club de lectura de este curso académico con la obra Habitaciones cerradas, de Care Santos, para el que contamos con nuestros lectores habituales y algunas caras nuevas que aunque no terminaron de leer la obra, sí habían visto la magnífica adaptación televisiva a través de Rtve. Una gran producción de la que Care Santos estaba muy orgullosa, y de la que dijimos tenía toques de película cinematográfica, con una ambientación y decoración muy cuidad y una fotografía muy atractiva.

Hubo quien prefirió leer primero el libro y después ver la serie de televisión, y en otro bando los que visionando primero la serie pudieron adentrarse en la novela con mayor facilidad prestando mayor atención, al lenguaje, al carácter de los personajes, a las alteraciones cronológicas del texto: analepsis, elipsis, prolepsis... interesantes términos que descubrimos con esta autora para la que el orden cronológico está sobrevalorado. Una estructura original que comienza situando al lector durante las primeras páginas y que desemboca en una acción de ritmo trepidante. Todo ello acompañado de una riqueza léxica admirable y una variedad de registros lingüísticos que detallan igual una noticia de periódico, que  la descripción de un cuadro o un correo electrónico. 

Club de lectura dedicado a Care Santos, 8 de mayo de 2018. Salón de actos del Instituto Cervantes de Tetuán.
Y así fuimos adentrándonos también en los diferentes personajes de la novela, una alta burguesía culta, adinerada e influyente, frente a unos empleados con muy pocas posibilidades, los derechos del hombre frente a los de la mujer,  ese pequeño reducto que sólo algunas podían disfrutar. La diferencia de clases y derechos en función del grupo en el que le tocara a cada uno. Y la evolución de esos grupos y sus líneas divisorias en el paso del tiempo que retratan las diferentes generaciones de esta saga familiar inventada con un realismo que no todos creyeron que nunca hubiera existido. Y una Barcelona que se convierte en un protagonista más de la obra, con verosímiles descripciones desde todos los ángulos. Para Ahmed la constante de la obra es el abuso de poder a los que aluden unos y otros en función de las posibilidades, y comparó la obra con Barrio de maravillas de Rosa Chácel, que también usa la ciudad como personaje, o Nada, de Carmen Laforet. 

Y así, y casi como denominador común, llegamos a nuestro protagonista, al que quieres y odias al mismo tiempo, Amadeo Lax, agraciado pintor, cuyo oficio en la novela Mª Ángeles pensó no era casualidad, al formar parte de la descripción de esa sociedad catalana de la época, vanguardista, moderna, cercana a Europa, que sabe invertir y buscar, y que rompe con todo. Nos reímos recordando el miedo al cambio con los inventos que aparecen en la novela: la luz eléctrica, el teléfono o el cine. 

Un protagonista que determina el futuro del resto de personajes, y en el que nos detuvimos un rato tratando de averiguar el por qué de sus desdichas personales entre las que hubo opiniones para todos los públicos: la lactancia de la nodriza, la ausencia de la madre, la frustración de sus sueños, la maldición del artista, un personaje que se va desvelando poco a poco, y cuya complejidad se averigua más bien al final de la historia. Jesús no tardó ni cinco días en leer el libro, y para él, la desdicha del hermano mayor radica en las absurdas tradiciones tan presentes todavía en tantos lugares del mundo. Y frente al protagonista una madre adelantada a su época, y sobre la que recae el peso de la historia familiar, una mujer valiente en una etapa de transición que se aferra al espiritismo para romper con los convencionalismos establecidos, y que también moldea con sus fuertes convicciones a todos a los que tiene a su alrededor, y no tienen miedo de perder nada en el camino.

A Abdou la lectura le estremeció, le trajo recuerdos familiares muy personales, y no nos extraña, la misma autora en una entrevista de la revista Cuadernos Hispanoamericanos nº 792 dice que somos una acumulación de tiempo y experiencias que nos precedieron, de personas que no recordamos, herencia de personas a quienes ni siquiera hemos conocido. 

Y así aplaudimos todos la magnífica y original novela que teníamos entre manos. una forma diferente de contar la historia. Una autora que se siente cómoda con el lenguaje, la estructura, la época, los personajes, los temas... y nosotros leyéndola, sin querer parar, disfrutando de cada página y de cada título, por eso recomendamos todos sus libros disponibles en la biblioteca, entre ellos el Premio Nadal 2017: Media vida.

