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sábado, 18 de mayo de 2024

De lecturas y paseos con Youssef El Maimouni

Celebramos la Semana Cervantina 2024, como no podía ser de otra manera, con buena literatura. En esta ocasión, de la mano de Youssef El Maimouni, lectores de Tánger y Tetuán se unieron en un club de lectura con el autor que tuvo lugar en la biblioteca del Instituto Cervantes de Tánger el viernes 26 de abril, para comentar todos los aspectos de la novela. Y el sábado 27, pudimos disfrutar de un paseo urbano por los lugares de Tetuán mencionados en la novela

Comenzamos el club conociendo la vida del escritor Youssef El Maimouni, que nace en Ksar el Kebir y con apenas dos meses de vida le llevan a un pueblo de Cataluña donde crece preguntándose por sus orígenes en múltiples ocasiones, y escoge así estudiar filología árabe por consejo de un profesor de instituto. Nos contaba que sus nociones del árabe hasta entonces procedían sobre todo del ámbito religioso, y pensó que estudiando filología podría completar esa visión, finalmente fue una carrera que disfrutó y sufrió a partes iguales, pero sí cumplió su objetivo. Ahora, además de escribir para ese puente imaginario entre ambas orillas que tanto nos gusta, dedica su tiempo a escuchar y a ayudar a otros como educador social.

El escritor Youssef El Maimouni durante el club de lectura, en la Biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger

Con esta primera novela, el escritor comienza una trilogía de la discriminación, que está cerca de terminar con la publicación del tercer título. La ópera prima que nos ocupaba esa tarde es una novela histórica para algunos y del viaje del héroe para otros. Un libro contado en esta ocasión desde el punto de vista marroquí, de los marroquíes que fueron a luchar en la guerra civil española. Para él, era importante contarlo desde la perspectiva de esta otra orilla, en contraposición a la de otros escritores con los que no comparte esa visión del moro salvaje, citando a Arturo Pérez Reverte. Esta novela es una actitud, una respuesta, es política y es confrontación a tantos estereotipos, discriminaciones y visiones sesgadas del otro. Era necesario escribir sobre ello y Youssef lo ha hecho y muy bien. Otros escritores que para él también se han posicionado y a los que admira son Saïd El Kadaoui, con quien también realizamos un club de lectura en 2020, Mohamed El Morabet, Meryem El Mehdati, y los cómics de Nadia Hafid

Comienzo de la ruta en la antigua plaza del Feddan.

El escritor nos contaba que la historia, la idea de la novela, parte de la anécdota, de los testimonios personales de la gente mayor del pueblo de sus padres, y aunque el discurso a veces es victimista y los recuerdos tienden a alejarse frágilmente de la realidad, fueron la base perfecta para comenzar esta aventura tan bien hilada. Las fuentes de información que el escritor ha utilizado, además de estos testimonios personales, han sido fundamentalmente noticias de prensa. Y el gran trabajo, desde su punto de vista, ha sido leer y releer gran cantidad de novelas y ensayos sobre este tema. De ahí destacó a grandes autores a los que admira como Barea, Sénder o Madariaga. Otro aspecto que no ha detectado en algunos autores y quería incluir en esta novela, era el punto de vista de las mujeres, aquellas que querían quemar los cuarteles que albergaban a hijos y a maridos, y que se quedaron toda una vida esperando en sus pueblos a seres queridos que nunca volvieron, y si lo hicieron, nunca indemnes, esos héroes anónimos. El otro ingrediente fundamental en el que el autor confía para escribir novela y no ensayo es la emoción, la magia que debe suceder para que la carga emocional que transportan las palabras lleguen al lector. Y aquello que quiere desechar en esta novela: la nostalgia, por ser un elemento que obvia los lados oscuros.

 
Youssef Maimouni hablando de los no lugares al comienzo de la ruta.

Con la investigadora María Rosa de Madariaga tampoco coincide en todo, ¿realmente se alistaron de forma voluntaria los miles de marroquíes que fueron a la guerra civil española? ¿hasta qué punto influían los qaids e imames de los pueblos y duares? ¿qué propaganda se utilizaba para convencer a campesinos y agricultores? ¿era la pobreza la principal causa del alistamiento de marroquíes en el ejército español? Algunos decían que el lema era ir a matar infieles, judíos, marxistas..., sin embargo el autor discrepa aquí también, ¿qué iban a saber todos esos hombres a lo que iban? En la novela, Youssef pone sobre la mesa las preguntas y las posibles repuestas con gran respeto, dejando al lector imaginar su propia visión, confiando en el criterio de los que han querido llegar hasta la novela. Por eso en esta historia, la bondad y la maldad no entienden de nacionalidades, pero sí de envidias, de antiguos odios y de gente sin escrúpulos. En el otro extremo, la calidad de las personas, las bondades de los hábitos, la unión de religiones y culturas, ingredientes que también se sirven en esta suculenta historia, que entre otras, nos cuenta geniales anécdotas de los cocineros marroquíes que también participaron en la contienda, y su gran actuación frente a las huelgas de hambre de los grupos de regulares marroquíes en el ejército español. Todo en esta novela es fascinante.

Esta trilogía, además de la discriminación, idea con la que Youssef comenzó a escribirla, tienen otros punto en común: los títulos son preciosas metáforas, la primera sacada de un versículo del Corán, Cuando los montes caminen, y el segundo título, Nadie salva las rosas, de unos versos de Mahmud Darwish. En ambos, el autor juega a confundir al lector llamando al protagonista como él mismo, Youssef, aunque asegura estar más presente en otros personajes que en el protagonista. Hubo discrepancias, de hecho sobre el protagonista, ¿seguro o indeciso? Un niño que se convierte en adulto después de pasar por diferentes vicisitudes, el viaje de un héroe transformado por atrocidades por las que nadie debería pasar. 

Destacamos a otros personajes por su importancia en el libro, y con los que el autor dice sentirse más identificado, por ejemplo el sabio sepulturero. Y por supuesto tuvo su lugar en el debate el temido y aguerrido General Mizian, tan conocido por su papel en la creación y reclutamiento de la guardia mora de Franco, y que en la novela aparece muy bien retratado. Al contrario, encontramos un personaje que despertó grandes simpatías, hablamos de Topo, que empieza con una aparición secundaria y va cobrando relevancia a lo largo de la historia. Y de Dada, un fantástico personaje que le permitió hablar de la esclavitud, y también de la sororidad, en aquella época. En contrapartida, las ciudades de esta novela no tienen nombre y los capítulos tampoco tienen título. Y nada en esta obra es inintencionado.

El escritor hablando de las fosas comunes, en la puerta del cementerio musulmán, una de las siete puertas de la medina de Tetuán, Bab Mkabar.

Los lectores destacaron el duro enfoque de la guerra retratado en el libro, y en consecuencia de la historia, con un final acorde, y redondo. Otros la cantidad de palabras árabes presentes en la novela, sin glosario ni explicación, también intencionado, a Youssef le gustaría que se conocieran más palabras en árabe en España, quizás tantas como en Marruecos se conocen de la lengua española. Otros lectores destacaron las narraciones bien tratadas, amenas, incluso al narrar episodios bélicos, con reflexiones que ilustran y aportan valor a la narración. Youssef mantiene la tensión con una técnica literaria muy libre pero muy acertada y con preciosas metáforas, además de otros elementos también presentes: tradiciones, chascarrillos, útiles de la vida cotidiana de la época, aspectos religiosos, de unión y de esperanza, historia, cultura, pinceladas antropológicas... Este libro nos ha cautivado y no podemos dejar de recomendarlo a todos los lectores. La lengua de escritura también abrió el debate de las lenguas, para Youssef el castellano es su lengua literaria, en casa utiliza el catalán, y en el marco académico conoce y maneja el árabe, pero se siente más libre y confiado escribiendo en castellano. 

