martes, 16 de diciembre de 2025

Club de lectura: «Presentes», con Paco Cerdà

El pasado sábado 13 de diciembre cerrábamos nuestro último club de lectura 4 Lecturas 4 Continentes de este año, dedicado a la literatura de viajes, con un libro y un invitado de excepción: Presentes, de Paco Cerdà, recién galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2025. El autor comenzó agradeciendo la oportunidad única que ofrece este club para hablar y compartir con lectores de cuatro continentes al mismo tiempo, algo que su abuelo —tan presente en esta obra— nunca hubiera creído posible.

De la mano del moderador del club, Ángel Hernando, este premiado autor nos habló de sus orígenes como lector y del libro que lo convirtió definitivamente en uno de ellos: La tabla de Flandes, de Arturo Pérez Reverte, al que llegó a partir de su interés por el ajedrez y cuya obra acabaría leyendo por completo. Especialmente emocionante fue entonces recibir el Premio Zenda la semana pasada, promovido precisamente por Pérez-Reverte, el autor que le abrió las puertas de la literatura. 

Otra de las grandes pasiones de Paco Cerdà ha sido siempre el deporte, especialmente la épica que adquiere cuando se entrelaza con la política. A ello se suman la radio y el reportaje periodístico en cualquier formato. Su gran sueño, nos confesó, era ser corresponsal en países lejanos, lo que lo llevó a estudiar Periodismo, una vocación que asegura haber sentido desde siempre. Ese impulso lo condujo a escribir su primer libro en forma de relato periodístico: Los últimos: voces de la Laponia española, un evocador retrato de la España vacía, de una despoblación que no interesa a la economía y que configura un mundo tan desconocido y exótico como Tetuán o Estambul, pero situado a apenas dos horas de la casa de cualquier ciudadano español de ciudad. Un tema al que Julio Llamazares le abrió la puerta con su novela La lluvia amarilla, novela cargada de melancolía, de la que aún recuerda el momento de terminarla como un hito vital, algo que te cambia para siempre. Aprovechamos entonces para recordar el club que celebramos con este autor el año pasado en este mismo ciclo, aunque dedicado a la Liternatura. Y es que toda la obra de Paco Cerdà bebe de la disciplina del periodismo: hechos verídicos y rigor en las fuentes de información. Sin embargo, el autor aseguró que la carrera no ha sido su mayor fuente de aprendizaje, sino los libros y las lecturas que lo han acompañado desde La tabla de Flandes, y defendió que el mejor taller literario y la mejor formación para un escritor es un carné de biblioteca.

Paco Cerdà durante el club de lectura el sábado 13 de diciembre de 2025.

Un máster en Estudios de Asia Oriental le permitió cumplir ese sueño de reportero internacional al cubrir los Juegos Olímpicos de Tokio, y le dejó una frase que aplica en todas sus obras: «lo fuerte es débil y lo débil es fuerte». Una máxima que lo lleva a escribir desde los márgenes, a dar la palabra a quienes no la tienen, a tener en cuenta a las minorías y a abordar temas que duelen. El compromiso con los desfavorecidos —decía— es una tendencia natural en él: quien sueña con cambiar el mundo se fija en esas miradas. La concesión de un premio de la ONCE en 2015, así como la respuesta de sus lectores, permitió constatar ese compromiso. Los premios, aseguraba, ayudan a los escritores a ser mejores, pero no solo a ellos, sino a todos los grandes profesionales: todo el mundo debería recibir un premio alguna vez en su vida.

Otro círculo se cerró con El peón, un libro que no tuvo mucha fortuna al publicarse pocos meses antes de la llegada de la pandemia, sin posibilidad de promoción presencial y con las librerías cerradas. La obra, sin embargo, se recuperó al calor del éxito de Gambito de dama, al compartir con la serie el trasfondo del ajedrez, otra de sus grandes pasiones. El germen del libro se encuentra en una historia que descubrió por casualidad en el documental Arturo Pomar: El cartero genial, y que le fascinó de inmediato: un régimen totalitario explotando a un individuo pequeño y vulnerable, y la épica del deporte. El libro se articula en 77 fragmentos, tantos como los movimientos que disputaron Pomar y Bobby Fischer, su gran contrincante estadounidense, entrelazadas con la vida de otros 77 peones sin nombre, sin los cuales no se puede entender la historia, en un año tan significativo para los derechos de las mujeres y de las minorías como fue 1962. Sobre una posible versión cinematográfica del libro no adelantó nada, aunque sí recomendó la lectura del artículo de El País: «Yo, peón» de Woody Allen.