La literatura es el mejor modo de ser feliz que conozco.
Care Santos. Cuaderno Hispanoamericanos nº 792.

lunes, 23 de abril de 2018

El Madrid y el Tetuán de Arturo Barea


Ruta Cervantes: El Tetuán de Arturo Barea. 
Bonita ruta por el Tetuán de los años 20 de la mano de Abdelmouttalib Maimouni en el marco de la Fiesta del Libro de Tetuán 2018. Abdelmouttalib Maimouni es un hispanista especializado en la literatura española de temática marroquí y un apasionado lector que con mucho rigor analiza y disfruta difundiendo todo lo que lee. Después de haber leído en el club de lectura de febrero La ruta, segundo volumen de la trilogía de Arturo Barea La forja de un rebelde, decidimos realizar un paseo urbano por Tetuán con los ojos con los que el escritor Arturo Barea retrató y reflexionó acerca de los lugares e hitos de ese momento histórico en esta convulsa ciudad de Tetuán, de la mano de Abdelmouttalib, que como gran conocedor, nos permitió comparar la visión del escritor con la de otros autores que han hablado de Tetuán en sus novelas: María Dueñas, Ramón J. Sénder, Fernández Arias o José Díaz Fernández.

Veníamos motivados por la ruta Cervantes celebrada en Madrid durante la exposición La ventana inglesa, maravillosa muestra bibliográfica dedicada al autor y de la que tenemos el catálogo en la biblioteca. Esta ruta mostraba el Madrid de Arturo Barea reflejado sobre todo en el primer y último volumen de la famosa trilogía: La forja y La llama, con dos maravillosas historiadoras que transmitían lo que había y lo que escondían los textos, un apasionado viaje por el Madrid de principios de siglo que pasaba por algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad como el Edificio del Fénix o la Telefónica, y que terminaba en la nueva plaza Arturo Barea, en pleno barrio de Lavapiés, en las antiguas Escuelas Pías, actual sede de la UNED, gracias al empeño de varios escritores y entusiastas del autor, que quisieron en 2017 emplazar su nombre y su recuerdo en esta plaza multicultural.

En Tetuán comenzamos la ruta en la plaza del nuevo Feddan, en la Feria del Libro, y desde allí presentamos al autor y a su obra para poner en conocimiento de todos los paseantes la importancia de las revelaciones encontradas en el libro por su valor testimonial además de literario. Desde allí mismo empezamos nuestra ruta mirando hacia arriba, a la Alcazaba, cerca de la cual se situaban los prostíbulos, en empinadas, estrechas y retorcidas callejas. La primera parada fue en el Ensanche, a propósito de los casinos y de su importancia, espacios de esparcimiento y tertulia. A los nostálgicos nos sorprendió Abdu con una carta fechada en 1939 proveniente de Bilbao con destino al Casino Español de Tetuán, de un sobrino a su tía, y que él mismo encontró dentro de un libro dentro de una librería de viejo dentro de una ciudad cualquiera en un día cualquiera.


Presentación de Arturo Barea por Abdelmouttalib Maimouni en el marco de la Fiesta del Libro
La Alcazaba vista desde la plaza del nuevo Feddan.

De los casinos pasamos a la plaza de España o actual Feddan, punto de encuentro entre la ciudad antigua y la ciudad nueva, y atravesando Bab Ruah o la Puerta de los vientos, pasamos al barrio judío que tan bien describe Barea: "En el lado izquierdo se abrían las puertas del antiguo barrio judío y por ellas se volcaba una riada de chiquillos astrosos que acosaban infatigables a los transeúntes, en libre competencia con innumerables chiquillos moros y cristianos igualmente haraposos."

Accedemos a la calle principal de ese Tetuán de los años 20: la calle de La Luneta."En un trecho de quinientos metros se concentraba toda la vida de la ciudad" En su descripción de la población, Barea nos da una idea de abigarramiento y concentración de la población. donde se encontraban gitanos, militares, y marroquíes musulmanes y judíos de todas las clases sociales. Lo que abundaba menos en esa calle eran las mujeres, aunque el alboroto que producían las pocas que pasaban despertaron también el interés de Barea como describe: "Tan pocas mujeres en la calle de la Luneta, que al paso de una de ellas si no era vieja y gorda, producía un murmullo que la acompañaba a lo largo de la calle." De camino al final de la ruta, pasamos por el Café de los Antiguos Combatientes de la Guerra civil Española, concurrido café hoy día en una solitaria calle al final de la calle Luneta.

Y llegamos así, entre lecturas, anécdotas y curiosidades a la última parada de la ruta, a la Puerta de la Luneta o Bab Remmuz. Pasando esta puerta se llegaba directamente a la estación de tren que unía Tetuán con Ceuta, actual Centro de Arte Moderno, fundada por Alfonso XIII en 1918. En la época no había nada más en los alrededores, ahora podemos ver diferentes construcciones y un precioso parque de época no muy distante, El parque de los Enamorados, de 1929. Nuestro especial guía, terminó aquí la ruta, contándonos que el autor salió de Tetuán aquejado de tifus, y pidiendo traslado al hospital de Ceuta, permiso que le concedieron y con el que acaban sus días en el Marruecos colonial y tras el que vuelve a Madrid. 


jueves, 22 de febrero de 2018

Club de lectura: La ruta, de Arturo Barea


El martes 20 de febrero fue una reunión emocionante. Discutimos en el club de lectura el segundo libro de la trilogía La forja de un rebelde, de Arturo Barea: La ruta. Con la obra descubrimos una parte de la historia de España y de Marruecos, historias compartidas y no siempre tan conocidas, o reconocidas, como nos gustaría. Los intrépidos lectores de siempre fueron más allá del texto leído, envalentonados seguramente por el gran autor al que estábamos leyendo, para recordarnos la incursión española en África, sus comienzos y sus causas, las miserias de la guerra y del imperialismo.

