Este viernes 15 de noviembre celebramos el club de lectura de la obra Cándida, para cerrar el homenaje a María Lejárraga, a los 150 años de su nacimiento y 50 de su fallecimiento, que comenzábamos con el cineclub del Instituto Cervantes, de este mes de octubre. De esta manera pudimos conocer a esta importante escritora desde la visión de diferentes especialistas, como Laura Hojman, la directora del documental A las mujeres de España, próximamente disponible en la biblioteca, Vanesa Montfort, dramaturga y guionista de la obra de teatro Firmado Lejárraga, disponible en la Teatroteca, y finalmente de la mano de Isabel Lizarraga y de Juan Aguilera Sastre, especialistas en María Lejárraga con más de treinta años de trayectoria investigadora sobre esta mujer y sobre el feminismo español de la primera mitad del s. XX.
Comenzamos la tarde con el club de lectura, comentando la obra de Cándida, que Isabel inició contándonos cómo la idea de crear la novela se gesta en el ensayo que escribió De Madrid a Ginebra, en el que cuenta por qué no se celebró en Madrid el VIII Congreso de la IWSA, la International Woman Suffrage Alliance (Alianza Internacional para el Sufragio de la Mujer), entre el 2 y el 8 de junio de 1920. Se escogió en un principio España por ser en la época país neutral, después de la IGM, pero al no seleccionar el español como lengua oficial, así como las envidias y rivalidades entre las diferentes asociaciones feministas españolas, el congreso se trasladó a Ginebra. De igual manera, este congreso tuvo gran repercusión en la historia del feminismo español, ya que fue la primera vez que las organizaciones feministas más importantes de España enviaron una representación oficial a una convención mundial de ese rango, y dos de las más relevantes asociaciones de mujeres españolas se adhirieron formalmente a la IWSA: la UME, la Unión de Mujeres de España, y la ANME, la Asociación Nacional de Mujeres de España.
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Comienzo del club de lectura con los dos libros protagonistas de la sesión, comienzo de la pasión de Isabel Lizarraga por María Lejárraga. |
Este ensayo, que la llevó 10 años de investigación a Isabel Lizarraga, la hizo descubrir también a María Lejárraga al conocer las noticias que esta escribía al diario ABC desde Ginebra en forma de crónicas del congreso, ahí comenzó un interés que ha llevado a la filóloga y a Juan Aguilera Sastre a realizar diferentes ediciones críticas de la obra de esta escritora y dos novelas de ficción en las que aparece María Lejárraga como personaje: Luz ajena: El enigma de María Lejárraga y Cándida, la novela que comentábamos y su primera obra sobre este personaje que la fascinó desde su descubrimiento.
Cándida es el nombre de la protagonista de la novela, una joven maestra riojana que sale de su pueblo a Madrid, a la vanguardia, a la modernidad, como corresponsal del diario de La Rioja. Frente a algunos comentarios del público sobre su posible relación con Voltaire y su libro Candide ou l'optimisme, Isabel aseguró que no tenía nada que ver, que Cándida era el nombre de su abuela, un referente para ella en las libertades femeninas, ya que su madre, por la época que le había tocado vivir, nunca lo había sido. Isabel quería contar lo que pasaba en esa época, en el Código Civil de 1918, año en el que comienza la novela, la mujer casada tenía muchas limitaciones, a nivel salarial, oficios, potestad sobre los hijos, adquisición de la nacionalidad del marido, o las penas por infidelidades que a los hombres no se les aplicaban. Isabel decidió enviar a Cándida a Madrid para que se encontrara allí con María Lejárraga, que apostaba porque la mujer trabajara, o la marquesa del Ter, feminista extranjera de la que se ha encontrado muy poco, pero que se la criticaba precisamente por su condición de extranjera en la lucha feminista en España. Otros personajes que se va encontrando Cándida son Carmen de Burgos, Clara Campoamor o los hermanos Álvarez Quintero.