14 de abril, penúltima obra del autor y ganadora del II Premio de No Ficción Libros del Asteroide, dialoga con PresentesSon dos libros que se complementan: el primero encarna la alegría y la ilusión; el segundo, la dura realidad de cómo terminó aquella utopía. Un delirio imperial hecho de cartillas de racionamiento y pan negro, y de una propaganda que encharcaba los periódicos, frente a la dignidad silenciosa de los disidentes. Quizá hoy, más que nunca, resulte imprescindible su lectura, como reflexión sobre una época que no podemos permitirnos ignorar. Con todo ello presente, los lectores abrieron el turno de preguntas y debate, cerrando una sesión especialmente rica y amena.

Una de las primeras cuestiones que llamó la atención de los lectores fue el propio hecho histórico que articula Presentes: el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante hasta El Escorial. Un libro duro, tanto por lo que narra como por lo que calla, por esos silencios familiares heredados durante generaciones, que no se olvidan. El autor nos explicaba que, en efecto, este trayecto megalómano con los restos de Primo de Rivera es desconocido para gran parte de la población, algo de lo que él mismo fue consciente una vez terminado el libro. El propio régimen, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, comprendió que no le convenía dar a conocer aquella desmesura: lo que en la España de 1939 podía tener un significado concreto, en 1946 ya no lo tenía, y desde los años cincuenta hasta hoy resultaba una publicidad incómoda. De ahí que muchos lectores hayamos descubierto este episodio histórico a través de Presentes. Ese era también el objetivo del autor: que quien no conociera este periplo pudiera sentirlo y trasladarse a esa prosopopeya colectiva a lo largo de casi cuatrocientas páginas.

Los lectores del club de lectura escuchando a Paco Cerdà la tarde del sábado.

El papel de las mujeres y el de la Iglesia en el libro ocupó también una parte destacada del debate. La presencia femenina resulta especialmente relevante porque, frente a la escasez de relatos escritos sobre ellas durante la Guerra Civil, fueron quienes pagaron el precio más alto. Rescatarlas del olvido ha sido, como no podía ser de otro modo, una de las tareas asumidas por Paco Cerdà. Desde Colombia, algún lector compartió haber cantado el Cara al sol en el colegio y haber estudiado la Sección Femenina, una experiencia que sorprendió al autor, quien no imaginaba que aquel adoctrinamiento hubiera llegado tan lejos. La Sección Femenina —explicaba— funcionó como una auténtica correa de transmisión para devolver a la mujer española al ámbito doméstico, en claro contraste con la mujer europea de la época.

En cuanto a la Iglesia, el autor explicó que esta recelaba del viaje, ya que el discurso falangista operaba como una religión política, que alcanzaba su máxima expresión en los llamados doce mandamientos paganos, algo que resultaba profundamente incómodo para la institución eclesiástica, junto a la divinización de José Antonio Primo de Rivera. Al mismo tiempo, la Falange proponía la separación entre Estado y religión, lo que llevó a la Iglesia a asegurarse una presencia constante durante el recorrido fúnebre, con cruces, clero y representación religiosa en todos los pueblos por los que fue recalando aquel cortejo en el frío noviembre de 1939.

Y es que la Falange dio para mucho, como señalaron varios lectores desde distintas experiencias y preocupaciones: tanto por recuerdos personales como por el riesgo que podía suponer su ensalzamiento. El escritor explicó que la Falange que el franquismo terminó inculcando fue la de las JONS, arropada por la Iglesia y la religión, una segunda mutación del partido fundado por José Antonio. Un artefacto ideológico bizarro y extravagante que mezclaba franquismo, requetés y carlismo, muy distinto de la idea original, en la que convivían postulados tan contradictorios como la defensa de la no violencia, la ruptura de las urnas democráticas o la nacionalización de la banca, propios de los ideales maximalistas y seductores de los años treinta. Franco supo aprovechar la figura de José Antonio para convertir la Falange en un instrumento útil, aunque vaciado de su contenido ideológico inicial, y así perpetuarse en el poder. El libro pone de relieve, precisamente, el contraste entre esos ideales y la realidad de los exiliados y los fusilados, uno de los ejes más conmovedores del relato.