Grafismo del catálogo de la exposición.  
Comenzamos la sesión asombrándonos todos de haber descubierto la obra más tarde de lo esperado y de la poca crítica literaria sobre el autor, y relatamos entre todos el periplo de su vida y de la versión española de La forja de un rebelde, que no llega hasta 1951 en Argentina, y en 1977 a España, la primera edición fue en inglés en 1941. Un autor que ha sido más reconocido fuera que dentro de las fronteras españolas, y que hace unos pocos años, gracias al impulso de un grupo de entusiastas intelectuales, se ha vuelto a hablar de nuevo de su gran obra, como ya lo hizo en 1990 la serie de televisión de la trilogía disponible en Rtve.es. Recordamos la plaza a la que recientemente bautizaron con el nombre del autor en el barrio madrileño de Lavapiés, pegado a las escuelas Pías, actual sede de la UNED, la exposición dedicada al autor en el Instituto Cervantes de Madrid, Arturo Barea. La ventana inglesa,las rutas literarias que, en relación con la exposición, se realizan los sábados por el Madrid de Arturo Barea, preciosa actividad que esperamos hacer también nosotros en abril, y en Tetuán, dedicada al Tetuán de Arturo Barea. Recomendamos a todos los seguidores de Arturo Barea los vídeos de la inauguración de la exposición del Instituto Cervantes de Madrid con el director Juan Manuel Bonet, el comisario William Chislett, y el escritor Antonio Muñoz Molina: inauguración y vídeo de presentación

Edición de "La ruta"de 1984 en la biblioteca
Todos estuvimos de acuerdo aquella tarde en la impresionante obra que teníamos entre manos, un testimonio de una parte de la historia que no se contó; una novela anti belicista, crítica de la versión oficial, humana, sensible, coherente... El reflejo de un hombre íntegro, culto e inteligente, que cuestionaba todo aquello que veía de una manera directa y firme; con un lenguaje sobrio, realista, sin florituras, un estilo periodístico, con un distanciamiento entre personaje y hecho relatado. Mª Ángeles comparó al autor con Hemingway en Por quién doblan las campanas; Abdou comparó la obra con la de otros escritores españoles que relataron con igual crudeza diferentes episodios de la guerra del Rif: Fermín Galán (La barbarie organizada: novela de tercio), Ramón J. Sénder (Imán) y José Díaz Fernández (El blocao). Y con mucho humor, Abdou también nos descubrió que el punto común de cada una de las obra eran los piojos, grandes protagonistas en todas ellas.

Entre todos destacamos y comentamos infinidad de apasionantes temas presentes en la novela: descubrimos a Franco, la creación del tercio, los tratados secretos y las presiones internacionales para la incursión marroquí, las minas, los intereses económicos en las guerras, la corrupción (línea temática presente en toda la obra), el desastre de Annual, la creación de la Sociedad Geográfica Española, las figuras de Abdelkrim El Khattabi y El Raissouni. Las puntualizaciones que compartió Jesús nos ayudaron a ampliar el marco geográfico de la obra con sus reflexiones en torno a las visiones imperialistas proyectadas en África en los siglos XVIII y XIX.

Y en el aspecto literario, Alfonso destacó la parte más lírica de la novela: la higuera, ese árbol centenario que se niega a ser arrancado, que se defiende y se proclama como un símbolo de lo que fue el pueblo marroquí. Preciosa metáfora con la que terminamos la tertulia, anunciando la siguiente: Habitaciones cerradas, de Care Santos, novela negra ambientada en Barcelona del principios del s. XX, de la que también hay una serie de televisión. ¡Os esperamos!

martes, 19 de diciembre de 2017

De la esclavitud africana y sus consecuencias


María Dolores González-Ripoll consultando
la sección local de la biblioteca.
La pasada y fría tarde del jueves 7 de diciembre tuvimos el placer de escuchar a María Dolores González-Ripoll Navarro y todo lo que esta gran investigadora quiso compartir acerca de la esclavitud, la libertad, el orden... y en definitiva los derechos de los hombres y de las mujeres. Una conferencia reveladora sobre los puntos claves del mercado negrero que durante años ha dado enormes beneficios a poderosas  industrias, algunas todavía en funcionamiento.