Desde la puerta Bab Mkabar, subiendo camino a la Alcazaba.

El autor dejó claro en diferentes ocasiones que no pretendía escribir una novela didáctica, y que tampoco escribe para entretener, sin embargo, muchos estuvimos de acuerdo en que es una novela que invita a la reflexión, apta para jóvenes y adultos, para un público amplio. Y es un novelón que ha conseguido narrar el horror de la guerra desde esa emoción que mantiene al lector en vilo, con informaciones históricas tan respetuosas como apropiadas. El libro consiguió gran éxito de lectores en ambas bibliotecas, además de una lección de humanidad incomparable, y la fuerza del amor ante la crudeza y el horror de una barbarie que nunca debería haber existido. 

El sábado, de paseo por Tetuán, pudimos visitar algunos cuarteles de la ciudad, la antigua Delegación de Asuntos Indígenas y los cementerios, tan presentes también en el libro. De los cementerios y enterramientos destacó la cantidad de fosas comunes en España donde se han encontrado restos de marroquíes junto a republicanos. 


Visita al cementerio español de Tetuán durante el paseo.

En la novela, aparece diferentes lugares de Tetuán, desde los cuarteles antes mencionados hasta el importante hospital militar o las instituciones administrativas. A principios del s. XX no había tantas concentraciones urbanas, y Tetuán era una de las ciudades más importantes. El aeródromo, puente aéreo entre Tetuán, Algeciras y Sevilla, fue un punto clave en la guerra civil española, y algunos lo destacan ya mucho antes como punto fundamental durante la IGM. A las afueras de Tetuán había campos de concentración, donde también había marroquíes que se rebelaron para no participar en la guerra civil española. Tetuán fue una ciudad clave en la historia militar española, y esta novela, entre otras cosas, también deja constancia de ello. El paseo fue fantástico, con muy buena compañía, entre escritores y lectores de dos fantásticas ciudades llenas de historias y enclaves de ensueño.

A lo largo del paseo, Youssef nos explicaba por qué no aparecen los nombres de las ciudades en el libro, apostando por el no lugar, confiando en que los lugares lo conforman las personas, y ellas sí están presentes. Para muchos, nos decía, sí es importante el lugar, y ahí está el origen del fascismo y la discriminación. Nos quedamos con ganas de más libros de Youssef, de más encuentros, debates y reflexiones. Y ya le hemos dicho que pase por la biblioteca cada vez que venga a Tetuán. ¡Gracias por celebrar el Día del Libro y la Semana Cervantina con nosotros!

Fin de la ruta, con la alcazaba al fondo, en la nueva plaza del Feddan de Tetuán.

miércoles, 28 de febrero de 2024

La ruta de las espías del Estrecho, en Tetuán

El pasado jueves 22 de febrero, la escritora Mariángeles Chozas nos ofrecía todo su conocimiento sobre el espionaje femenino de la primera mitad del s. XX en un paseo urbano que para ella supone una práctica habitual que lleva varios años realizando, aunque en esta ocasión, por primera vez, lo hacía al otro lado del Estrecho, al otro lado de esa calle de agua, como ella lo llama, en nuestra ciudad de Tetuán, y rodeada de un público numeroso y entusiasmado por realizar esta ruta que dio a conocer lugares, personajes y épocas históricas que destacan la importancia del estrecho de Gibraltar a lo largo de la historia, y de esa historia común que compartimos ambas orillas. Desde Algeciras, un grupo que sigue fiel las rutas de esta escritora, la siguió también hasta Tetuán. 

Comienzo de la ruta en el salón de actos del Instituto Cervantes de Tetuán.

Comenzamos la ruta en el Instituto Cervantes de Tetuán, casa de Sira Quiroga en la serie de televisión del libro El tiempo entre costuras, importante espía ficticia, aunque más conocida que otras espías reales, que nos estaban esperando para conocerlas esa tarde. En este espacio Mariángeles nos contó dónde comenzó su pasión por el mundo de las espías, con Rosalinda Fox, su preferida, la inglesa de Guadarranque, de la que lleva años oyendo historias, y con las que ha creado la biografía novelada Las doncellas de la espía. ¡Con ella empezamos!

Y para hablar de ella nos fuimos a nuestro primer destino, al actual Palacio Real, donde estaba la Alta Comisaría de Tetuán, para hablar de Rosalinda Fox, pareja del alto comisario Beigbeder. Rosalinda nació en 1914 en una preciosa casa colonial en Calcuta, la joya de la corona de la colonia británica. Con apenas quince años, Peter Fox se enamora locamente de ella, se casan y tienen un hijo. Para amamantar a ese hijo, además de una nodriza, compran una vaca, con la que parece que Rosalinda contrae una enfermedad para la que la auguran pocos años de vida, meses, y que sin embargo no resulta así, ya que acabó muriendo con más de 90 años. Después de pasar por un balneario en Suiza, se establece en Estoril (Portugal), donde conoce a la mujer del general Sanjurjo, militar en el exilio. Es por este, y en una visita que les hace en Berlín, que conoce a Juan Luis Beigbeder, que se enamora perdidamente de ella, y con el que se instala después en Tetuán, en un chalecito en La Cornisa. A Beigbeder, gran diplomático que ganó dos guerras a base de negociaciones, y sin disparar un solo tiro, lo mandan como alto comisario a Tetuán para  reclutar tropas para el golpe de estado que se estaba gestando. Ambos se aprovechan el uno del otro para obtener información, Rosalinda intenta que España no entre en la IIGM, de la mano del Eje, para lo que repite a Beigbdeder que recuerde que Inglaterra jamás había perdido una guerra, y este a su vez la envía a buscar información por las carreteras de Marruecos en el famoso Austin rojo, aventura en la que descubrió que los franceses tenían tropas preparadas en la frontera para atacar en caso de que España se aliara con Alemania. En medio de todo esto, la operación Fénix, en la que Alemania le prometió a Franco el peñón de Gibraltar si se metía en la guerra con ellos. Churchill dijo de ella que cambió el rumbo de la segunda guerra mundial.

Primera parada de la ruta con el Cine Español al fondo. 

Al acabar la guerra española, a Beigbeder lo envían a Madrid, descubre que la Gestapo está detrás de Rosalinda, y la hace salir de España cruzando la frontera por las dehesas de Badajoz, para instalarse en Portugal. A Beigbeder lo destierran a Ronda, después de sustituirlo por Serrano Suñer, y Rosalinda aparece en Guadarranque, una aldea de pescadores de San Roque, con Gibraltar a su izquierda y Marruecos enfrente. Dicen que la idea de instalarse allí fue de Beigbeder, para poder ver Marruecos desde allí, pero Mariángeles opina que no es cierto, ya que Rosalinda fue allí con su amante de turno, y a Beigbeder le fue a visitar, más por pena que por otra cosa, en contadas ocasiones.

Rosalinda quiso montar en esa pequeña aldea un complejo de lujo, con campos de golf, polo y canódromo, compró terrenos en ese entorno paradisíaco y creó una sociedad para poner en marcha su particular costa dorada, y construyó un hotel que hoy día sigue en pie, aunque convertido en una ruina. Sin embargo, Franco, o más bien su mujer, Carmen Polo, no tenía a Rosalinda entre sus amistades preferidas, y el regalo que Franco quiso a hacer a Gibraltar, la refinería de Gibraltar, decidió instalarla justamente en los terrenos adquiridos por Rosalinda para su proyecto. Ahí comienza su declive, sus socios dejan de querer serlo, se le muere su hijo, perdió todo su dinero, y acaba asistida por los servicios sociales de San Roque. Con 96 años y la cabeza un poco perdida, contaba su vida en el hospital, a la que nadie daba crédito, hasta que apareció la novela de María Dueñas y en aquella pedanía pusieron en valor las historias de la inglesa de Guadarranque, con la que habían compartido paseos, peluquería e incluso asistentas. 