Otra lectora quiso ensalzar las referencias artísticas presentes a lo largo de la obra, y profundizar en las claves del libro a partir de la faceta periodística del autor y de su capacidad para manejar tantos temas y referencias, sustentados en una investigación exhaustiva, que el propio libro recoge en casi treinta páginas de fuentes al final. Paco Cerdà confesó sentirse en ese momento como un mosquito observado por un entomólogo y confirmó su gusto por las intertextualidades literarias, que considera una fuente de potencia artística y que utiliza para contextualizar épocas y momentos históricos. Todo lo que aparece en el libro —insistió— es real: no hay ficción. De ahí la abundancia de fuentes y la minuciosidad documental, un trabajo de recopilación de detalles que, en muchos casos, le ocupa más tiempo que la propia escritura. La realidad es mucho más interesante que la ficción.

El ritmo y el lenguaje de la obra suscitaron también varias preguntas entre los lectores: ¿se trata de un propósito o de una casualidad? La respuesta de Paco Cerdà fue clara: es plenamente intencionado. Nada fluye solo, afirmaba. Ese fraseo corto, la cuidada unión de palabras y la búsqueda constante de musicalidad están minuciosamente trabajados y revisados en cada corrección del libro. 

Con esta intervención cerramos una tarde magnífica junto a un escritor, periodista, deportista y músico lleno de aristas y de facetas por descubrir. Porque si leer a Paco Cerdà es una experiencia extraordinaria, escucharlo lo es también. Su mirada y su humor nos acompañará ya para siempre, sembrando un poso de esperanza en las historias que rescata y ofrece al lector al ritmo preciso de sílabas átonas.

lunes, 1 de diciembre de 2025

Té con azúcar, con Mireia Estrada

El pasado viernes celebramos, por fin, el tan esperado club de lectura dedicado al libro Sin azúcar. Participaron lectores de Tánger y Tetuán, y contamos con la presencia de su autora, Mireia Estrada Gelabert. Más de cuarenta personas nos reunimos para debatir una obra que despierta pasiones y que deja, como su propio título sugiere, un dulce sabor final; dulce como esta novela y como el té con azúcar que impregna cada rincón de Marruecos. 

Comenzamos tratando de definir el género del libro: una obra de estampas costumbristas, el elogio de lo local frente a lo global, y una lectura no lineal que recoge la riqueza de la vida cotidiana en Marruecos a través de experiencias personales, reflexiones y una cuidada bibliografía. Una crónica con tintes autobiográficos y destellos de libro de viajes que la autora prefiere describir como saberes situados: conocimientos que nacen de la experiencia y que, como ella misma reconoció, tienden a ser contradictorios. Confesó también que el libro la ha obligado a mirarse a sí misma: «Es cuando el otro te interpela cuando tienes la oportunidad de cuestionarte ciertas cosas y de adoptar una mirada más crítica sobre tu propia cotidianeidad». 

La sesión se abrió con la intervención de una lectora que destacó el cariño y el respeto con que Mireia narra las costumbres familiares que describe. La autora explicó que el hilo conductor de la obra es Mui Jadiya, su suegra y auténtico corazón de la familia. El afecto que transmite el libro, dijo, es recíproco: desde el primer momento se sintió acogida, y esta obra es también un gesto de agradecimiento y admiración hacia su familia marroquí. El libro relata veinte años de la autora en Marruecos, y comienza en los años 2000.

Club de lectura con Mireia Estrada el viernes 28 de noviembre en el Instituto Cervantes de Tetuán

Algunos lectores expresaron que echaban de menos cierta tensión narrativa o una mayor evolución de los personajes. Mireia respondió que esa ausencia es deliberada: Sin azúcar no es una novela y su escritura tampoco nació desde el conflicto, sino desde la observación y el deseo de desmontar miradas exóticas sobre Marruecos. Confesó que, al escribir, imaginaba a un lector concreto: muchas de las madres con las que se cruza al recoger a sus hijos en el colegio.

La autora alertó de la existencia de discursos peligrosos que se alimentan de la ignorancia y compartió experiencias de proyectos de interculturalidad en Cataluña, donde ha visto cómo la convivencia funciona con naturalidad, especialmente entre los más pequeños. La conversación avanzó hacia los prejuicios y la persistencia de ciertas miradas orientalistas. Un lector evocó la influencia de Edward Said y destacó la importancia de obras como esta en tiempos de crispación política. Otros asistentes compararon a Mireia con Fátima Mernissi, alejándola de otras autoras como Najat El Hachmi o Miss Raisa. 