Mª Dolores nos presentó a José Rufino Parra, uno de tantos esclavos de tantas haciendas de producción azucarera del s. XIX, con una pequeña peculiaridad, Rufino Parra aparece en varios expedientes encontrados en Cuba y Puerto Rico durante la época del Caribe español del s. XIX. Este esclavo se vio inmerso en una lucha judicial y administrativa que duró más de veinte años por cometer una de las mayores transgresiones posibles, además de ser inteligente y saber leer y escribir o tener gran ingenio: dejarse seducir por la hija de su dueño, Rafael de Zayas, dejándola finalmente embarazada. Y aparece este valiente esclavo en estos documentos porque, con la ayuda de su madre y su hermana, hace valer sus derechos a través de la figura del procurador, pues parece que aún siendo esclavos también tenían derechos, y uno de ellos era que el dueño tenía que mantenerles alimentados y vestidos adecuadamente, y el maltrato estaba prohibido.

Estos esclavos, José Rufino o cualquier otro, venían de África, había numerosos depósitos de esclavos en toda la costa atlántica africana y Barcelona fue la ciudad que centró gran parte del comercio esclavista del s. XIX, siendo los destinos mayoritarios: Brasil, el Caribe británico, el Caribe francés y el Caribe español. Las travesías en barco eran durísimas y muchos eran los que en ellas perecían, los cuerpos de los esclavos se acinaban de una forma concreta, aprovechando el espacio e intentando burlar a las autoridades e inspecciones de la época, pero provocando enfermedades, violentos episodios e innumerables casos de insurrecciones con sus correspondientes castigos. La alimentación esclava se basaba en arroz, chícharos, carne salada, harina cocida y habichuelas.

Se pasa de la mano de obra del indio al negro desde que Bartolomé de las Casas se alza en contra de la utilización de mano de obra india, aludiendo además a la debilidad de unos frente a la fortaleza de los otros, proclamándose así defensor de los indios pero partícipe de la esclavitud africana. El cambio drástico de una vida en libertad a un futuro de esclavitud producía una melancolía y tristezas que llevaba en muchas ocasiones al suicidio de muchas de estas personas. Algunos pensando además que tras su muerte volverían a África. Algunas fechas para orientarnos en torno a la abolición de la esclavitud y la liberación de los esclavos fueron las de 1807, fecha en al que Gran Bretaña pone fin a la trata negrera, o 1836, año en el que se libera a los esclavos desembarcados.

Y si ya conocemos a José Rufino Parra, y algunas características de la esclavitud africana en América ¿Qué sabemos de estas empresas negreras? ¿Quiénes eran estas personas que compraban, vendían y utilizaban a personas para el beneficio económico de sus negocios? ¿Han resarcido de alguna manera a la sociedad? Parece que no, más allá de conocer algunos nombres de familia, o los museos y las memorias que algunos países han rendido al tema. Una gran paradoja que sea en el s.XVIII, el siglo de la razón y la iluminación, cuando se dispara la trata de personas de esta brutal manera. Los científicos apoyaban la idea de que algunas razas se podían esclavizar, un racismo científico muy utilizado, y un concepto, "raza", hoy día suficientemente cuestionado para no seguir usándolo, pues parece que las diferencias entre unos y otros provienen más de factures culturales que de factores genéticos.

El público también intervino con preguntas y propuso cuestiones tan interesante como el por qué de la invisibilización de Haití a partir de la revolución rusa, el uso de la mano de obra negra a partir de la extinción indígena, la necesidad de obreros frente a esclavos ante la industrialización, las semejanzas entre la esclavitud y la emigración ilegal, o entre la esclavitud y el capitalismo del s. XXI, la situación actual de las generaciones descendientes de esclavos, más allá del caso concreto de Michelle Obama; y recordamos casos de ardiente actualidad como la venta de esclavos hoy día en Libia, o los haitianos sin tierra que cultivan la caña dominicana.

Durante toda la conferencia, Mº Dolores nos recomendó además otras muchas lecturas sobre este apasionante tema, que os facilitamos a continuación:
  • SAB, de Gertrudis Gómez de Avellaneda donde se relata el enamoramiento de un esclavo por la hija de su dueño
  • Francisco, el ingenio de las delicias, de Mario Carrera: un esclavo lector, que lee para los demás y compone versos a pesar de los límites de los castigos, y aconsejado por un criado, invoca a las autoridades argumentando maltrato.
  • Autobiografía del esclavo poeta y otros escritos, de Juan Francisco Manzano.
  • Viaje a La Habana, de la Condesa de Martín
  • The zong, de James Wallin, que narra la historia real de una travesía con sobrepeso a bordo del buque Zong, donde tiraron por la borda a casi 150 africanos entre hombres, mujeres y niños. 
  • Canciones de tu memoria negra, Gurumbé
  • Les routes de l'esclavage, álbum musical de Jordi Savall.
  • Sombras, de Oriol Canals. 
  • Y desde aquí, desde África, quiso terminar la charla recomendándonos un libro que a su juicio no podemos dejar de leer: Ébano, de Kapuszinski.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Club de lectura: Mujer en punto cero, de Nawal El Saadawi