Los visitantes en el actual Palacio Real de Tetuán, donde estaba la Alta Comisaría en los años 30.

Llegamos al Casino Español de Tetuán, situado en la céntrica Calle Mohamed V, antigua Calle del Generalísimo, donde Mariángeles nos contó la interesante historia de Elfrida Churchill, amiga de Rosalinda Fox, con la que acostumbraba a pasar las fiestas de fin de año en la Venta Miraflores, de San Roque, punto neurálgico y nido de espías en la época.

Hija de una gibraltareña de origen italiano, y de un Churchill, ingeniero inglés que llegó a Algeciras para hacer el trazado del ferrocarril, y primo por línea bastarda del primer ministro inglés, Winston Churchill, ella era conocida como Lady Churchill. Se movía en las fiestas de alto copete que sucedían desde Algeciras a Gibraltar, pasando por Tánger y Tetuán, allá donde hubiera importantes dirigentes, militares o gente de influencia de la alta sociedad, por eso en Tetuán escogimos el casino español, como lugar en el que seguro pasó mucho tiempo esta mujer arrolladora, bailarina, guapa, inteligente, educada y muy elegante. Tenía tantas cualidades que los servicios de espionaje británicos pasaron por alto sus orígenes italianos, enemigos en guerra, al contratarla para controlar el movimiento de tropas desde El Estrecho. Elfrida llegó a tener hasta seis nombres diferentes, y parece que fue ella en la que se basó Ian Fleming para diseñar a la primera chica Bond. 

Se dice de su casa en Algeciras, Villa Aida, cuyo nombre en clave era el nido, que era el punto cero de reunión del espionaje británico en España, y desde donde se llevaban a cabo las operaciones contra italianos: interrogatorios, torturas... la casa ya no existe, pero sí el árbol que se plantó allí, y no de forma inocente, un ciprés de los pantanos, pues Mariángeles aprovechó para contarnos la misión de los árboles durante la guerra, indicando un lugar o una posición. Actualmente, este ciprés se encuentra al lado de la oficina de correos de Algeciras, está precioso y siempre frondoso.

Ruta de las espías del Estrecho en Tetuán.

De los casinos, y pasando por La Cornisa de Tetuán, nos vamos a las estaciones de tren, por donde aparecen nuestras dos últimas espías. La primera en el barrio de ingenieros (llamado popularmente geniores), donde estaba la estación de tren que venía de Martil, y que se proyectó para cubrir Chauen y el Rif. Allí descubrimos a Margarita Ruíz de Lihory, más conocida como la Mata Hari española, a la que enviaron como corresponsal de prensa a cubrir la Guerra del Rif, donde conoció a Abdelkrim El Khattabi, uno de sus grandes amores. Acusada de ser espía doble, medió en la liberación de prisioneros españoles capturados precisamente por abdelkrim. Salvó a Franco de la muerte hasta en dos ocasiones, de una emboscada en el Rif y de una herida en un brazo, gracias a sus conocimiento de enfermería, y dicen que era la única que se atrevía a llamar de tú al caudillo en público. 

Terminó la carrera de Derecho en dos años, en vez de en cinco, y prefirió los temas de ocultismo de la gran biblioteca de su padre a las creencias religiosas de su madre. Tuvo cuatro hijos muy joven, pero muy pronto descubrió también que había venido a este mundo para algo más que para ser madre y esposa. Con un marido infiel, cuando murió su padre, decidió abandonar la casa familiar y emprendió un viaje por Francia y Europa donde tomó contacto con otras religiones que cambiaron su concepto de la vida y la muerte. Fue también una gran activista a favor de los derechos de las mujeres.  

Se le han atribuido romances con Miguel Primo de Rivera, Manuel Aznar, el cardenal Benlloch y Henry Ford. De Marruecos se fue a América, donde dilapidó su fortuna, y llegó a España poco antes del golpe de estado. Se instaló en Madrid con sus hijos, y al morir la pequeña, Margot, de leucemia con 16 años, uno de los hijos acusó a la madre de haberle cortado la mano, sacado la lengua, los ojos y el vello púbico. Aunque silenciaron el caso desde el Palacio del Pardo, el informe del forense certificó que al cadáver le faltaba todo lo anterior, y también descubrieron en casa de Margarita cabezas de animales muertos. Se habló de tráfico de joyas y drogas, de utilizar a los animales para el transporte de todo tipo de sustancias, y también se sospechó de magia negra, de sectas y rituales, y un sinfín de especulaciones. Los que algunos no saben es que es de esta mujer de donde viene la coplilla popular: En la calle Princesa vive una marquesa / con su hija Margot, a quien la mano cortó / Moraleja, moraleja, esconde la mano que viene la vieja. 

Reflejo del grupo en la cristalera del Centro de Arte Moderno de Tetuán,
última parada, antigua estación de tren Tetuán  - Ceuta.

Y llegamos a nuestro último punto, el Centro de Arte Moderno de Tetuán, la antigua estación de tren Tetuán - Ceuta, por donde algún día llegó a esta ciudad Larissa Swirsky, la rusa, a la que le gustaba llamarse la reina de corazones. Nacida en Odessa, es de las pocas supervivientes de la familia Romanov que escapó con vida de la revolución bolchevique. De toda la riqueza de la familia, tan sólo pudo salvar un anillo con un gran diamante, de un brillo extraordinario, hasta el punto que allá donde iba se la reconocía por esta joya. 

En su viaje por Europa, conoce en Cannes a un militar español con el que se casa y se instala en Sevilla. Tiempo después, lo envían a Ceuta, donde Larissa conoce a Anita Colombo, posible nombre ficticio, puesto que es una mujer de la que no se sabe nada, pero es la que propone a Larissa trabajar para los servicios secretos alemanes y la trae a Tánger y a Tetuán, desde donde iba y venía a Ceuta. Aquí la preparan la adoctrinan, y sobre todo la convencen, entre otras cosas, prometiéndola vengar los daños que le hicieron a su familia, y recuperar la riqueza familiar. Al marido le vuelven a trasladar, esta vez al Campo de Gibraltar, y alquilan una casa a pie de playa en Puente Mayorga. La misión de Larissa era de informar de dónde estaban situados los barcos ingleses, así iba y venía a Gibraltar con el pretexto de hacer compras, y siempre con su hija, un buen salvoconducto para no levantar sospechas.

Cuando su hermana la visita en una ocasión para pasar una temporada con ella y le comenta los saqueos de los nazis en Europa y los campos de concentración y exterminio, cuenta su hija que Larissa empieza a llorar desconsoladamente y se propone actuar como agente doble para expiar todo el daño que había hecho sin saberlo. Nunca la descubrieron, pero los alemanes sí sospecharon, y en una ocasión la propusieron subirse a una trasatlántico para desarrollar una misión en Argentina, la inteligencia aliada se enteró de que lo que pretendían era deshacerse de ella en alta mar y la alertaron con tiempo, ella se excusó de la misión aludiendo a motivos personales. Tanto Larissa como Rosalinda intentaron evitar la Operación Félix y que Hitler no se hiciera con las llaves del Estrecho.