El subtítulo del libro —Una mujer occidental en Marruecos, elegido por la editorial— también salió a debate. Para Mireia tiene un interés particular porque puede atraer a lectores que aún desconocen que el Mediterráneo une más de lo que separa. Aun así, recordó que Magreb significa «occidente» en árabe, lo que le dificulta aceptar la división entre un Oriente y un Occidente que, en su experiencia cotidiana, no se corresponde con la realidad. Otro lector intervino para destacar el papel de la «tribu» en el libro frente al fuerte individualismo en Europa. La autora coincidió: la tribu sostiene, dijo; el individualismo puede hacer crecer, pero también deja caer.

Las alabanzas hacia Sin azúcar marcaron la recta final de la tertulia. Respeto, exactitud en las descripciones, ternura… El público se mostró encantado con la lectura y con la oportunidad de conversar con su autora. «Es un libro imprescindible para conocernos», afirmó un lector marroquí, recordando que, aunque lo que narra pueda ser común en ciertas zonas de Marruecos —como Doukkala, el pueblo de la familia de la autora y el paraíso de la infancia de sus hijos—, no necesariamente lo es en otras. Mireia agradeció emocionada todos los comentarios y cerró la sesión con una reflexión que resume bien el espíritu del encuentro: «Nunca he vivido estas dos culturas como diferentes. Este Mediterráneo es la misma música con distintos acordes». Recomendamos igualmente la reseña del libro de un lector, publicada hace un año aproximadamente.

Visita a la asociación 100% Mamans, en la ruta literaria del sábado 26 de noviembre.

El sábado nos encontramos ya en Tánger, en la ruta literaria que nos llevó a conocer la labor diaria de tres asociaciones fundamentales para madres, niños y familias en situación vulnerable en esta ciudad del Estrecho donde la actividad y la innovación es continua. Durante el recorrido, Mireia nos fue leyendo y compartiendo su experiencia como madre y mujer en esta orilla del Mediterráneo.

Comenzamos con la Asociación 100% Mamans, dedicada desde 2006 al acompañamiento de madres solteras en Marruecos. Desde entonces han apoyado a más de cuatro mil mujeres, y desde 2010 también acogen a mujeres subsaharianas que llegan embarazadas durante el proceso migratorio, muchas veces a consecuencia de violencias sufridas en el camino. Además de este acompañamiento, la asociación funciona como guardería y ofrece formación en cocina y textil para facilitar la inserción laboral. Escuchamos historias increíbles de superación y resiliencia gracias a un equipo que, además de trabajar en la prevención, acompaña y sostiene a las familias con una dedicación incansable. Siempre en búsqueda de recursos, cuentan con el apoyo de muchas personas enamoradas de su labor, y tras visitarlas entendimos perfectamente por qué. 

Visita al Hogar Lerchundi.

Emocionados por esta visita, llegamos al Hogar Lerchundi. Allí nos explicaron el trabajo que realizan en este céntrico barrio con familias en riesgo de exclusión. Gestionan una guardería para niños de 3 a 6 años que acoge alrededor de cien pequeños, y el proyecto TIKA, dirigido a familias desestructuradas: voluntarios recogen a los niños en el colegio y les ofrecen formación, acompañamiento y actividades a partir de los 6 años. El Hogar acoge voluntariado local y también grupos procedentes de España a través de programas como Proclave. Para las madres es de estas familias, además de talleres relacionados con el textil, la cocina y la alfabetización, han desarrollado últimamente proyectos relacionados con la creación de cooperativas que están ofreciendo muy buenos resultados.

Por último llegamos a la Asociación Darna, una organización que vende productos gastronómicos y textiles de diferentes asociaciones de la ciudad, y que también cuenta con su proyecto de empoderamiento de mujeres en situación de exclusión. Nos enseñaron el proyecto de talleres realizado en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid y el escaparate creado con motivo del mercado de Navidad de este año. Después, allí comimos todos los lectores, pudiendo disfrutar de charlas y vistas fantásticas. Un precioso cierre para un precioso libro y una mujer impresionante. 

Escaparate de Navidad de la Asociación Darna.