Último club de lectura del año que nos dejó un sabor agridulce con tintes amargos, aunque muy sabrosos, por el gran placer de leer y conocer a esta gran escritora egipcia que se expresa escribiendo porque, según comenta ella misma, bailando no la dejaron. Una mujer que dice bien alto que lo que menos le gusta es la hipocresía y las mentiras de este mundo en el que vivimos donde bajo correctas fórmulas se comenten barbaridades y la educación frena a la creatividad, que es esa crítica constructiva que tiene en consideración las opiniones diferentes. Una mujer feliz pese a todas las injusticias sufridas porque ya no sabe lo que es el miedo y sí la libertad:

Soy una persona feliz porque no creo en la muerte, la vida y la muerte es una sola, no tengo miedo a la muerte porque creo que tenemos miedo a la muerte desde niños, de ser pobres, de tener enfermedades, de ir a la cárcel... y después de pasar por la cárcel ya no tengo miedo. Tenemos miedo de lo desconocido, y eso es precisamente la creatividad: no tener miedo a lo desconocido.

Y así, pudimos leer, gracia a la biblioteca pública de Ceuta, la reedición de su novela de 1975, una nueva y exquisita traducción que nos conmovió a todos y nos hizo leer la obra rápidamente, pasándosela así a otros lectores, y pudiendo disfrutarla muchos ojos. Jesús se leyó el libro de un tirón, otra autora más a la que queda completamente enganchado y fascinado después de encontrar a Najat El Hachmi y a Fátima Mernissi en anteriores clubes de lectura,  al tratarse de una gran denuncia, nos guste o no, contada a gritos. En su opinión, desde el Estrecho de Gibraltar hacia abajo la situación de la mujer es una gran catástrofe, y aseguraba que peor era la situación en Marruecos que en Guinea Ecuatorial. Nos alertaba al contarnos que muchos universitarios, compañeros suyos, no sabían distinguir entre los términos: tradición, cultura y religión, términos que Nawal perfectamente distingue. 

Y así nos reunimos el 21 de noviembre en el Instituto Cervantes de Tetuán para comentar la obra en nuestro tradicional club de lectura, sumándonos a la celebración del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre. Hablamos de la violencia y de cómo esta no llama más que a más violencia, del feminismo y de su definición, una causa justa que estima legitimar los derechos de hombres y mujeres por igual. Algunos participantes destacaron la osadía de la autora por hablar de temas que son "lineas rojas", temas que no deberían hablarse ni comentarse, y nos hablaron del paralelismo que a simple vista pueden ver entre la autora y la protagonista, especialmente por haber sufrido ambas la mutilación de sus genitales, malos tratos, y sentirse prisioneras de su propia vida. No todos estábamos de acuerdo con esa comparación, más allá de los malos tratos y abusos que pudieron sufrir ambas, o tantas otras mujeres, y en algunos lugares más acusados que en otros. Y así una intrépida lectora nos contó como Egipto había abolido la ablación en 2007 en su nuevo Código Civil, pero que sin embargo, se seguía practicando.

Otros comentaron la importancia de discutir acerca de esas líneas rojas y que Nawal El Saadawi conocía el Islam, amén  de otras religiones, y como la autora toca todos los temas: las guerras entre las clases sociales, el patriarcado, y habla de la religión con conocimiento de causa.  Sobre lo que sí aparece y no aparece en la religión, también estuvimos hablando un rato, y agradecemos a Nissrin su clarividencia y explicaciones en torno al tema, que ampliamente conoce y le gusta además compartir. Abdou también creía que teníamos que hablar de líneas rojas, y que todo debiera ser susceptible de ser comentado, y para él el libro es una forma de expresar una disconformidad con una sociedad patriarcal, supersticiosa, ignorante y aprovechada. También añadió cómo muchas veces son las propias mujeres las que se frenan entre sí, y  desde su punto de vista, deberían de ser ellas las que empezaran a luchar por sus derechos. Y sacamos a colación una entrevista a la autora donde nos habla de su infancia y de la religión: http://bit.ly/1UDn5G9 

Pasamos de allá a acá para hablar también de la prostitución, a raíz de una de las frases del libro que hablaba de la libertad de las prostitutas frente a las mujeres casadas, a lo que Jesús añadió que sólo las esclavas están muchas veces peor que las mujeres casadas. Amal nos comentó que para ella la prostitución era el reflejo del malentendido continuo entre hombres y mujeres. Y otra lectora hizó una pregunta que a todos nos dejó pensando ¿hasta qué punto no nos hemos vendido todos alguna vez para conseguir algo? Ya no hablamos solamente de vender el cuerpo, una sonrisa, una caricia, un esfuerzo... y a este hilo sacamos un pequeño texto de otro libro de Nawal El Saadawi: La cara desnuda de la mujer árabe, lectura complementaria a la novela que estábamos leyendo, y muy recomendable.

Y sobre el final del libro, tranquilos de no hacer "spoiler" por empezar la novela sabiendo lo que va a suceder, hubo quien habló de la libertad que siente la protagonista al escoger el camino de la muerte, una libertad falsa, al ser la única opción que le queda, pues el mundo al que se enfrenta no le permite otra posibilidad, ojalá hubiera tenido alternativas. Una novela desgarradora, que induce a la reflexión y que animamos a todos los que no la hayáis a leído a hacerlo, de manera urgente, una obra imprescindible junto con otros títulos de esta maravillosa feminista y escritora comprometida con su tiempo.