Una cosa nos quedó clara esa tarde, todas las espías compartían belleza, riqueza y conocimiento, y todas acabaron también en la mendicidad o terminando sus días en condiciones deplorables, contando su vida cuando ya se les había ido la cabeza. Mariángeles ha ido conociendo a estas espías, en los libros o en fuentes de primera mano, como hijas, amigos o cuidadores de estas mujeres. Su ímpetu e interés le ha llevado a celebrar interesantes rutas dedicadas a sus vidas, tan desconocidas y trepidantes, a ambos lados del Estrecho. ¡Nos encantó la ruta y la presencia y generosidad de Mariángeles!

miércoles, 18 de octubre de 2023

Una semana, un libro, un autor

Marruecos es el amor de mi vida, culturalmente hablando.
Gonzalo Fernández Parrilla, presentación de Al sur de Tánger en Dar El Oddi, Tetuán, 10 de octubre de 2023.

Presentación del libro Al sur de Tánger en Dar El Oddi,
con 
Jalal El Oddi y Gonzalo Fernández Parrilla.
Gonzalo Fernández Parrilla está cautivando al público lector que vive o camina entre estas dos orillas que unen el mar Mediterráneo, España y Marruecos, con su primera novela, inclasificable según los lectores, Al sur de Tánger. No es este su primer libro, pues este arabista, profesor universitario, investigador y periodista, ha saltado a este género después de diferentes estudios, traducciones y recopilaciones, en las que ha participado como arabista y especialista de la lengua y la cultura arabo-musulmana. Con este libro se desmarca de esas publicaciones académicas para acercar, a todo el que quiera conocer, con sus luces y sombras, lo que nos une y nos acerca, como buenos vecinos, con tanta historia y costumbres compartidas: porque más allá de la lengua y la religión existe la afinidad con las personas, que es lo que ha ocurrido, aseguraba el escritor este martes en Dar El Oddi. 

Surge así este libro de viajes, Al sur de Tánger: un viaje a las culturas de Marruecos, que es en realidad un viaje intelectual por esa riqueza diversidad y cultural que tiene este país, porque también en palabras del autor: cuando las relaciones políticas son tan complejas, es importante que las relaciones culturales sean más fuertes. Y así lo descubrimos el martes 10 en el Espacio Cultural de Tetuán Dar El Oddi y en el club de lectura que celebramos el viernes 13 en el Instituto Cervantes de Tetuán, junto a los lectores del Instituto Cervantes de Tánger, al que acompañaba el sábado una ruta literaria por la ciudad de Tánger liderada por el escritor

Cuarenta años lleva Gonzalo aprendiendo la lengua árabe y la cultura arabo musulmana, desde que en 1983 llegó a Tánger por primera vez, a bordo de un ferry, como comienza su libro, y que no termina ahora, pero sí conmemora con esta publicación todos los amigos, las aventuras y las experiencias recopiladas en todo este tiempo. Fue vaciando la maleta de estereotipos y llenándola de amigos y nuevas ideas. En esta ocasión, durante el club de lectura, que no es nuevo pero sí reciente, aseguraba ser el formato que más le gustaba de actividad cultural, donde cada cual podía sentirse libre de expresar comentarios y sensaciones sobre el libro, incluido él mismo. 

Comenzamos el club comentando lo interesante del libro por lo que da a conocer y cómo, motivando a seguir investigando y conociendo esas referencias locales o compartidas entre ambos países, de forma didáctica, ya que al autor no puede escapar de su labor como profesor. Un libro que no quieres terminar, comentaron los lectores, porque cada página descubre episodios de forma amena y con un lenguaje exquisito. Gonzalo nos contaba que con este libro quiso contribuir a desmontar los estereotipos sobre Marruecos, ese orientalismo tan presente en el imaginario occidental, para abrir caminos hacia otros lugares a través del arte, los museos, el cine, la música, la literatura... muchas referencias de todas ellas, y especialmente una obra: El pan desnudo o El pan a secas, de la que esperamos, por qué no, una traducción suya, que mantenga el ritmo, la fuerza y la sutileza de la obra original. 

Club de lectura del libro Al sur de Tánger en el Instituto Cervantes de Tetuán, 13 de octubre.

El título, un juego con otras publicaciones: Al sur de Granada, del inglés Gerald Brenan, o Al sur de Tarifa del diplomático español Alfonso de la Serna, que tiene a Tánger como punto de partida, punto de llegada tradicional a Marruecos, primera impresión del país. Marruecos empieza aquí para muchos españoles, y aunque el libro no está escrito con un orden geográfico o cronológico, el orden lo impone el imaginario del escritor en un invisible hilo conector que une un capítulo con otro; sí tiene un tema transversal en todas sus páginas: las relaciones hispano marroquíes. Además del título, la portada ocupó un espacio en el debate, de corte orientalista, confesaba no sentirse del todo cómodo al principio con la imagen escogida por la editorial, pero descubrió que también era sugerente, y podía ser esa puerta que se abre a la variedad de culturas que nos ofrece este estimulante libro de viajes al conocimiento. Las cuatro ediciones del libro así lo abalan.

Algo que pone de manifiesto el libro es que de todo se puede hablar, porque de todo se habla en él, sin herir sensibilidades ni disgustar a nadie, más bien al contrario, exponiendo la información y las investigaciones de cuarenta años de pasión y profesión, con respeto y confianza, que el lector puede sentir en cada página. Y un tema constante: la modernidad, a través de todas las referencias culturales aparecidas desde la segunda mitad del s.XX hasta ahora. Una modernidad que tradujimos en el debate por democracia y libertad. Por todas estas referencias algún lector plasmó su visión del libro: Me gusta el libro porque pone de manifiesto que Marruecos no cabe en un bazar, agradeciendo al autor todo lo expuesto, ampliando esa identidad marroquí a otra escala, más abierta, moderna y vanguardista.

Gonzalo aseguraba que un traductor es el mejor conocedor del texto original, y él como traductor y revisor de traducciones por su labor en la Escuela de Traductores de Toledo, tiene amplia experiencia en este campo. Desde el público le asignaron el oficio de traductor cultural, por ese vasto conocimiento de Marruecos desde el punto de vista académico y también vivencial. Asegura sentirse marroquí por las más de cuatro décadas dedicadas a investigar y a conocer la riqueza del país.

Lo más complicado para él ha sido hablar de política interna o la parte autobiográfica, que eliminó en buena medida por consejo del editor, aunque dice que todavía hay mucha, pero muchos lectores no detectamos tanta, dejándonos con ganas de saber mucho más sobre este excelente escritor, humilde, ameno y apasionado. El fútbol, las mujeres, los judíos, las libertades individuales, los emblemas nacionales como el león del Atlas o la estrella de la bandera marroquí aparecieron también en el debate por parte de los lectores. Del fútbol, a raíz del mundial 2023,  Gonzalo confesó que no era para él un verdadero motivo de unión entre países, pues permite desatar los fervores nacionalistas, y eso le turba, no lo apoya. Ante la pregunta, ¿en qué se puede avanzar más en Marruecos? el escritor lo tiene claro: en igualdad económica y de género. Algunos lectores destacaron que sólo falta en este libro la dimensión económica, algo para el autor mucho más fácil de ver en estos cuarenta años, las transformaciones económicas y estructurales, que la transformación de las mentalidades. 

Comienzo de la ruta literaria en la plaza del Zoco Grande 
y primera parada en la medina, camino del Zoco Chico.

Todavía con la emoción en el cuerpo, el sábado nos juntamos lectores e interesados en el Cinema Rif de Tánger, antiguo Cine Rex, para comenzar la ruta literaria: del Zoco Grande al Zoco Chico para terminar en la Kasbah, en el Museo de Arte Contemporáneo. Desde el Cine Rif el escritor nos invitó a mirar el paisaje donde pudimos encontrar el minarete de una mezquita, la cúpula de una iglesia y un edificio diseñado por el arquitecto del Gran Teatro Cervantes, actualmente en remodelación. Durante la ruta nos contó a las más de setenta personas que le acompañábamos, anécdotas del Hamam Franco, la Pensión Amar, cuyo nombre ya nos indica lo que sucede en el interior de sus alcobas, una calle dedicada a Vicente, importante por traer los churros madrileños a Tánger, o los jardines de la casa de Barbara Hutton. Finalizamos la ruta literaria en el magnífico Espacio Cultural y Artístico Riad Sultan de Tánger, de la mano de Zoubeir Ben Bouchta, dramaturgo y director de este magnífico teatro, que cuenta con una destacada programación semanal. 