Cándida tiene mucho de realidad y mucho también de ficción, las palabras de María Lejárraga, de la UME y de la ANME son reales, y Cándida y su novio sí son personajes ficticios, pero que reflejan una época, y la libertad de la mujer soltera, con sus carencias legales igualmente, frente a las de la mujer casada. La documentación la sobraba en ocasiones porque la autora buscaba que el sentimiento tuviera mayor presencia en la novela. En la estructura mezcló sucesos cronológicos reales con esta ficción, apelando a los sentimientos. También nos contó algunos de sus truquitos para introducir esas noticias reales en la ficción: el cucurucho de castañas o las lecturas en voz alta de los cafés.
Muchos lectores coincidieron en que lo que más les sorprendió de la novela fue el enfrentamiento entre estas asociaciones feministas que, si bien, como nos decía la autora, es tan lícito como las discusiones entre hombres, parece que la causa fuera mayor o más importante que los egos propios, y que además contrasta con la ausencia de ego que tenía precisamente María Lejárraga, como pudimos descubrir en el cineclub dedicado al documental A las mujeres de España, y a sus obras reeditadas en la editorial Renacimiento.
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Isabel Lizarraga y Juan Aguilera Sastre escuchando a los lectores en el club de lectura. |
Después de comentar la obra, el filólogo y también investigador Juan Aguilera Sastre, nos hizo una presentación de María Lejárraga, de su vida y de sus obras, en la que descubrimos una María nada sumisa o victimista, como a veces se ha querido vender, y un Gregorio Martínez Sierra más humano y comprometido con la causa feminista, un tándem que estaba de acuerdo en lo que estaban construyendo: la marca Martínez Sierra. Ambos filólogos aseguraban que María ya era feminista antes de separarse de Gregorio, y que este sí la cuidó durante sus años de exilio, además de que ella sí cobrara por los derechos de las obras en el extranjero, y él en España, como establecieron ambos. Quizás el amor, la confianza de María en Gregorio, o la admiración mutua pudo crear esta fascinante empresa que con ojos de hoy todavía puede resultar difícil de entender. Ese trabajo en colaboración, la pareja Martínez - Lejárraga, a los ojos de los lectores supo trabajar mejor la causa feminista que el enfrentamiento estéril entre hombres y mujeres, los autores compartieron la idea.
También pudimos discutir sobre la veracidad y la comparación entre la obra escrita por María Lejárraga, Merlí y Viviana, y la película de Walt Disney La dama y el vagabundo, que en palabras de Juan, si bien tiene similitudes en algunas escenas, son historias diferentes, invitamos a los lectores a leer la corta obra de teatro de Lejárraga y a comparar por ellos mismos.
Finalizamos la tarde con un recorrido bibliográfico por los libros de los dos invitados y escritores, Isabel Lizarraga y Juan Aguilera Sastre, algunos títulos ya los teníamos en la biblioteca, y otros que tan amablemente nos trajeron para completar la colección. Tanto Isabel como Juan nos dejaron una visión más completa de la cuestión María Lejárraga, desde la investigación de muchos años, en el que se encuentran además muy satisfechos con el trabajo realizado hasta ahora, hasta la alegría actual con la difusión que esta teniendo María Lejárraga a raíz del documental. Actualmente hay una preciosa exposición sobre María Lejárraga en la Biblioteca Nacional de España, que merece la pena visitar. Esperamos volver a encontrarnos con estos dos grandes especialistas de la literatura y de la historia de la primera mitad del s. XX, fue un placer escucharles y compartir impresiones con ellos. Y en la biblioteca contamos con casi todos sus libros que esperemos sigan dando luz a todos aquellos que quieran ser alumbrados por la gran figura de María Lejárraga y de esas grandes mujeres que, en la sombra, fueron determinantes para llegar a las libertades de hombres y mujeres en la actualidad.