Nissrin comparó el libro que estábamos discutiendo con un título de Najib Mahfoud, Principio y fin (1949).  Y destacamos otros autores influyentes en esta gran autora como Taha Housein, Emily Brontë o Jane Austin, después de su abuela, su madre y su padre, como ella misma comenta en una entrevista grabada.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Sergio Barce y Mourad Zarrouk, dos invitados de honor en la Fiesta del Libro de Tetuán


El 9 de noviembre, en el marco de la Fiesta del Libro de Tetuán, el Instituto Cervantes presentó dos libros con Sergio Barce y Mourad Zarouk que nos amenizaron la tarde en la Biblioteca General y Archivos de Tetuán, contándonos sus experiencias, recomendándonos lecturas, recordándonos hechos históricos y firmando sus libros a todos los lectores que así lo desearan.

Lola López Enamorado y Sergio Barce momentos
antes de la presentación en la Biblioteca Gerneral.
Tomaba la palabra en primer lugar Sergio Barce, quien nos reveló que todas sus obras empiezan o terminan en Marruecos, incluso cuando se propone cambiar el paisaje y escribir sobre otros lugares. Esta abogado larachense con lo que más disfruta es con la escritura, que le permite volver a su infancia y a su patria, Larache, de ese país, Marruecos, al que se siente completamente ligado, como podéis comprobar y seguir a través del blog del autorLarache es mi Macondo, nos decía con gran orgullo, al tiempo que aseguraba que Marruecos había hecho de él una mejor persona. 

Y nos presentaba así El libro de las palabras robadas, un homenaje a los judíos marroquíes y un experimento propio con un suspense continuo que va determinando la trama mientras nos cuenta otras muchas cosas, y en en el que decide salir de Marruecos situando la historia en Málaga, aunque inevitablemente, y como ya nos había anunciado, el libro terminará en tierras magrebíes. Y para La emperatriz de Tánger escogió esta ciudad emblemática, tan de moda en la narrativa española últimamente por la cantidad de personajes y sucesos que ocurrieron allí a mediados del s.XX. Más allá de los episodios históricos, como la ocupación de Tánger el mismo día de la invasión nazi de París, el autor recordaba con humor cómo pasar de Tánger a Algeciras en su infancia era pasar del futuro al pasado: coches americanos descapotables  y gentes de todos los lugares y procedencias que podías encontrar en un ambiente urbano dominado por el plurilingüismo y una modernidad sin precedentes. Sin duda, muy recomendables y amenas ambas lecturas junto con todas las que tenemos del autor en la biblioteca que tan amablemente, nos ha hecho siempre llegar Sergio Barce a los lectores de Tetuán.

Y de Sergio Barce pasamos casi sin pausa a la presentación de la investigación de Mourad Zarrouk: Clemente Cerdeira: intérprete, diplomático y espía al servicio de la Segunda República, presentado por nuestro querido arabista y especialista de Historia Contemporánea de Marruecos, Bernabé López García, director de la tesis doctoral de Mourad Zarrouk, y prologuista de su libro. Bernabé nos contó como Mourad Zarrouk centró su tesis en dos traductores: Aníbal Rinaldy y Clemente Cerdeira, identificándose con este último a medida que iba conociéndole, una figura de la que ambos se dieron cuenta que merecía la pena investigar  tanto por la importancia y profesionalidad de sus trabajos, como por la integridad y valentía de toda una vida. Un gran arabista que sin embargo no tuvo el reconocimiento que hubiera merecido en un protectorado español demasiado dominado por el arma militar en esa época y ese lugar que fue el protectorado de España en Marruecos.

Bernabé López y Mourad Zarrouk durante la presentación en la BGAT.
Mourad tomó la palabra para contarnos con todo detalle el resultado de sus años de investigación sobre el singular Clemente Cerdeira, un emblemático personaje al que su padre envía a estudiar a una escuela coránica, hecho que determina su perfecta integración tanto dentro de una chilaba como de un traje de corbata, y que le permitió más adelante poder ejercer de traductor e intérprete del protectorado por el perfecto manejo que tenía de ambas lenguas. Conoció a todos los personajes importantes de la época, tanto españoles como marroquíes, le encargaron labores de espionaje y elaboró importantes informes sobre el nacionalismo marroquí o el panarabismo árabe. Intentó quebrar desde Tánger, y con ayuda de sus amigos tangerinos, las tribus rifeñas y otros amigos intérpretes, el golpe de estado de Franco de 1936. En el público lo bautizaron como el nuevo Ali Bey, el descubrimiento de un gran personaje hasta ahora en la sombra. Mourad nos contó además cómo pudo aspirar a otros cargos que sin embargo, por su inteligencia le fueron denegados, y que debido a su astucia y a sus grandes ideales le relegaron a un segundo plano desde el que no dejó sin embargo de luchar y apoyar las causas por las que creía y que siguió defendiendo hasta los últimos días de su vida.