Lo mejor de esta semana, además de intercambiar experiencias y conocimiento, ha sido las ganas que Gonzalo Fernández Parrilla nos ha dado de seguir leyendo y consumiendo cultura, sus libros, traducciones y colecciones de libros de la Escuela de Traductores de Toledo, disponibles en la biblioteca, pueden ser un buen comienzo. El autor nos invitó igualmente a visitar su página de Instagram, Otro Marruecos, donde recoge y difunde información sobre Marruecos pasada por su tamiz. Esperamos volver a tener un club tan multitudinario e interesante próximamente, quizás con el siguiente libro divulgativo de este gran investigador y escritor, gracias Gonzalo, te esperamos en Tetuán en otro de esos viajes tuyos. 

Colofón de la ruta literaria con la lectura de los textos en inglés, árabe, francés y español
en el Espacio Cultural y Artístico Riad Sultan de la Kasbah de Tánger. 

lunes, 20 de febrero de 2023

Desafiando al maktub con Yassine Mech-hidan: club de lectura y paseo urbano

Este viernes, un fornido grupo de lectores desafiamos al maktub con Yassine Mech-hidan, joven hispanista que encuentra refugio en la lengua española desde que ambos se encontraron. Es esta la lengua en la que escribe, siente y piensa, como ha dejado plasmado en sus dos libros publicados hasta ahora: Desafiando al maktub y Lilith, dos títulos que muchos lectores pudimos disfrutar y comparar aprovechando la presencia del autor para este club de lectura. Destacamos esa tarde la presencia en la tertulia del club de lectura de Ceuta, que tanto enriquece los debates al compartir lecturas.

Yassine comenzó el club de lectura hablándonos de su periplo personal antes de adentrarnos en el de Ali, nombre ficticio otorgado a un personaje real, el protagonista de su primer libro y al que dedicábamos, principalmente, este club. La infancia del autor se desarrolla en Yebel Dersa, protegido por el imam del barrio ante peligrosas situaciones desconocidas para un niño de diez años, y que podrían haberle llevado a terribles sucesos relacionados con un 11 de marzo de 2004 en Madrid. Entonces no, pero después comprendería muchas cosas, y todas esas experiencias conforman su visión de la vida y su fuerte personalidad. 

Algunos participantes del club de lectura con el autor, en la biblioteca.

Esa inquietud e interés de un chaval despierto, además de protección, le llevó a conocer al protagonista del libro, intuyendo casi sin conocerle que era una persona muy especial. Y así fue, tan especial que, después de que Yassine se sorprendiera cada día con diferentes historias que este narraba sobre su vida, decidió comenzar a grabarle para pasar todas las anécdotas a un libro que le regaló, ya publicado, a su protagonista, personaje que aun sigue vivo y que esperamos conocer en algún momento. Ali le contó durante años su vida en árabe, francés, e incluso italiano, y Yassine consiguió reformular la historia en español, convertida en trepidante biografía. Esta sucesión de lenguas previas a la creación del libro nos llevó a recordar a Mohamed El Morabet, Mohamed Chukri y Paul Bowles, y esa cantidad de libros escritos por este último gracias a las narraciones, en diferentes lenguas, de los primeros. Los años 70 y 80 narrados en el libro, y el tráfico de hachis de la época nos llevó a recordar Harraga, de Antonio Lozano, e Hijos de Torremolinos, de James A. Michener. 

También la dura infancia de Ali, el protagonista del libro, nos recordaba la emigración rifeña a Tetuán que Chukri nos narra en sus primeros libros, de la misma época, y yéndonos un poco más lejos, a las trepidantes peripecias de Sinhué el egipcio, de Mika Waltari. Algún lector se emocionó recordando la infancia del protagonista, todas las veces que Ali tropieza y se recompone, a todos los "Alis" a los que el autor dedica el libro, con la esperanza de que todas las piedras sirvan de pausas necesarias para coger impulso y continuar hacia adelante. Unas pausas que, sin embargo, y hablando de la forma, no encontramos en el libro en forma de capítulos. La ausencia de capítulos conforman una lectura continuada, que algunos lectores alabaron y otros criticaron.

Durante el club, los lectores destacamos la importancia del terremoto de Agadir, del que Yassine dice que hay muy pocos testimonios escritos; la importancia de la educación y el aprendizaje de lenguas, y lo bien reflejado que está el contexto histórico de Tetuán y de Marruecos en las décadas retratadas en el libro. Satisfecho, el autor, confirmó que eran estos los mensajes que quiso trasladar en su historia. Relacionado con su siguiente libro, que nada tiene que ver con el primero, algunos lectores destacamos la conexión entre ambos títulos: la rabia, un desasosiego que el autor no puede evitar transmitir, buscando además la literatura como refugio desde donde compartir sus preocupaciones. 


Y con todos los temas comentados, y después de una bonita sesión de fotos en la biblioteca, comenzamos el paseo urbano con el que finalizaba el club de lectura y al que invitamos a un grupo de estudiantes del IES Albayzín de Granada, que visitaban Tetuán en un precioso viaje literario, en el que habían podido leer la primera parte del libro, y junto a los que descubrimos la casa del ensanche en la que vivía Ali con su familia española, uno de los primeros edificios del ensanche, la plaza Primo, el secreto de los relojes de la iglesia que aparece en el libro, o el majestuoso y extinto Hotel Nacional y los cines Monumental y Español; antes de adentrarnos en la medina por la plaza de España, para visitar la judería y llegar a Bab Okla, principal puerta de entrada a la ciudad desde la época de Cervantes con sus cautivos, hasta el s. XXI.

Deseamos a Yassine mucha suerte con sus futuras publicaciones y le agradecemos su tiempo, su coraje y su sonrisa, siempre puesta, con la que nos ha regalado preciosos momentos de lectura y de encuentro. Muchos lectores se quedaron con ganas de organizar otro encuentro centrado en su segunda novela, le invitamos de nuevo a discutir esa segunda novela, en la biblioteca, cualquier día, en cualquier momento, en este lugar de encuentro que también aparece en sus libros, y que consigue hacernos sonreír a nosotros.

lunes, 23 de abril de 2018

El Madrid y el Tetuán de Arturo Barea


Ruta Cervantes: El Tetuán de Arturo Barea. 
Bonita ruta por el Tetuán de los años 20 de la mano de Abdelmouttalib Maimouni en el marco de la Fiesta del Libro de Tetuán 2018. Abdelmouttalib Maimouni es un hispanista especializado en la literatura española de temática marroquí y un apasionado lector que con mucho rigor analiza y disfruta difundiendo todo lo que lee. Después de haber leído en el club de lectura de febrero La ruta, segundo volumen de la trilogía de Arturo Barea La forja de un rebelde, decidimos realizar un paseo urbano por Tetuán con los ojos con los que el escritor Arturo Barea retrató y reflexionó acerca de los lugares e hitos de ese momento histórico en esta convulsa ciudad de Tetuán, de la mano de Abdelmouttalib, que como gran conocedor, nos permitió comparar la visión del escritor con la de otros autores que han hablado de Tetuán en sus novelas: María Dueñas, Ramón J. Sénder, Fernández Arias o José Díaz Fernández.

