lunes, 7 de marzo de 2022

Club de lectura: La España vacía, de Sergio del Molino

Sergio del Molino durante el club.
El pasado jueves 3 de marzo inauguramos club de lectura de este nuevo año con el gran escritor y periodista, Sergio del Molino. Un escritor exigente y profesional, como él mismo se declaró, que se entrega a la tarea de escribir tanto novela, como ensayo o artículo periodístico, con dedicación y oficio. Sin romanticismos ni veleidades. Todos los géneros le gustan y cambia de registro con facilidad, pero tiene claro que “escribir una columna es vociferar en una esquina de la calle y escribir una novela es susurrar en la cama”. Lo que pudimos comprobar esa tarde es que es igual de bueno como orador que como escritor.

Dedicábamos el club a un libro de gran impacto, que le lanzó a la palestra, La España vacía (2016), sobre él tuvimos ocasión de hablar largo y tendido. Repasamos con el autor el germen mismo de la idea de escribirlo, en la historia de su abuelo José Molina, al que dedicaba gran parte de su novela Lo que a nadie le importa (2014), que fue quién le incito a conocer ese mundo rural que compone el imaginario de los españoles del Gran Trauma.

Hablamos sobre el tema central, la existencia y características de esa España vacía y abandonada, sobre la evolución del concepto hasta hoy y la apropiación que de él han hecho movimientos y partidos políticos creados para ello, hechos que a su juicio pueden comprometer la independencia de los movimientos sociales y someterlos a cierta simplificación. Y otras ideas secundarias pero ampliamente desarrolladas en el libro como la teoría del aburrimiento, avalada por estudios psicológicos sobre el aislamiento y la privación sensorial, los relatos del libro de los neorrurales, una visión negra del mundo rural que sorprendió a muchos lectores. 

Comentamos también lo ocurrido entre La España vacía y Contra la España vacía, publicada en 2021. Como idea central defendió un “patriotismo constitucional” que acogiera el concepto “España vacía” para convertirlo en asunto nacional, de todos. En la introducción del libro Contra la España vacía, seis años después de La España vacía, Sergio habla del objetivo que le impulsó a escribir el primer libro, la unidad de la población frente a los diferentes nacionalismos que estaban dividiendo a la sociedad. Una unidad que se puede conseguir a partir de leyendas e hitos comunes, como es esa España rural de la que proviene gran parte de la población española, y que refleja ese éxodo rural, “el Gran Trauma” tan bien contando en la primera parte del libro. Frente a la diversidad cultural y lingüística que pueda tener cualquier país, también encontramos esos mitos e historias comunes que fortalecen y unen, aunque a veces son precisamente los episodios más desagradables y oscuros, los que más unan. En este punto recordamos a Ucrania, y a todo un pueblo luchando unido por un objetivo común, y contra un enemigo común.

Hoy, que ya no somos los viajeros descubridores del siglo XIX, cuando no queda nada por descubrir y el mundo es hartamente conocido, tenemos el deber de reflexionar, de “mirar y repensar, porque el redescubrimiento tiene más valor que el descubrimiento”.  Y a ello nos invita el autor en La España vacía al igual que en el resto de su obra. Así como a establecer un juicio, subjetivo por supuesto, sobre lo que representa, a componer un relato sobre ella e impulsar a que sus propios habitantes lo compongan también. Sergio del Molino dejó muy clara la importancia del relato. En la segunda parte del libro nos cuenta las diferentes formas de dar a conocer España a través, por ejemplo, del pueblo de Las Hurdes, en Extremadura, que Buñuel quería denunciar en su película, o de los textos de Legandre, y nos invita sobre todo a preguntarnos quién cuenta las cosas, ¿nos contamos o nos cuentan? Desde ambos puntos de vista hay una subjetividad que oscila entre el interés y la condescendencia. Para él no es nada fácil contar la vida de otros, por eso nunca ha querido ser periodista de sucesos, porque es muy difícil contar sin usurpar.

Las referencias literarias y cinematográficas son constantes en su obra, y durante el encuentro nos las recordó de nuevo, incidiendo en figuras imprescindibles como Miguel Delibes o Azorín, cuya lectura recomendó especialmente. Así como “hacer patria desde la suela de los zapatos con la vista restregada en frescor de verduras” como decía Unamuno. Su nuevo libro, Atlas sentimental de la España vacía (2021), es una invitación a descubrir esos mares de llanuras, con historias más íntimas, donde va hilando historias personales con lugares que va visitando.

Nuestro autor se mostró encantado con la idea de venir a presentarnos “en vivo y en directo” alguna de sus obras próximamente en Tetuán, porque colgarse la mochila y salir de viaje es una de sus actividades favoritas. Mientras tanto, le seguiremos incondicionalmente, porque sus referencias, reflexiones y anécdotas, merecen más de una lectura.

Algunos de los lectores en el club de lectura del jueves 3 de marzo.


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