Un personaje que sin duda merecería una película de acción donde la verdad superaría la ficción. Una nueva revisión a los personajes y a la historia de ese siglo XX hispano marroquí de la mano de un riguroso y documentado investigador al que además de felicitar y agradecer la conferencia, le agradecemos la donación del libro a la biblioteca para satisfacción de todos los lectores e investigadores de Tetuán. 


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Para conocer mejor esa ciudad vecina que acaba de cumplir cien años.


El pasado viernes pudimos escuchar en el Centro Cultural Lerchundi de Martil una breve historia de la ciudad de Río Martín, Mártil, o Maartil, como últimamente puede también escucharse, la historia de una ciudad acogedora y amable que, según los que allí habitaron, deja una huella imborrable entre sus vecinos. Francisco Maldonado, director del centro, en compañía de Mohamed Budaghia, en representación de los vecinos de Martil, presentaron al conferenciante Antonio Doña Fernández, geógrafo y ex residente de Martil, y propusieron hacer de la velada un homenaje a los habitantes de las ciudades, verdaderos creadores de las mismas,lanzando un mensaje de alerta acerca del patrimonio que se está perdiendo, y del que tenemos todos la responsabilidad de salvaguardar. Comenzamos dando a conocer la breve historia que Antonio Doña tan apasionadamente nos ofreció aquella tarde.

Playa de Río Martín en la primera mitad del s.XX.
La embrionaria ciudad de Río Martín se asienta en la ribera de un río dulce flanqueado por otro río salado a 3 km. de distancia, a lo largo de una zona costera con dunas de hasta 20m. de altura, sitio muy propicio para el asentamiento humano, donde la explotación agrícola y pesquera desde siempre ha sido muy favorable. Sin embargo la ciudad acaba de cumplir 100 años en 2013, el asentamiento no es pues muy antiguo, debido a que la humedad del terreno ha provocado grandes problemas relacionados con el paludismo, enfermedad que transmitían la cantidad de mosquitos que por allí pululaban. De esta forma, tan sólo en verano algunos pescadores se acercaban al litoral buscando faena. De hecho, hasta finales del los años 40, el paludismo fue una enfermedad muy extendida en las ciudades de Tetuán y Martil. Para poder asentarse en la zona  se creó un vivero que pudiera absorber la humedad ganando terreno al agua. En el aeropuerto de Sania Rammel, tuvieron que hacer también obras para desecar la zona porque eran muy frecuentes las inundaciones en la carretera entre Tetuán y Martil, enclave donde se encuentra este coqueto aeropuerto.

Todo comienza en 1860, cuando llegan las tropas españolas a la Guerra de Tetuán o Guerra de África, miles de hombres que empiezan a ocupar el territorio durante dos años, y que en 1862 vuelven a dejar el espacio a los pescadores estivales hasta que en 1912, a razón de la Conferencia de Algeciras, se instaura el Protectorado Español en Marruecos, y en 1913 empiezan a ubicarse en Río Martín una serie de blocaos en toda la orilla izquierda del río. El barrio Disa era, por aquel entonces, una gran plantación de palmito y animales salvajes como jabalíes. En 1914, el comandante Joaquín Salinas Romero presenta un plan urbanístico con ocho calles por cuatro, tomando como base el castillo, e incluyendo la primera mezquita y una rudimentaria iglesia, este plan presenta la actual plaza rectangular donde se ubica el actual Centro Cultural Lerchundi. Posteriormente, un nuevo desarrollo urbanístico, crea la todavía también existente plaza circular, actual plaza de Ben Anzaran.

Al principio del Protectorado español, para atraer y poblar Martil, se ofrecían parcelas de 400 y 500m2 a precios asequibles. El pueblo empieza así a crecer a lo largo de la costa donde se van instalando parcelas más grandes aún. Hoy día, buscando mucho, podemos encontrar alguna de esas casas entre los modernos edificios de la ciudad. 

Calle Miramar a mediados del s.XX.
Y es que los asentamientos humanos suelen tomar sus nombres de los accidentes geográficos que las determinan, ¿que sabemos de este río que da nombre a la ciudad de Martil? Crónicas portuguesas señalan que en 1416 una flota portuguesa persiguió a un pirata berberisco llamado el Desnarigado, que se cobijó en este río, al que llamaron entonces Bni Mdan. Las mismas crónicas hablan también del río Chus, un río a siete leguas de la ciudad de Ceuta y paralelo al Atlante Mayor, que coincide perfectamente con la localización del río que nos ocupa. Un médico militar español en 1860, recoge también esta denominación, y en la topografía militar se recoge como río El Khalu (río dulce), pues era un río potable, los primeros pobladores de la década de 1910 bebían tanto del río como de aguas de pozo, hoy día contaminados y cerrados. Ese río dulce contaba con miles de anguilas que recorrían más de 2.000 km. para desovar en aguas marinas y volver cruzando el Estrecho al río de agua dulce, parece que en Oued Laou ocurría el mismo fenómeno

¿Y por qué el río se llamaba Martín? Una leyenda ampliamente extendida es la que apunta hacia Martín Fernández, constructor de barcos, que en el s.XV viene de Véjer a Chauen donde se convierte al Islam tomando el nombre de Alí Fernández, y dedica su vida a la construcción de barcos para la piratería asentándose en este enclave con su familia. Este Alí Fernández, nos contaba Antonio, es el hermano mayor de Lala Zahra, futura esposa de Ben Rachd, fundador de Chauen.