Veníamos motivados por la ruta Cervantes celebrada en Madrid durante la exposición La ventana inglesa, maravillosa muestra bibliográfica dedicada al autor y de la que tenemos el catálogo en la biblioteca. Esta ruta mostraba el Madrid de Arturo Barea reflejado sobre todo en el primer y último volumen de la famosa trilogía: La forja y La llama, con dos maravillosas historiadoras que transmitían lo que había y lo que escondían los textos, un apasionado viaje por el Madrid de principios de siglo que pasaba por algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad como el Edificio del Fénix o la Telefónica, y que terminaba en la nueva plaza Arturo Barea, en pleno barrio de Lavapiés, en las antiguas Escuelas Pías, actual sede de la UNED, gracias al empeño de varios escritores y entusiastas del autor, que quisieron en 2017 emplazar su nombre y su recuerdo en esta plaza multicultural.

En Tetuán comenzamos la ruta en la plaza del nuevo Feddan, en la Feria del Libro, y desde allí presentamos al autor y a su obra para poner en conocimiento de todos los paseantes la importancia de las revelaciones encontradas en el libro por su valor testimonial además de literario. Desde allí mismo empezamos nuestra ruta mirando hacia arriba, a la Alcazaba, cerca de la cual se situaban los prostíbulos, en empinadas, estrechas y retorcidas callejas. La primera parada fue en el Ensanche, a propósito de los casinos y de su importancia, espacios de esparcimiento y tertulia. A los nostálgicos nos sorprendió Abdu con una carta fechada en 1939 proveniente de Bilbao con destino al Casino Español de Tetuán, de un sobrino a su tía, y que él mismo encontró dentro de un libro dentro de una librería de viejo dentro de una ciudad cualquiera en un día cualquiera.


Presentación de Arturo Barea por Abdelmouttalib Maimouni en el marco de la Fiesta del Libro
La Alcazaba vista desde la plaza del nuevo Feddan.

De los casinos pasamos a la plaza de España o actual Feddan, punto de encuentro entre la ciudad antigua y la ciudad nueva, y atravesando Bab Ruah o la Puerta de los vientos, pasamos al barrio judío que tan bien describe Barea: "En el lado izquierdo se abrían las puertas del antiguo barrio judío y por ellas se volcaba una riada de chiquillos astrosos que acosaban infatigables a los transeúntes, en libre competencia con innumerables chiquillos moros y cristianos igualmente haraposos."

Accedemos a la calle principal de ese Tetuán de los años 20: la calle de La Luneta."En un trecho de quinientos metros se concentraba toda la vida de la ciudad" En su descripción de la población, Barea nos da una idea de abigarramiento y concentración de la población. donde se encontraban gitanos, militares, y marroquíes musulmanes y judíos de todas las clases sociales. Lo que abundaba menos en esa calle eran las mujeres, aunque el alboroto que producían las pocas que pasaban despertaron también el interés de Barea como describe: "Tan pocas mujeres en la calle de la Luneta, que al paso de una de ellas si no era vieja y gorda, producía un murmullo que la acompañaba a lo largo de la calle." De camino al final de la ruta, pasamos por el Café de los Antiguos Combatientes de la Guerra civil Española, concurrido café hoy día en una solitaria calle al final de la calle Luneta.

Y llegamos así, entre lecturas, anécdotas y curiosidades a la última parada de la ruta, a la Puerta de la Luneta o Bab Remmuz. Pasando esta puerta se llegaba directamente a la estación de tren que unía Tetuán con Ceuta, actual Centro de Arte Moderno, fundada por Alfonso XIII en 1918. En la época no había nada más en los alrededores, ahora podemos ver diferentes construcciones y un precioso parque de época no muy distante, El parque de los Enamorados, de 1929. Nuestro especial guía, terminó aquí la ruta, contándonos que el autor salió de Tetuán aquejado de tifus, y pidiendo traslado al hospital de Ceuta, permiso que le concedieron y con el que acaban sus días en el Marruecos colonial y tras el que vuelve a Madrid. 


miércoles, 26 de octubre de 2016

Descubriendo las ciudades de Tetuán y Larache a través de sus edificios II.


Cartel de la actividad con el itinerario propuesto
para el paseo urbano
Seguimos descubriendo Larache a través de sus calles y edificios. Hoy os proponemos un paseo urbano para descubrir la historia y los pormenores de la ciudad, que ya realizamos un 13 de diciembre de 2014, donde un radiante sol apareció sobre la ciudad contra todo pronóstico, y pudimos realizar el itinerario programado por el Dr. Muchada comenzando en el mismo sitio en el que habíamos terminado el programa el día anterior, el edificio de la Comandancia de Larache. El paseo se detalla a continuación junto con la imagen del cartel que perfila el itinerario con la intención de que pueda repetirse de la manera y forma que cada uno prefiera un día cualquiera descubriendo los rincones menos exhibidos de la ciudad de Larache, la joya del Atlántico.

Inicialmente se atravesó la medina, para sentir el ambiente y el espacio propio del periodo precolonial. A pesar de que Larache ha sido en su historia una ciudad internacional, ocupada por España y Portugal, de su morfología se desprende un proceder propio, marroquí. El Dr. Muchada insistió en concebir el conjunto de valores y principios, fundamentados en la jurisprudencia islámica, que sustentaban la producción de la ciudad y la vivienda. Ya que serán esos principios los que no se tendrán en cuenta para la ciudad colonial.

Tras la medina, llegamos a la Plaza de España, hoy Plaza de la Independencia, donde empieza la gran expansión urbana de Larache de principios del s. XX con el gran impacto que supuso esa ciudad colonial que era el Ensanche para la población local, acostumbrados a vivir intramuros de la medina. Los ingenieros coloniales utilizaron los antiguos caminos que salían hacia las ciudades periféricas para establecer las vías principales del nuevo Ensanche en su planificación. La ciudad se planifica en torno a dos grandes vías principales que sirven de ejes para la nueva planificación urbana que se lleva a cabo en el Ensanche. La línea principal está constituida por cuarteles y edificios de la Administración, y el eje secundario se forma por el Hospital Militar y las diferentes viviendas de promoción oficial como “Dior Homar”, “Validos”, y “Caleto”.

"Dior Homar", llamado así por ser antiguamente de color
rojo las viviendas.
El Mercado, edificio de finales de los años 20, es una estructura de hormigón armado, racionalista, con tecnología moderna que permite alturas, y un lenguaje neoárabe, casi orientalista, que no parece propio de la época ni del lugar. El mercado se encuentra en línea directa con el zoco chico, antiguo mercado convencional y actual mercado dentro de la medina, quitándole protagonismo a éste último y creando una relación visual directa entre ambos. 

Pegadas al mercado encontramos una barriada de viviendas de promoción oficial para militares “Coronel Manjo”, de los años 50, de estilo tradicionalista, con terreno, que abren el debate sobre la vivienda en suelo o en altura que todavía hoy existe. Este conjunto de viviendas nos recuerdan a la barriada de Conductores de Hípica del barrio Moulay Hassan de Tetuán al tener características muy parecidas, y estar promovidas por la misma Administración colonial.

"Dior Validos" para marroquíes, Larache 2014. 
Siguiendo por el segundo eje principal de la ciudad, acabamos en la plaza Maristas, todavía hoy conocida por ese nombre por los larachenses al haber estado allí durante muchos años el Colegio de Maristas, hoy día un edificio de gran altura, que conserva en frente un antiguo colegio, Ntra. Sra. de los Ángeles, actualmente escuela pública marroquí para niñas. En la misma calle entramos al actual y único colegio español de la ciudad hoy día, el Colegio Luís Vives, que antes albergó el Patronato Militar, construido entre 1941 y 1948, como reza la placa colgada en la puerta exterior.

A unos pasos de esta plaza encontramos "Dior Homar", del árabe, conjunto de “casas rojas”, como se conoce al bloque de viviendas para funcionarios municipales españoles y marroquíes. El bloque, de composición racionalista se realizó en varias fases, colmatando una manzana triangular. Su nombre popular se debe probablemente a la presencia de ladrillo visto en la fachada, de color rojizo, creando bandas horizontales.

Y siguiendo el mismo eje nos topamos a ambos lados de la calle con “Dior Validos”, del español “Inválidos”, treinta viviendas destinadas a excombatientes de la Guerra Civil española construidas entre los años 36 y 39. Estas viviendas pretendieron servir de reclamo para animar a los ciudadanos a participar en la guerra. De una extensión de 100m2 con jardín, destinadas también a marroquíes y españoles, con el mismo tratamiento pero con diferencias ornamentales y espaciales para unas y otras, neoárabes para los marroquíes con la disposición clásica de casa patio, y racionalistas para los españoles. Situadas frente a frente las unas de las otras en la misma calle. Esta barriada “mixta”, es algo insólito en comparación con otras experiencias coloniales europeas, en la que nunca fueron tratados de forma equitativa colonos y colonizados. La barriada se construye en el mismo periodo histórico que la barriada del Generalísimo del Barrio Málaga de Tetuán y sus semejanzas son a simple vista apreciables. De camino a la última barriada, pasamos por el Hospital Militar, único hospital actual de la ciudad de Larache, que está en constante renovación, y que deriva a Tánger los casos de gravedad.

Barriada Caleto, casas económicas realizadas con materiales
de bajo coste, y probando diferentes técnicas constructivas,
por ejemplo, en la imagen, el tejado abovedado a dos aguas.
Al final de la avenida, llegamos a la Barriada Barrio Nuevo, conocida popularmente como “Caleto”, construidas entre los años 20 y 30. Se trata de uno de los primeros planes de promoción pública de vivienda, creado con el objetivo de alejar hacia las afueras de la ciudad el zoco del carbón que se encontraba a las puertas de la medina, donde empieza la proyección del Ensanche con sus grandes avenidas y edificios. El Barrio pasa a llamarse Hay Jdid, del árabe Barrio Nuevo, y las casas guardan la misma tipología que las del barrio original añadiendo medidas sanitarias y nuevos materiales. Se trata de viviendas muy económicas en las que se aplican diferentes sistemas de construcción muy baratos en poca altura y tejados en bóveda o a dos aguas. El proyecto original mantuvo la organización espacial de las viviendas rurales marroquíes, de donde procedían sus habitantes, e incluso se mantuvieron los techos de paja seca.

La barriada se situó en la periferia de la ciudad colonial, alejada del centro, en un ejercicio de exclusión urbana. La justificación colonial se debió a la dificultad de expropiar los terrenos cercanos al Ensanche, ocupados por huerta de las élites sociales de la ciudad. Esto provocó que los terrenos centrales del Ensanche permanecieran durante década vacíos, y la ciudad se desarrolló hacia sus bordes o extremos.

Puerta del antiguo colegio de Mohamed Chukri en Larache
Finalizamos el paseo en la mezquita antigua del barrio, que conserva igualmente el hammam de la época, y un colegio que nos sorprende descubrir resulta ser el colegio del gran escritor marroquí Mohamed Chukri que comenzó allí, a la edad de 20 años, sus estudios primarios con gran satisfacción para sus amigos y sus lectores.

Asistimos al paseo Joaquín, Inma, Mohamed, Taha, Ahmed, Alejandro, Almudena y algunos más, todos de intereses diversos y profesiones diferentes, arquitectos, hispanistas, antropólogos, cineastas, gestores culturales y bibliotecarios, que acabamos felices con un té compartiendo todo lo descubierto esa mañana y lo que nos queda por descubrir en Larache y en otras ciudades que nos inviten como ésta a pasearla y conocerla en armonía y buena compañía  






viernes, 30 de septiembre de 2016

Descubriendo las ciudades de Tetuán y Larache a través de sus edificios I


La próxima semana se celebra en Tetuán el XIII Congreso Internacional de rehabilitación del patrimonio arquitectónico y edificación (CICOP), en el que participa el Instituto Cervantes de Tetuán con algunas actividades a las que os animamos a asistir. Y con ese motivo, rescatamos del archivo de la memoria, con la fiel ayuda del bloc de notas, una de las actividades más interesantes organizadas por el Instituto Cervantes de Tetuán de la misma temática, celebrada en la ciudad de Larache en diciembre de 2014. 

De la mano del arquitecto investigador Alejandro Muchada, se celebraron en Larache unas jornadas de urbanismo y arquitectura organizadas por el Instituto Cervantes de Tetuán y la Delegación de Cultura de Tánger-Tetuán, con la colaboración de la Mediateca Abdessamad Kenfaoui de Larache. Las actividades se celebraron en el edificio de la Comandancia de Larache, que acogió una conferencia, una exposición y el punto de partida de un paseo urbano. Del paseo urbano os hablaremos próximamente en este mismo espacio, un precioso recorrido para realizar cualquier día y en cualquier momento y descubrir así algunos de los secretos mejor guardados de la ciudad de Larache.

Conferencia de Alejandro Muchada: "Larache y la cuestión del hábitat" celebrada en el edificio de la Comandancia de Larache.
Alejandro Muchada, Arquitecto Doctor cofundador del proyecto GAMUC, comenzó sus investigaciones en la zona norte de Marruecos a raíz de una experiencia de cooperación al desarrollo en la ciudad de Larache en la que participó en el proyecto de reestructuración de una barriada de infraviviendas mediante procesos participativos y el apoyo del Plan Nacional marroquí “Villes sans Bidonvilles”, que mejoraron considerablemente las  condiciones de vida del barrio y de sus vecinos. Ocho años después estos vecinos todavía le recuerdan con cariño y emoción parándole por la ciudad para saludarle en cuanto le ven.

Exposición "Tetuán desafío moderno 1912-2012" colgada
 en
la Comandancia de Larache.
La conferencia “Larache y lacuestión del hábitat” inauguró el programa de actividades el viernes 12 dediciembre con las reflexiones de Alejandro Muchada en torno a la vivienda y los que deciden sobre ella, dentro y fuera del periodo colonial, en Europa o en el Magreb, norte o sur. Con impresionantes imágenes históricas y actuales, e información gráfica explícita, Alejandro nos fue dibujando la evolución urbana de Larache, Tetuán, Casablanca… y la comparación de estas ciudades con otras, la problemática de cada una y de todas,  las medidas abordadas para las diferentes soluciones, y cómo esos procedimientos reflejan o no la identidad de cada región, preguntándonos además, dónde se sitúa en toda esta producción la participación ciudadana. Dos factores claves para este investigador de la periferia que nos permitió cuestionar  grandes temas que superan la arquitectura y el arte, incidiendo directamente sobre las diferentes formas de vivir y habitar de cada persona. La conferencia generó un debate, ya que puso en cuestión tanto la acción colonial, que transformó radicalmente el modo de producir el hábitat local, como el periodo marroquí independiente, en el que se continuaron las políticas coloniales sin proceder a su crítica y apropiación.

Después del debate, se presentó la exposición “Tetuán desafío moderno 1912-2012”, cuyo origen reside en la conservación y difusión del Fondo Alfonso de Sierra Ochoa, un fondo documental de arquitectura de Tetuán del s. XX de gran interés para el conocimiento del desarrollo de la ciudad y las promociones de vivienda oficiales desarrolladas durante el periodo colonial, custodiado en la Biblioteca Vicente Aleixandre del Instituto Cervantes de Tetuán. El catálogo de la exposición se encuentra disponible en nuestra biblioteca electrónica

Paseantes y niños observando y ayudando al comisario en
la instalación de la planta de vivienda marroquí.
La exposición, presentada en el antiguo edifico de la Comandancia de Larache, actual Conservatorio de Música, Delegación de Cultura y Biblioteca, creaba un ambiente propicio para la reflexión y la visita con la melodía del Conservatorio de fondo y las entradas y salidas de estudiantes y músicos.