Todo esto y mucho más contaba Antonio Doña, orgulloso de su ciudad y sus vecinos, un amplio elenco de nacionalidades y profesiones que hicieron de Martil una ciudad muy especial, y que hoy día sigue guardando parte de ese mestizaje y apertura, deseando que no lo pierda, animamos a seguir investigando en la historia de Río Martín y a pasear sus calles después de esta charla con otra mirada, un poco más nostálgica, pero mucho más rica y completa sobre la ciudad.

martes, 10 de octubre de 2017

El té y el café, bebidas básicas de la Dieta Mediterránea, y otras informaciones.


Muchos descubrimientos y curiosidades las que nos descubrió el pasado jueves 5 de octubre el Doctor Fulgencio Saura Calixto en el Instituto Cervantes de Tetuán, en su conferencia titulada "La Dieta Mediterránea y sus beneficios". Nos explicó detalladamente los secretos y paradojas de esta dieta compartida por los países del sur de Europa y norte del Magreb, de las que os trasladamos ahora algunas ideas, y aprovechamos para recomendaros varios títulos de la biblioteca que os ayudarán a comenzar este año con los mejores cuidados y prácticas de salud y belleza y las sabrosas recetas culinarias de esta zona del Mediterráneo.

Dr. Fulgencio Saura Calixto en el IC de Tetuán.
El Dr. Fulgencio, gran comunicador, comenzó esa tarde la charla citando la importancia de la alimentación y de sus efectos en la salud, conocida desde hace más de 2.500 años, cuando tanto en Grecia, o después en China, se promulgaban las siguientes máximas: "Que tu medicina sea tu alimento, y tu alimento tu medicina" (Hipócrates, s.V a.C. - s.IV a.C.), o "Hay que emplear la medicina sólo cuando la dieta resulta insuficiente" (Sun Si Miao, 581 - 682). Una dieta desequilibrada es la principal causa de mortalidad o del desarrollo de enfermedades, y es desde 1986, a partir de un estudio realizado en la isla de Creta, que se desarrollan investigaciones en este sentido y se descubren los beneficios de la Dieta Mediterránea y sus efectos en la población.

Algunas recomendaciones generales para fortalecer la salud, que nos dio el doctor aquella tarde fueron: reducir el consumo de calorías, grasas, azúcares y sal, un problema común a todos los países actualmente; y aumentar la ingesta de fibra y antioxidantes. Y precisamente son esa combinación de alimentos, los principales componentes de la Dieta Mediterránea, que la  convierten en la mejor y más saludable del mundo entero, por delante de la japonesa.

Los antioxidantes contrarrestan el estrés oxidativo producido por los radicales libres, y podemos encontrarlos en frutas, verduras, té, café, y vino (especialmente el tinto por la fermentación completa con piel y pipas incluidas). A partir de los 45 años, la capacidad de defensa de esos radicales libres es menor y es a partir de esa edad donde aparece el envejecimiento y se recomienda que estos alimentos estén más presentes aún en la dieta.

¿Y por qué la fibra es importante? La fibra es la parte de los vegetales que "afortunadamente" no digerimos, es un factor dietético preventivo de enfermedades porque aunque a nosotros no nos alimente como otros nutrientes (proteinas, grasas, minerales, azúcares...), sí alimenta a la microbiótica intestinal, la masa bacteriana intestinal en la que se encuentran cerca de 400 especies, que regula nuestro digestión, fortalece nuestro sistema inmune y crea una barrera de protección ante otros microorganismo no deseados.

En definitiva, los alimentos clave son las frutas y las verduras, el vino tinto, el té y el café, el aceite de oliva, el pescado y las legumbres. Esta es la dieta ideal y no se conoce otra mejor. Y encontramos referencias a esta dieta en todas las disciplinas, y por estar donde estábamos, el Dr. Fulgencio destacó dos pasajes del Quijote, donde Cervantes cita algunos constituyentes básicos de esta dieta, o algún plato típico como la olla podrida, que aún hoy se prepara en algunos pueblos de España. 

Un placer escuchar los conocimientos de este gran científico que sigue investigando y descubriendo importantes teorías a un público ávido de información, donde las preguntas se sucedíann una detrás de otra, deseando que no se fuera tan pronto, y que siguiera contándonos muchas más cosas, esperamos volver a leerle o a escucharle muy pronto.