Para todos aquellos interesados en conocer más acerca de la arquitectura y la ordenación urbana de estas dos ciudades, y su comparación con otras ciudades marroquíes, de la mano de expertos, os proponemos la última publicación de Alejandro Muchada "La ciudad colonial y la cuestión de la vivienda Tetuán-Larache 1912-1956". El libro está disponible en todas las bibliotecas del Instituto Cervantes de Marruecos.

Y desde este verano, la Biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger tiene a disposición del público el Fondo Carlos Pereda Roig (1909-1978), interventor en Marruecos durante la época del protectorado español, que dejó un amplio archivo personal al que ahora se puede acceder desde la plataforma de colecciones digitales del Instituto Cervantes. Más de 2.000 documentos entre expedientes, artículos, fichas, fotografías, y mapas de la zona norte de Marruecos relacionados con la etnografía, la geografía y la cultura popular fechados entre 1927 y 1956.

miércoles, 16 de enero de 2013

Paseo urbano por Tetuán, del Cervantes al Barrio Málaga.


Visita y punto de encuentro del paseo urbano. Exposición Tetuán desafío moderno 1912 - 2012
Visita previa de la exposición y punto de encuentro.
El pasado sábado 24 de noviembre, dentro de las actividades organizadas con motivo de la exposición Tetuán desafío moderno 1912 – 2012:Alfonso de Sierra Ochoa y la cuestión de la vivienda, y dentro de la semana de la Feria del Libro de Tetuán, la biblioteca organizó un paseo urbano visitando parte de los proyectos arquitectónicos reseñados y explicados en la misma exposición, situados en el noroeste de Tetuán, camino de Barrio Málaga. Os regalamos un pequeño resumen del paseo, redactado por una de las asistentes más apasionadas, del paseo y de la vida en general, a la que agradecemos el resumen y las fotografías.

El día amaneció algo encapotado. La temperatura en Tetuán anunciaba lluvias pero éstas se resistieron para permitirnos pasear en busca del resultado material de algunos de los proyectos ideados durante la llamada época del Protectorado.

Fuimos encontrándonos entre saludos, algún beso y sonoros “buenos días” en la puerta del Instituto Cervantes: Luisa, Rosa, Saruca, Pablo, Alicia, Carmen, Sergio, otra Luisa, Ulises, Mª Ángeles, Mª Paz, Marina e Inma. Bien acompañados todos y todas por Almudena, Reina y Alalal, que ejercerían de lúcidos guías, intentamos visualizar sobre la fotografía aérea que formaba parte de la exposición, los pasos que daríamos seguidamente por la ciudad. Nos hicimos unas fotos, y con las retinas bien impregnadas de alzadas, plantas y perfiles nos lanzamos a condimentar todas aquellas ideas abstractas acerca de la vivienda que nos habíamos hecho con los ingredientes vivos y bulliciosos de las calles tetuaníes.


Nos adentramos en el ensanche recorriendo la avenida o bulevar Mohamed V, arteria de la ciudad bien conocida por todos y todas. Nos detuvimos unos instantes frente al proyecto de José Gutiérrez Lescura en el que apenas solemos reparar cuando con prisas por una cerveza fresca visitamos el restaurante Restinga, que ocupa sus bajos. Desde allí nos dirigimos hacia Trankat siguiendo el trazado de la rehabilitada muralla y nos detuvimos dando la espalda al torreón pentagonal de vigilancia de principios del siglo XIX para disfrutar de la fachada de otro de los proyectos. Nos dio tiempo también a lamentar la desaparición, reciente y súbita, de la fábrica de azulejos, justo en la esquina opuesta.

Entramos en el enmarañado patio interior: espléndidos azulejos y unos curiosamente identificados buzones precedían a una bien tejida red de la que pendían llenas de colores las prendas recién lavadas de los vecinos y vecinas del inmueble. Apuntalan las deterioradas paredes los dinteles gastados, la vida y la decoración improvisada y añadida al azar del tendido necesario para el suministro del agua…

Desde allí y rumbo a la avenida Aljazaer, localizamos otro de los proyectos de la época, precisamente de Alfonso de Sierra Ochoa, inconcluso por cierto… también identificamos , a punto de entrar en el esperado barrio Málaga, el extraño y novedoso edificio que se erige contorneando diabólicamente el cruce con la avenida Mauritania, el bloque de viviendas para funcionarios del Majzen de la Avda. Navarra. 

Ascendimos entonces tímidamente saboreando unos cacahuetes para alcanzar el primero de los proyectos que nos esperaba en el Barrio Málaga, la barriada de viviendas de protección oficial denominada “Generalísimo Franco”.

Gracias a la gentileza de una amable vecina pudimos subir a la azotea de uno de los edificios para comprobar cómo se han recuperado los patios interiores y cómo se alinean las diferentes construcciones. El mercado rebosaba en todo su esplendor: los vendedores pregonaban dando noticia de sus mercancías, y las compradoras desfilaban hábiles buscando las mejores opciones. La cercanía de la celebración de la azura había inundado todos los rincones de vistosos juguetes. 


Los niños y las niñas que ya no jugaban al "piso" ni a las "chapas" como nos recordaba Alalala, señalaban codiciosos en todas direcciones tirando de alguna chilaba para llamar la atención y redirigir los pasos hacia mercancías chinas... Nada que ver con lo que encontramos dentro del mercado: pescado fresco, del mar vecino...

Buscamos, luego, una fuente, no recordábamos exactamente dónde la habíamos visto, pero la vimos, parecía real... y en cambio, no pudimos encontrarla, no existe ya, la vimos en fotografías antiguas y creímos conservarla todavía, parecía tan real... el poder de la imagen fija. Lo que sí encontramos fue el cine Victoria, o lo que queda de él, convertido en carpintería. El profesor Anakar nos lo había presentado interesante en la reciente mesa redonda celebrada en torno al Barrio Málaga como patrimonio del s. XXI. Nos regaló su voz y la lectura de los resultados de una investigación personal. Accedimos al interior y a pesar de la falta de iluminación, pudimos imaginar viejas emociones en los estrenos, recrear el trajín en palcos y butacas bajo el acogedor techo de madera noble... Nos inventamos un escenario inundado de nostalgias.
Fotografías de la segunda parte del paseo urbano: Barrio Málaga


Iniciamos el ascenso en busca de la última barriada de VPO del Barrio Málaga, la llamada "General García Valiño", y nos fuimos encontrando con restos de algunas inscripciones antiguas en el camino, hasta llegar a la barriada que buscábamos, donde los nombres de todas las calles eran lindas flores, en castellano y árabe: Jazmín, Azahar, Amapola, Amaranto, Jacinto... Olía mejor. La pendiente nos llevó a una escuela. y tras ella avanzamos e hicimos una pausa en un improvisado mirador. Pudimos descansar e intercambiar impresiones con un regalo para los ojos: la vista panorámica de una ciudad derrochando luz y energía.

Tocaba regresar ¡Cuánta historia a punto de sucumbir en el olvido! ¡Cuánto rincón mágico ajeno al estruendo del centro urbano! Desanduvimos nuestros pasos y llegados al mercado, corazón del Barrio, nos fuimos despidiendo. Unos comían mandarinas; otras, compraban las primeras fresas de la temporada. Y otros que no queríamso que aquella bonita mañana de sábado terminara, nos escapamos para visitar el cementerio...

Continuaremos con los paseos, queda por visitar el proyecto más importante de Alfonso de Sierra Ochoa, la Barriada Moulay Hassan, actual Sania R'mel. Os esperamos.